viernes, 20 de julio de 2012

Ruido hemos hecho


No soy yo amigo de grandes bullicios

Los motivos que congregan multitudes siempre me han hecho huir.

Las ferias, la Semana Santa, los eventos deportivos de masas… No, no me llaman. Me cansan. Me abruman. Me agobian.

Ayer, 19 de julio del 2012, como uno más de los españoles hartos del despotismo de este gobierno, decidí salir a la calle, y pensé que, como otras veces, mis sensaciones no serian buenas. Pensé, que seriamos pocos, que no nos sentiríamos apoyados…

Sin embargo, lo de ayer fue distinto. Me sorprendió que entre el gentío, entre el ruido, los apretones y empujones, los cánticos y lemas, los carteles, pancartas y banderas de mil colores (sobre las que con mucho destacaba la republicana), que acompañan esta clase de actos, se respiraba un ambiente enormemente solidario.

Todos los sectores, todas las clases, todas las ideas, todas las edades, avanzaban en una enorme ola de indignación movidos al unísono por un fin común: hacer que nuestro gobierno tome conciencia de que lo esta haciendo mal. Que esta gobernando contra el pueblo que lo eligió y le dio la oportunidad de gestionar nuestro futuro.

Tengo que reconocer, aunque en España siempre se ha dicho que llorar no es de hombres, que en el recorrido, viendo las caras de indignación, cabreo e impotencia, viendo el ímpetu con el que la gente sale a defenderse de estas medidas injustas, lloré.

Lloré profundamente emocionado al ver la fuerza del pueblo.
Lloré al ver a enfermos y ancianos, a gente con silla de ruedas entre la multitud. Dependientes que ven como le arrebatan unas ayudas ganadas en el esfuerzo y el tesón.
Lloré al ver medic@s y enfermer@s protestar por la merma del sistema sanitario.
Lloré al ver maestr@s y alumnos juntos, dolientes de una nueva reglamentación que masifica las aulas.
Lloré al ver universitari@s quejándose de tasas abusivas que, en muchos casos no les van a permitir seguir estudiando.
Lloré al ver a políticos, obreros, sindicalistas y gente sin filiación conocida gritar las mismas consignas, por las mismas causas.

Unos cientos salimos a las calles ayer. Unos cientos de miles de españoles, millones diría yo.

Todos movidos por un mismo motivo. Luchar contra unos recortes, no solo dinerarios, sino de nuestras libertades.
Movidos contra el desenfreno del gobierno, contra su frialdad e insensibilidad.
Movidos contra las imposiciones de una Europa que nos ahogan, que nos matan, que nos privan de nuestros derechos más fundamentales.
Movidos contra la inoperancia de un gobierno que está maltratando a sus ciudadanos.
Movidos contra la injusticia, la corrupción y el amiguismo
Movidos contra la altanería de unos políticos que se creen los dueños de este pobre país.
Movidos contra un gasto desmedido en inversiones aberrantes.
Movidos contra una gestión ineficaz de nuestros recursos y riquezas.
Movidos todos a la vez. Juntos. Unidos. La mayoría.

Tienen que habernos oído. Ruido hemos hecho...

Jose Ramiro, bloguero

jueves, 19 de julio de 2012

¿Hasta donde…?


No se hasta donde nos quieren llevar.

Lo del Gobierno de España, que tanto criticamos, empieza a oler mal.

No es posible tanta torpeza, a menos que sea fingida.

No es posible que no den un solo paso atrás con el revuelo que hay en la calle.

No es posible que las declaraciones de los ministros no estén previamente analizadas.

No es posible que tanta maldad no persiga nada.

No es posible…

Tengo la impresión de que todo es fruto de una estrategia con un final previsto claro y nítido, estudiado, meditado, planificado paso a paso. El control del pueblo de España desde las fuerzas del orden. La Dictadura.

Y lo digo en serio.

Cuando un jefe de gobierno se esconde ante una autentica revolución, cuando evita los medios, cuando persiste en actitudes que claramente le perjudican políticamente, nos encontramos con un jefe de gobierno que pretende la dominación de su pueblo, y anda buscando excusas para justificar las medidas de fuerza que, sin duda, terminara utilizando.

Tenemos ejemplos en el presente de jefes de estado y gobierno que funcionan así.

Siria es un claro exponente de lo que digo, donde tras la argucia dialéctica de “defender al pueblo”, están realmente exterminándolo. Y nadie hace ni dice prácticamente nada.

En España, hay indicios de algo más que un gobierno torpe. Detrás de este gobierno hay grandes pensadores y estrategas, consejeros y especialistas.

Cuando un ministro de hacienda dice que no va a poder pagar las nominas, y lo dice con esa sonrisa sarcástica que lo caracteriza y esa voz susurrante, como queriendo acariciarte, cuando en realidad te esta arañando el tímpano y enervándote los vellos, sabe que el riesgo país va a subir. Lo sabe, no puede ser un error.

Cuando se toman medidas, criticadas no ya por los ciudadanos, sino hasta por reconocidos premios Nobel de economía, saben que el pueblo va a reaccionar.

Cuando se va a aprobar en este mismo día un endurecimiento de la ley para “mejorar” la seguridad en las manifestaciones ciudadanas, saben que les va a hacer falta.

Cuando permiten que los defraudadores y las grandes empresas sigan defraudando y no les piden el más mínimo esfuerzo, es por que son sus aliados.

Cuando en un momento de crisis profunda como el que vivimos permiten que sigan existiendo las SICAV, saben a quien ayudan. Y saben a quien perjudican.

Cuando nos roban a los ciudadanos y se lo dan a los bancos, es por que los van a necesitar.

Cuando desmontan el sistema sanitario y se lo “ceden” a empresas privadas, están invirtiendo en su futuro.

Cuando rompen el sistema educativo, es que no nos quieren letrados, les interesa mucho más el pueblo inculto.

Cuando llevan al país a la miseria y a la pobreza, es que nos quieren necesitados de limosna, dignos de lástima.

Cuando legislan justamente a la contra de las verdaderas necesidades del estado, y cuando públicamente confiesan que las soluciones que están adoptando no son buenas, tienen que tener razones de peso para hacerlo.

En definitiva, cuando una tras otra las medidas que se van tomando van en prejuicio del pueblo, cuando los rumores que ellos mismos divulgan van en la línea de dividirlo (paga para los que ganan 962€ y no paga para los que ganan 963€ o más), cuando estas cosas pasan, es que están preparando algo.

Están sembrando y la cosecha, piensan que será suculenta…

Ese algo, en un país “democrático” como el nuestro, parece imposible.

El tema es que España ya no es un país democrático.

Hoy mismo, un partido de la izquierda se va a ausentar del parlamento durante una de las votaciones. Su presencia, realmente es inútil e inoperante.

Están amparados en una mayoría absoluta que les permite legislar sin contar con absolutamente nadie. Tiene de su parte a tribunales, jueces, policía y ejercito. Todos los poderes en sus manos. Y tienen además el apoyo de una buena parte de los españoles que, enarbolando la bandera del patriotismo, les van a ayudar a completar su plan.

Sus intenciones son perversas.

La unificación de pequeños ayuntamientos y pedanías en entidades de control supramunicipales. La intervención de las autonomías como escusa para hacerlas desaparecer (primero el control político y económico, después el control de los ciudadanos). La desaparición de los sindicatos de clase como estrategia para dar el control absoluto a empresarios y mercachifles. El hambre como control de las masas. La incultura como medio para lavar cerebros…, el miedo…

La Dictadura…

Una renovada Dictadura, impuesta desde el poder que, ignorantes de nosotros, les hemos entregado…

¿Hasta cuando…?

Jose Ramiro, bloguero

miércoles, 18 de julio de 2012

De Derechos y Privilegios


Este post no es una tesis. Es una “foto” del momento actual

Es cuando menos curioso el desparpajo con que la clase política habla de esfuerzo colectivo, de ayudar al país, o de apretarse el cinturón. Lo hacen, como si los esfuerzos que nos piden fueran igual para todos, como si nos afectara de igual manera, como si todos pudiéramos soportarlos

No es así. Parece que no son conscientes de que esas medidas que anuncian afectan mucho a unos millones de personas, mientras no afectan nada a unos pocos privilegiados.

Afectan mucho a personas, por otra parte, cumplidoras con su país, trabajadoras cuando pueden, pagadoras de sus impuestos, altruistas ante las desgracias, siempre colaboradoras y dialogantes.

La clase política tiene mal enfocado el asunto.

Están donde están por y con nuestros votos
Están donde están para legislar para la mayoría.
Están para ayudar al pueblo

Cuando se pide un esfuerzo, este debe ser proporcionado y proporcional a tus capacidades.

Cuando se dicta una ley, esta debe ser proporcionada y justa con la inmensa mayoría, y no dictarla a sabiendas de que va a proteger a una pequeña minoría, rica y privilegiada.

Hasta hace poco, muy poco tiempo, España, era un país donde las conquistas sociales eran destacadas y los derechos adquiridos magníficos. Vivíamos en un estado del bienestar que convertía este país en envidia de otros muchos y ejemplo para otros.

Un país, donde la discriminación y el racismo, salvo en extraños personajes que parecen vivir en otro mundo y otra época, no existía.

Un país donde se luchaba por la igualdad de género y poco a poco se iban subiendo escalones

Un país, donde la dependencia, siendo un problema, lo era menos.

Un país donde, en absoluta paz y concordia vivíamos ateos, cristianos, judíos, musulmanes y toda una retahíla de pequeñas creencias en una casi perfecta armonía.

Un país, donde los inmigrantes eran acogidos y tratados de acorde a su dignidad humana, solidario, acogedor, cariñoso con quien nos visitaba.

Un país donde los derechos eran una cuasi religión.

España ya no es ese país idílico y envidiado.

Han vuelto a ponerse sobre la mesa las enormes diferencias (en lo social sobre todo) entre derechas e izquierdas.

Ha vuelto a aparecer el fantasma del hambre.

La pobreza y el desempleo se ceban con el pueblo.

Ya no hay inmigración, ahora emigramos (en cantidad alarmante)

Hemos desmontado nuestro sistema educativo, sanitario y social.

Y lo más importante, hemos retirado los derechos conseguidos durante tantos años a quienes eran merecedores de ellos.

Bajan los sueldos, suben los impuestos, penalizan el trabajo y el consumo, nos convencen de que hemos hecho un uso abusivo de nuestros recursos y ahora toca pagar nuestros excesos, nos arrancan la esperanza de nuestros corazones, nos castigan.

Desaparece la ley de dependencia, luchan contra el aborto y el matrimonio entre personas del mismo sexo, cierran hospitales a la vez que conceden licencias a empresas privadas, nos maltratan.

Rompen la igualdad en el acceso a las universidades y nos someten a un injusto copago, nos hacen sentir culpables de lo que no lo somos y nos amenazan constantemente con ir a más, nos ignoran.

Libre despido en la práctica y eliminación de los convenios colectivos de hecho, desprestigio de los sindicatos de clase, desaparición de las ayudas a la formación y humillación de los que no tienen trabajo, nos ningunean.

Gritamos, pero no nos oyen.

España ahora es un país que ya no da envidia, da lástima, y en muchos casos provoca la risa de quien nos mira aceptar con “nobleza” y mesura todo aquello que nos imponen

Sin embargo, hay una parte de nuestra sociedad que no esta afectada por todo esto.

No afectan nada (o casi nada) a los ricos, a los pudientes, a los ladrones de guante blanco, a los banqueros y grandes empresarios, a las multinacionales y sus potentes accionistas, a los corruptos y ladronzuelos, a los incívicos y defraudadores, y lo que es más doloroso aun, si cabe,  a la clase política.

Mientras el pueblo se somete a esfuerzos inconmensurables, los políticos viajan en primera clase, cobran descomunales dietas por desplazamientos que no realizan, mantienen salarios que multiplican por mucho el salario medio de un español, guardaespaldas (siervos) y coches oficiales, hacen uso de su influencia política para “colocar” a sus allegados y parientes cercanos, usan esa influencia como mercancía con las grandes empresas y multinacionales vendiendo sus servicios, que no son más que un descarado uso esa influencia política.

Corrupción.

Mientras todos ayudamos a salir de la crisis, los bancos siguen dando beneficios, a pesar de necesitar el rescate europeo, siguen cerrando el crédito a quien lo necesita, siguen sin apoyar a los honrados empresarios y autónomos, siguen desahuciando a los que ellos mismos han abocado al paro y la desesperación.

Avaricia.

Los ricos, la clase alta, siguen defraudando la hacienda pública mientras se les premia con un indulto fiscal, los ladrones y corruptos campan a sus anchas en una casi inmunidad judicial, con imputados asentados en el poder y una familia real complicada en un robo a las arcas públicas.

Injusticia

Para ellos, no hay recortes. Y si los hay, lo que provocan es una situación aun más odiosa e injusta.

Si a un empleado publico le “quitan” su paga de navidad, que equivale al 7% de su salario, en la misma proporción, deberían perder los privilegiados, y dicen que lo hacen. El propio Rey se ha auto recortado un 7 % de su salario.

Si, pero no es lo mismo en un salario de 14.000.-€ que en uno que se aproxima a los 300.000.-€.

La proporcionalidad no es la adecuada.

Esos privilegiados deberían renunciar a sus privilegios, que no derechos, para que el estado pudiese mantener los derechos del pueblo, que no sus privilegios.

No hay que oír como se echan la culpa unos a otros. Todos la tienen, estos, los de antes y los de mas atrás.

Tenemos que tomar conciencia de que la lucha, la verdadera lucha, ahora es de clases. Ricos contra pobres. Privilegiados contra desheredados…

Jose Ramiro, bloguero

lunes, 16 de julio de 2012

La enfermedad de los políticos.


Tras años viendo transcurrir la vida política de este mundo, he llegado a una conclusión:

Nuestra clase política (y la del resto de Europa, y probablemente la del resto del mundo), padece una extraña enfermedad que solo les ataca a ellos.

 Es una enfermedad de desarrollo tremendamente rápido y cuyos efectos son muy, pero que muy perniciosos para el resto de los ciudadanos. Se contagia entre ellos con características de gran epidemia, y su desarrollo se inicia a las pocas horas de haberse celebrado unas elecciones, sean del tipo que sean. Una enfermedad que no discierne entre izquierdas y derechas, y que ataca por igual a hombres que a mujeres, y que no discrimina por razón de sexo, raza o credo, siendo desde ese punto de vista fiel cumplidora de las leyes de igualdad.

Tiene un periodo de incubación variable, que va desde unas horas, hasta unas pocas semanas, desarrollándose en cada persona de una forma distinta, y una vez desarrollada es muy infecciosa y, de momento, no tiene cura conocida.

Se llama esta enfermedad Sordera Crónica, y en muchos, pero que muchos casos esta relacionada con otra enfermedad que transcurre en paralelo, que es la Avaricia y la Corrupción Política.

No recuerdo ningún político que no haya sido contagiado, aunque estoy seguro que existen, lo que ocurre, que la enfermedad asociada, no permite que se les vea. Los afectados por esa segunda enfermedad, son muy dañinos, y ocultan a quien los pudiera vacunar…

En  nuestra aun breve historia democrática, sobran los ejemplos de la existencia de esa enfermedad.

Felipe González, creo que fue en su segunda legislatura, en el discurso postelectoral, dijo algo así como: “He oído vuestras voces, no os defraudare” No era cierto. Si nos oyó, no nos escucho… y nos defraudo.

Aznar, tampoco pudo oír el grito desgarrado de las masa pidiéndole el “NO A LA GUERRA” y nos llevó una guerra ilícita, donde las batallas eran para “usurpar” las riquezas del país invadido. Guerra que aún no a parado y que sigue costando vidas y dolor.

No supo oír como se iba inflando la gran burbuja inmobiliaria que él mismo provoco y favoreció y no supo oír que con “aires chulescos y acento mexicano”, con mentiras y altivez, el pueblo le daría la espalda.

Zapatero, no supo oír las quejas de un pueblo que demandaba de el un gobierno más social, y con mas empuje. No supo oír que en España hacia falta un verdadero cambio de modelo, y no supo oír que le pedíamos algo mas de “energía” y coraje en sus decisiones.

No supo a oír a quien le aviso de la crisis y negó una y otra vez la realidad de lo que ocurría.

No supo oírnos cuando le pedimos que pusiera fin al desenfreno de gasto inútil de su mandato.

Rajoy, nuestro actual presidente, no esta oyendo al pueblo. Ataca a los ciudadanos como si fuéramos culpables de algo. Nos está masacrando económica y socialmente y sigue sin oírnos. Hace lo contrario de lo que prometió, y hace oídos sordos al clamor popular.

Se somete a los imperativos de Europa, cuando todos le estamos pidiendo que no lo haga y sigue sin oírnos.

No oye…

No oye, o no quiere oír, que subiendo impuestos esta condenando a los españoles al decrecimiento y a la pobreza.

No oye, que la educación es un pilar básico para el futuro de España como pueblo.

No oye que la sanidad no es un favor que se le hace a los ciudadanos.

No oye que los parados quieren trabajar y que el problema es que no tenemos forma de conseguirles ese trabajo, y los castiga, los margina, los trata como “culpables” de estar en esa situación.

No oye, que el pueblo le está pidiendo a gritos que haga algo con los que más tienen.

No oye que no queremos que indulte fiscalmente a los que han defraudado y engañado a esa hacienda que somos todos.

No oye que queremos que de nuestras Universidades salgan licenciados y doctores que puedan quedarse en España y no que anden mendigando trabajo en otros países.

No oye, que los ciudadanos no tenemos porque pagar una deuda que no es nuestra, sino de aquellos que se han aprovechado en los tiempos de bonanza y ahora no quieren asumir sus perdidas.

No oye que los bancos son empresas y sus ejecutivos deben ser responsables de su mala praxis.

No oye que estamos cansados de corrupción y de corruptos.

No oye que las empresas públicas están al servicio y son de los ciudadanos, que no son suyas.

No oye cuando le pedimos que deje de favorecer al Capital y favorezca el capital humano que somos los españoles.

No oye que queremos una televisión y una radio plural y neutra y una justicia de verdad independiente.

No oye que los derechos son algo que no se pueden quitar y no oye que queremos que desaparezcan los privilegios

No oye que estamos cansados de pagar esos enormes y abusivos salarios a los políticos que no tienen ni siquiera la honestidad de equipararse al resto de los mortales, como si ellos fueran una cosa distinta a quien no tiene que afectarles esta crisis.

No oye que nuestra situación requiere una postura mucho más social y de pisar tierra que la que están desarrollando. No lo oyen ni él ni los otros afectados de esa sordera crónica que, en su conjunto son responsables de la toma de decisiones.

No lo oye.

Ni lo oyeron antes…

Y no es por que no estemos dando voces, que si.

Es por esa extraña enfermedad que, en su caso y en el de sus ministros, se ha desarrollado con una voracidad y velocidad nunca vista antes.

No es exclusiva esta enfermedad de los gobiernos nacionales, ya que hay también afectados en comunidades autonómicas, alcaldías, pedanías, diputaciones y todo tipo de entidades de gobierno.

Todas ellas están llenas de afectados, sordos y corruptos…

Pocos son inmunes…

Es una tragedia no encontrar la cura milagrosa para tan maligna enfermedad, aunque desde hace algunos días, coincidiendo con el último ataque virulento de la misma, parece que hemos encontrado un antídoto.

El pueblo ha empezado a salir a la calle. No queda prácticamente sector que no se esté involucrando en las protestas.

La radicalización de las mismas, podría ser “curativa” de la enfermedad.

Si todos protestáramos, tendrían que terminar oyéndonos.

Si todos nos movilizáramos, venceríamos la enfermedad.

Si todos, digo TODOS nos pusiéramos a ello, la erradicaríamos.

Jodida e injusta epidemia…

Jose Ramiro, bloguero

domingo, 15 de julio de 2012

La complejidad del ser español


Hoy no quiero hablar del “que se jodan” de esa señora que todos ya conocemos, ni de su marido y sus excentricidades, ni voy a hablar de los recortes que nos proponen desde el gobierno.
No voy a hablar de las mentiras de los ministros ni del rescate.
No voy a dejar por escrito el malestar de los autónomos y parados.
No voy a hablar de la paga extra de los funcionarios, ni del IVA repercutido o soportado.
No voy a comentar siquiera los últimos casos de “palpable” corrupción que aparecen en los titulares, ni de la derechización de las radios y televisiones públicas.

Voy a hablar de otra cosa…

Somos un pueblo complejo y multicultural; un pueblo abierto y acogedor, donde todas las creencias, todas las razas y colores y todas las ideas tienen cabida.

Históricamente nos hemos ido formando, como nación, de retazos, de trozos, de los que por aquí han ido pasando: 

Iberos, Celtas y Celtiberos.
Tartesios, Fenicios, Griegos y Cartagineses.
Romanos, Suevos, Vándalos y Alanos.
Visigodos y Musulmanes.
Moros, Judíos y Cristianos

De todo esto, bien mezclado, somos el resultado.

No fue fácil formarnos como nación. Mil guerras  y más, fueron necesarias para ir formando nuestro carácter luchador y orgulloso. Conformista y amable. Servicial y acogedor. Terco y fácilmente entusiasmable. Con ganas de vivir y de sacar provecho de la vida. Emprendedor y trabajador.

Llevamos tantas razas, tantos colores y tanta sangre mestiza, que hemos terminado por convertirnos en seres tremendamente complicados.

De toda esta historia que llevamos dentro, parece que nuestro subconsciente mantiene vivos ciertos rasgos que ya deberían haberse perdido.

Tantas guerras y luchas intestinas han marcado fuertemente la pertenencia a grupos diferenciados, y eso nos mantiene en pugna constante entre nosotros mismos.

Marcamos y buscamos las diferencias entre el norte y el sur, el este y el oeste, pensando cada uno de nosotros que nuestro grupo social, el más cercano, es el que destaca por encima del de los demás

Pura falsedad. Por más que un catalán pretenda diferenciarse de un andaluz, o un vasco de un valenciano, o un gallego de un extremeño, todos somos portadores de una misma carga genética. Nuestro mestizaje nos iguala.

Es por tanto inexplicable porqué algunos se empeñan en marcar diferencias.

Sin embargo, social y políticamente sí que existen esas diferencias que nos terminan agrupando por clases. Nos definimos como gente de izquierda y de derecha. Como pobres y ricos. Como clase alta y clase baja. Incluso como educados y maleducados.

Y es verdad.

Socialmente, las capacidades dinerarias de las personas marcan distintos raseros dentro de la sociedad.

Los pobres, se sienten pobres incluso de personalidad, y los rasgos de orgullo y lucha están disminuidos, aletargados.

Los ricos, por el contrario se sienten poderosos, capaces y dueños del mundo que los rodea.

Políticamente, también.

Las izquierdas, siempre más humanas, defienden las “castas” más bajas y las posiciones sociales más desfavorecidas; y las derechas, defienden la “alta sociedad”, el capital y las posesiones.

Todo el mundo hace bandera de sus ideas y situación

Los ricos se sienten parte de un grupo de privilegiados con derechos innatos sobre los pobres.

Los pobres, se sienten parte del grupo de los desfavorecidos por la vida y se sienten llenos de “deberes y obligaciones” hacia las clases más altas.

Esas diferencias son falsas. Asoman en nuestras vidas solo por que le damos la oportunidad.

Pago, por tanto soy el dueño
Me pagan, por tanto le pertenezco

Ni amo por pagar, ni siervo por cobrar.

En la España actual, hoy mas que nunca estamos viviendo un proceso de afianzamiento de estos falsos ideales, donde los ricos, los poderosos, la clase alta, se siente dueña del país, y hace y deshace sin considerar el sufrimiento y el sacrificio que sus decisiones y actos causan en las clases mas bajas.

Marcan las diferencias de clase con absoluto desparpajo, se apoyan, se encubren, se protegen. Se ríen del resto del pueblo y se aprovechan de él. Lo maltratan y lo desprecian, lo insultan.

Los otros, las clases menos favorecidas, la gran mayoría del pueblo español, se esta despertando de su aletargamiento y empieza a reconocerse como un grupo fuerte dentro de la sociedad. Con capacidad para cambiarla. Que se revela contra la injusticia social y las clases privilegiadas. Que protesta, que no se rinde. Que alza la voz y planta cara. Que está cansada, que desea una sociedad mejor y más justa.

Quizás sea llegado el momento de proponer un cambio social profundo, inimaginado hasta ahora, que rehaga a este pueblo, a esta nación, bajo un nuevo formato.

Ninguna, o casi ninguna de las formulas hoy en vigor valen para esta reconstrucción del país.

Hay mucho que hacer.

Hay que eliminar la injusticia y la corrupción. Las tremendas desigualdades sociales. El aprovechamiento de los ricos sobre los pobres. El comportamiento anárquico y dictatorial de las administraciones. El abuso de poder y el enriquecimiento ilícito. La discriminación en todas sus formas y la desigualdad por razón de sexo. La violencia y el arraigado machismo. Romper con la filosofía de los dos mundos y crear un uno y único mundo para todos.

Si. Hay mucho que hacer.

El ciudadano medio, esas clases desfavorecidas, no están amparadas por una constitución obsoleta, antigua, desfasada socialmente, que prioriza y suspende las leyes para un  grupo de personas que, ya no nos representan. Ni están amparadas por una clase política que los va hundiendo en la mas absoluta de las miserias mientras favorece a bancos e iglesias.

Nos tenemos que dotar de una nueva ley marco, de una nueva constitución capaz de recoger las inquietudes y necesidades del pueblo.

La “nueva constitución” esta en blanco.

¿Quién va a escribir las primeras líneas? ¿Lo haremos desde el pueblo, o esperaremos que nos la den escrita?

Yo, voto y apuesto porque si lo hacemos desde las bases, desde el pueblo, será, de verdad, la constitución de todos. La que necesitamos…

El libro está en blanco. ¿Quién empieza?...

Jose Ramiro, bloguero



viernes, 13 de julio de 2012

Sangre española


Si, a pesar de no haber nacido en España, soy español y por mis venas corre sangre española.

Y soy un español atípico, porque cuando juega la selección, no salgo con la manada gritando eso de “Soy español, español, español”. Ni tan siquiera veo los partidos.

Eso no me hace menos español…

Ahora, desde hace ya bastantes años, vivo aquí, en España. Aquí  esta mi familia, mi casa, mi vida… y aquí quiero seguir viviendo. Sin un sentido territorial demasiado fuerte, esta es mi tierra.

He vivido la transición ya desde una edad adulta, y he sido testigo de los grandes logros sociales que ha supuesto, del avance de este país en cuanto a los derechos sociales, y de cómo, con trabajo, esfuerzo y en muchas ocasiones dolor, hemos ido superando las trabas que, unas veces la indecencia política y otras, enfermedades como el terrorismo han ido poniéndonos en el camino.

Ahora, que ya parecía que todo había acabado, nos encontramos con que no es así.

España, está siendo destruida.

Lo peor, es que el enemigo lo seguimos teniendo dentro.

Son los herederos de aquel régimen del que salimos con tanto esfuerzo.

Son los mismos.

Gente que hace del clasismo su forma de vida y pretende imponer sus formulas al resto.

Déspotas sin corazón que odian al pueblo llano.

Gentuza…

Gente que hiere nuestras conciencias y nos hacen ver que “su clase” esta por encima de nosotros, que nos humilla…, que nos maltrata…

Gente que no admite el dialogo y se ampara en la fuerza que le da el poder y el dinero, que nos someten…, que nos desprecia.

Gente que nos quiere hacer viajar al pasado, a hace cuarenta y tantos años, que nos quiere como siervos y no como compañeros de viaje, que se sienten de una raza superior.

Su pureza ideológica esta por encima de nuestro mestizaje, y no admiten lo diferente.

Gente que nos ve como inferiores, como una casta servil y aborregada que debe inclinarse a su paso.

Gente que defiende su estatus en el convencimiento de que es un premio merecido por su nacimiento.

Gente orgullosa de ser y sentirse así.

Gente que se siente diferente, de otra altura

Gentuza…

La sangre española que corre por mis venas, hierve…

Hierve ante la injusticia de esa sociedad que nos quieren imponer.

Hierve ante el nepotismo descarado de nuestros políticos.

Hierve ante el desprecio con que nos tratan.

Hierve ante la corrupción y la inmunidad de su casta social

Hierve ante sus miradas frías y asépticas.

Ante sus insultos y burlas

Ante el recochineo manifiesto y la alegría con la que se marchan a sus casa

Ante los abusos de poder

Ante la fuerza mal utilizada

Ante la incomprensión

Ante la maldad encubierta tras esas falsas sonrisas y esos trajes caros.

Ante el maltrato social

Hierve mi sangre española.

Esa sangre, que ha sido tantas veces derramada para llegar hasta aquí.

Esa sangre que tantas veces se ha levantado contra el poder impuesto.

Hierve…

Y también hierve ante el conformismo del pueblo, ante la aceptación del día a día como si no hubiera otra solución. Ante el servilismo. Ante la dejadez.  Ante el pensamiento único impuesto por los políticos. Ante la serenidad de los ciudadanos. Ante la pasividad…

No se si podré enfriarla…

Hierve cada vez más fuerte…

Jose Ramiro, bloguero

miércoles, 11 de julio de 2012

¡Felicidades Mariano!


Hoy, no puedo menos que felicitarte, uniéndome a los pírricos aplausos de tus compañeros de partido, porque entre las barbaridades que te hemos escuchado en tu comparecencia, quiero destacar aquella que me hace reconocer tu autentica valía.

España, es un país tremendamente endeudado, y los mercados solo se estabilizarán cuando se recupere la confianza en que somos capaces de pagar lo que debemos.

Es de ley, el que debe, tiene que pagar. Eso no te lo discuto.

Lo discutible, no me negaras, es como se paga y… más discutible aun es quien lo paga.

Cierto es que, en una situación de descalabro económico como esta en la que estamos enterrados, todos, sin excepción tenemos que hacer esfuerzos.

Si, pero quiero que me matices algunos temas que, seguramente debido a mi torpeza en esas lides en las que tu te manejas tan bien, no he sido capaz de comprender.

Por ejemplo: según los datos que manejo (corrígeme si miento), el  19% de los españoles son los dueños del 77,5% de la riqueza de España, mientras que el 81% se conforma con tan solo el 22,5% de esa riqueza.

Es decir, si en España fuéramos 100 personas y la riqueza fuera 100 euros, 77´5 euros serían de 19 personas, por lo que cada una de ellas sería dueña de 4,078 euros. Y 22,5 euros serian de 81 personas, que cabrían, si las matemáticas no engañan  a 0,27 euros por cabeza.

Salta a la vista, que ese 19% de españoles no están pasando por una crisis digamos… dura.

Claro a la vista de estos datos la pregunta es evidente. ¿Por qué el 19% de españoles no paga el 77,5% de la deuda. Parece más razonable que tu propuesta de que paguemos prácticamente el 100% de la misma entre el 81% restante, ya que no te he oído mencionar ninguna medida ni impositiva ni de control sobre las grandes fortunas que acumulan ese 77,5% de la riqueza.

Más aun, si sabemos, de boca de tu ministro de hacienda, que a esa gente, les vamos a “ayudar” a traer al mercado el dinero, si no negro, “oscurillo” que tienen escondido, premiándolos con un descuento impositivo que se acercara, si no me equivoco a la practica totalidad de lo que debieran pagar por el, si hubiese sido blanco. (He oído que pueden blanquear al 1%, ¿no es cierto, Mariano?)

Se me olvidaba, la capacidad que tienen esas grandes fortunas para “esconder” el dinerillo en las famosas SICAV, tributando un miserable 1%...

Por otra parte, esta el tema de los bancos.  

De nuevo puedo estar equivocado, pero esos señores, son los que un día, no hace mucho tiempo, tasaban un bien inmobiliario en x y ahora lo tasan en x/2, aprovechándose de esa “minusvalía” (emulando a tu amigo y siempre entrañable compañero Trillo: Manda huevos que la provoquen los mismos que se van a aprovechar de la situación) para desahuciar a gente honrada y que les sigan debiendo la mitad de lo que les prestaron, además de quitarles su casa.

Claro, con esta estrategia, resulta que la morosidad privada se ha disparado. La gente no solo ha perdido la casa sino que la sigue pagando, lo cual cuando menos, parece imposible. Si le han quitado la casa porque no podía pagar, ¿como pretendéis que paguen lo que le han quitado?. Es de locos, Mariano.

Una parte del dinero que nos van a prestar es para “recuperar” la confianza de y en nuestros bancos. Entidades pseudo-mafiosas de las que por mucho dinero que les deis, no nos volveremos a fiar. Usureros que han conseguido dinero prácticamente regalado para usarlo en comprar deuda soberana a unos intereses inflados artificialmente por ellos mismos, ya que la prima de riesgo no es mas que el patrón por el que medir la desconfianza que se tiene en la capacidad de pagar una deuda impagable a esos intereses de usura.

Estas tomando medidas, que por decirlo suavemente, nos fastidian. A todos.

Subir el IVA, solo va a traer un mayor frenazo al consumo, o cuando menos un sumergimiento de la economía, y no me digas que esto no lo habíais pensado, Mariano.

Bajar la ayuda a la dependencia, es un acto cuasi criminal y la libertad de horarios que propones, se va cargar al pequeño comercio. Difícilmente van a poder soportar, en un mercado donde el consumo ha pasado a la historia, los costes laborales que esa ampliación horaria les significa. Claro, que también puede que hagan contratos “sin contrato”, y la gente, tendrá que aceptar. Hay que comer. La supuesta generación de empleo que esta libertad de horario supondría en un mercado activo, se  convierte en una nueva farsa…

Cargarse la paga extraordinaria de los funcionarios, es una medida que, por cargarse, se va a cargar hasta las mejoras de empleo que supone la temporalidad de Navidades y Reyes Magos. Mariano, si no tengo un euro, no me lo puedo gastar…

Eliminar los días de asuntos propios, es como una broma: ya que te fastidio, pues lo voy a hacer del todo…

Atacar a los sindicatos, no es más que una medida coercitiva hacia el mundo laboral. Enfrentarnos uno a otros te favorece, ¿verdad Mariano? La libertad de contrato entre patrón y empleado va en esa misma línea. Si algo te estorba, elimínalo…Tanto convenio que no sirve para nada…

Es fácil, cargar la mano sobre los que tienes control total (los funcionarios), y difícil, lo comprendo hacerlo sobre políticos, mangantes y empresarios delincuentes. Pero el pueblo al que gobiernas, es lo que quiere. Ya esta bien de que el “pato” lo paguen siempre los mismos.

Si hay que apretarse el cinturón, vamos a ello.

Podría dejar de comer, pero eso seria ponerte las cosas fáciles. Si me muero, dejo de protestar, así que comer voy a intentar seguir haciéndolo (Por cierto, te recuerdo que hay gente en huelga de hambre esperando que el ministro Soria , clon de Aznar en algo más que lo físico, se digne a recibirlo)

Yo por ejemplo, fumador empedernido voy a dejar de fumar, por lo que los céntimos que aportaba a tus arcas en la compra de tabaco, ya no los vas a ver.

Por cierto, te tengo que agradecer tu preocupación por mi salud. Como no me vas a poder curar del cáncer de pulmón, vas a hacer que deje de fumar. Gracias Mariano…

Por tanto, con la ayuda que supone tu política de recortes, solo podemos ir a hundirnos más y más.

Un flotador es lo que nos hace falta.

Hay que tomar medidas para que el país crezca económicamente, y no pueden ser siempre “quitando dinero” de la calle. Eso no ayuda.

Seguramente, crees que es una buena medida rebajar las prestaciones de desempleo a fin de incentivar la búsqueda del mismo, pero ¿Dónde Mariano? El mercado laboral no existe. No hay oferta. ¿Como encontrar trabajo en esta situación?

Claro, que con la movilidad que propones te debes referir a que nos vayamos del país.

Como en otros tiempos.

Hagamos como hasta ahora hacían los inmigrantes en España. Hagamos las maletas. Nos vamos, Malvivimos en un país que no es el nuestro, absorbiendo todo el trabajo basura que nos quieran dar, mandamos algo para casa, para que aquí no pasen necesidades, etc. ¿A eso te refieres, no?

No. Rebajar esas ayudas, es solo para “ganar” una cantidad x de euros para pagar deuda, dársela a los bancos que nos han arruinado y favorecer a los de siempre. Los ricos….

Deuda más que ficticia, provocada por unos pocos y que vamos a pagar entre todos, y no de forma proporcional. Ni mucho menos

Podría darte algunos consejos, que llevados a la practica, ayudarían a España a salir de esta situación. Probablemente entre líneas ya te he dado alguno. Aunque por la “meticulosa” lectura de tu exposición esta mañana y recordando tu corta capacidad comprensora (ni tu propia letra) no se si sabrías encontrar. Bueno, para eso tienes “asesores”… Tanto y tan buenos…

Si me permites, como no soy partidario de que sigas donde estas, sobre todo por que no lo estas haciendo bien, los consejos me los guardo para alguien que sepa valorarlos. Estoy seguro de que tú no sabrías. Ni tu equipo tampoco…

Antes te he dicho que me sumaba a los aplausos. Era broma, por si no te habías dado cuenta. Desprecio unos aplausos que engrandecen la figura de quien es capaz de adoptar unas medidas perjudiciales en su totalidad para la ciudadanía

Has destapado la fosa.

España ya está dentro.

Ahora, con el arropo de los aplausos de tu gente, entona la marcha fúnebre y empieza a echar tierra sobre nosotros.

Nos lo merecemos.

Por haberte puesto ahí…

Después, en la foto, que no se os olvide sonreír, a ti a tu gente. Lo habéis conseguido…

Por cierto, que se me olvidaba. En la lapida, que ponga: “España, un país que existió hasta que Mariano llegó… “

La fecha del entierro, la de hoy: 11/07/2012

Déjanos una firma en el libro de visitas, que no se nos olvide quien fue el asesino, Mariano…

Jose Ramiro, bloguero