martes, 24 de julio de 2012

El egoísmo del Gen


Richard Dawkins (Nairobi 1941), etólogo y zoólogo de más que reconocido prestigio, y profundamente ateo, publico en el ya lejano año de 1976 un libro revolucionario entonces, “El gen egoísta”. Hablaba de los genes, y lo hacia humanizándolos, dándoles unas capacidades en cuanto a la evolución de la especie, que para los creyentes en divinidades y creadores, sonaban a enorme herejía. Entre líneas, podía deducirse la poca necesidad de los seres vivos de un ente creador.
 
En sus paginas, se aprecia que la evolución, no necesita trucos ni amañamientos, son nuestros propios genes los que, utilizando los cuerpos como puros contenedores, cual herramienta necesaria, deciden lo mejor para ellos.

Ya sabemos que la carga genética de cualquier ser vivo es como las letras sueltas del juego del Scrabble, que una a una no dicen nada, pero que debidamente conjuntadas van formando palabras, cada vez mas complejas, en combinaciones a veces inexplicables. Palabras, que a veces son bellas, y a veces son irreconocibles. 

Es complejo de entender el principio que rige esta determinación de los genes, que no es mental ni meditada, y en la que entran en juego factores como el azar, la mezcla de razas, y las condiciones externas. Tanto es así, que la misma complejidad termina produciendo errores frecuentemente, pero, la naturaleza, -ya se dice que es sabia- se encarga de enmendarlos, favoreciendo los aciertos y destruyendo los errores.

No es que el error genético no pueda prosperar, que a veces ocurre, sino que con el tiempo, todo aquello que no es favorable para un ser viviente se va diluyendo hasta desaparecer.

Por tanto no es  preciso decir, que somos lo mejor que la naturaleza ha podido hacer por nosotros, lo que teniendo en cuenta el poco tiempo que a escala universal llevamos en el planeta, ya es bastante. 

No somos perfectos indudablemente, pero si les damos tiempo, los genes, nuestros genes, Irán colocando cada cosa en su sitio y determinando un sitio para cada cosa. Irán escribiendo qué y como tenemos que ser, hasta componer la mas bella de las poesías.

En el camino, irán quedando los errores, las extrañas mutaciones que se producen fruto de la (mala) suerte, y de los millones de millones de combinaciones posibles.

En el mundo moderno, hay factores externos que luchan contra esa determinación natural que nos hace andar en el sendero de la perfección.

Hablo de las guerras, de las enfermedades, de los abusos del entorno natural y del desprecio del ser humano por todo lo que lo rodea, hablo de un factor externo y maléfico, Un factor que es claramente una tara genética ya que no favorece la dispersión de la herencia, sino la destrucción consciente de lo diferente. Hablo del egoísmo del gen.

Un egoísmo, que se propaga entre personas que huyen del impulso natural de la humanidad, doblegándola y controlándola.

Un egoísmo que hace que determinados seres se sientan superiores y defiendan su yo y su entorno como lo perfecto, rechazando aquello que no se les asemeja.

Un egoísmo que hace a esos seres tomar medidas que van claramente en contra del bien común, siempre que, según ellos, proteja su clara superioridad.

Un egoísmo contra natura que no favorece al ser, sino a las mentes perversas y pervertidas de algunos.

Hay un impulso en todo ser pensante, que nos conduce a desear la inmortalidad.

Todas las creencias religiosas, abundan en ejemplos de ello.

Unas prometen la resurrección, qué es como una inmortalidad aplazada.

Otras hablan de reencarnación, de forma que cada ser, mutando en forma y lugar permanece vivo para siempre.

Otras, prometen una vida más allá de la vida, donde el ser permanecerá vivo y consciente hasta la eternidad.

Dawkins desmitificó en sus textos todas estas fantasiosas teorías, y nos demostró que los seres vivos, todos los seres vivos, somos inmortales.

Es nuestra carga genética, la que transmitiéndose de padres a hijos, la qué nos permite esa inmortalidad. Son nuestras características mas ventajosas las que generacionalmente van asentándose en cada nuevo ser.

Somos realmente inmortales. Nuestros genes son inmortales…

No hay que preocuparse. La naturaleza nos lleva por el buen camino.

Todo lo demás es anecdótico, pero desde la perspectiva de nuestras cortas vidas, preocupante.

En España, tenemos una buena carga genética. Gente sana, buenos deportistas, comprometidos con la naturaleza (casi todos), gente inteligente y que disfruta de la vida, altruista, acogedora…

Pero, hoy por hoy, errores de la naturaleza, estamos gobernados por una extraña gente, mutación negativa, a la que no podemos darle toda una eternidad para que desaparezca.

No se puede explicar de otro modo como van poco a poco destruyendo un mundo que existía y que avanzaba por el buen camino.

No se puede explicar como le dan prevalencia a lo dinerario sobre lo humanístico.

No se pueden explicar medidas tendentes a destruir la salud de los ciudadanos, ni las que en base a una reducción de los medios, proponen una educación mermada y elitista.

No se puede explicar el anacronismo legislativo que supone luchar contra leyes y derechos asentados en nuestra sociedad desde hace ya tanto tiempo

No se puede explicar que para favorecer la opinión de unos pocos, retrógrados, acampados en una sociedad feudalista y servil, se perjudique a la mayoría del pueblo.

No se dan cuenta, que su inmortalidad no existe. La naturaleza se encargará de destruir esa carga genética defectuosa de la que son portadores.

Aunque igual es el resto de la humanidad, aquella que si acarrea una carga genética favorecedora para la especie quien, al tomar conciencia de los hechos, los destruye antes.

Nosotros, los humanos, en nuestra consciencia, tenemos esa posibilidad de alterar el curso de la naturaleza.

No siempre nos sale bien, pero…

No permitamos a los portadores del egoísmo genético adueñarse de este mundo.

Dejemos a los genes, a los buenos genes, ser egoístas. Lo son por nuestro bien…

Jose Ramiro, bloguero

Resignación o muerte...


Son las 06:00 AM.

Acaba de sonar el despertador

Siguiendo mi rutina diaria, me dejo caer lentamente hacia el suelo, donde el frío de las baldosas ayuda a despertarme.

Pongo la radio. Solo hay ruido blanco. Ninguna de las emisoras de costumbre está emitiendo. Hasta eso controlan…

Intento recordar que día fue ayer. No estoy seguro… Uno más, que más da…

Las primeras luces empiezan a introducirse a través de la ventana. Parece que va a ser un día luminoso. Los primeros rayos de sol van lentamente posándose en la pared del dormitorio y empiezan un caminar como de caracol, lento, pausado, sin prisas, dejándose llevar por el lento tic-tac del reloj. Qué largos se me hacen los días…

Bueno, es hora de ponerse en marcha., ¡Arriba!... Con el esfuerzo necesario de los años acumulados en mis articulaciones, inicio el gran rito del estiramiento. Venga, en pie, la cintura parece que me duele menos que ayer, seguramente fruto del calor y de este clima seco… Las rodillas, …las articulaciones se quejan en esos primeros movimientos, chirriando, advirtiéndome de la falta de engrase que significa mi edad. Brazos, hombros, cuello…Vale, no estamos peor que otros días.

En el baño me espera una tonificante ducha que terminara por despertarme. Vamos… ¡Qué raro!, otro día qué no hay agua… Estarán haciendo alguna reparación, aunque no sé… seguro. Bueno, un café no me vendría mal mientras espero.

En el fogón, mantengo una antigua cafetera de las de hervir el café mezclado con achicoria. Vamos, caliéntate ya, que te necesito…

Vierto un líquido espeso, pastoso y humeante, de aroma incalificable, en la misma taza donde lo tomé ayer. Mi taza. Pienso que soy un poco maniático. En otra taza sabría igual, pero no me resisto a mis hábitos. El hueco de mis manos hace años que se adaptó a su forma y la reciben como a un ser querido.

Que gusto, que calor tan agradable se desliza desde mi garganta buscando el hueco de mi estomago aun vacío… ¿Cuándo comí la ultima vez, así en serio?... no recuerdo…

¿Habrá ya agua?... Pues no, aun no ha vuelto… y lo peor, no sabemos si volverá… Igual, si me doy un paseíto, a la vuelta ya puedo ducharme… Si, será lo mejor.

La ropa… bueno, tampoco tengo mucho donde elegir… las zapatillas de todos los días y una de mis pocas, poquisimas camisas… esto estará bien para el paseo.

¡Joder!,  la escalera esta me mata. Mis articulaciones ya no están para esto, pero ¿donde voy a ir…?

Esta la mañana fresca, pero ese cielo despejado y el sol cada vez más alto y potente me dice que terminaremos teniendo otro día caluroso.

La calle esta vacía. No se ve ni un alma. Igual me he levantado antes de tiempo, o el despertador ha fallado…

Hombre, allí, a lo lejos, veo aparecer tras una esquina una sombra, larga y delgada, que anuncia que tras ella viene alguien… Otro madrugador… Este es de los míos… Míralo, delgado, poco más que un saco de huesos, martirizado por su propia vida…

Pensándolo bien, debería aprovechar que es tan temprano para hacer las labores de avituallamiento. Después, como todos los días tendré que esperar cola, y eso siempre significa un riesgo añadido…Si, en vez de volver, vamos a ver que encuentro hoy.

Lentamente, aprovechándome de la soledad, me voy aproximando al barrio de los otros. Allí, siempre es fácil conseguir algo. Tienen tanto, que tiran hasta lo comestible. Si, allí seguro que encuentro algo. Ayer, por tardón, no pude llevar nada a casa…

¡Que cabrones! Ellos nadando en la abundancia y nosotros… nosotros aquí, esclavizados, hundidos en la pobreza y en la miseria… pero claro, al menos nos permiten rebuscar entre sus desechos… De qué si no íbamos a vivir…

Que asco, que injusticia de mundo. Antes, cuando sufría estos fuertes dolores, tenía la opción de medicarme, ahora… Eso solo es para los otros, nosotros ahora no tenemos esos derechos…

Morimos como ratas, en cualquier parte, tirados y abandonados por la naturaleza… y en el fondo creo que eso es lo que quieren, exterminarnos. Que desaparezcamos. Somos un estorbo…

Siempre me he preguntado como hemos llegado a esto… ¡huy!, por cierto estos posos de café parecen todavía aprovechables… los voy a recoger, que aquellos ya están un poco, digamos… usados, Je je je.

Menos mal que estoy solo en el mundo. No soportaría ver a mi familia pasar por esto…

Ellos, los otros, si que tienen vida… Sus médicos, sus diversiones, más comida de la que son capaces de devorar, sus colegios y universidades, sus casas rebosantes de riqueza y esos coches despampanantes… Yo una vez tuve uno. No era tan grande ni tan lujoso, era viejo y quejumbroso, como yo, pero ahora, me ahorraría estas caminatas insanas para mi salud…

Fuera, dicen que hay opciones, en otros países, pero están tan lejos, y además, ¿como llegar allí? Sin dinero no es posible… Ellos, los otros, si que pueden. Viajan en avión, cómoda y rápidamente a cualquier parte del mundo…

Resignación o muerte, que decía mi padre…

Algún día, me rebelaré… Estoy cansado de tanta miseria.

Algún día, voy a pelear por lo que es justo, por derrocar esa riqueza que nos comprime, nos humilla y nos mantiene alejados de la verdadera vida…

O quizás, algún día, termine con mis días como única forma de acabar con tanto sufrimiento.

O tal vez, si me armo de valor, hablo con esos que dicen que son capaces de sacarte de aquí. Ya se que cobran mucho y no tengo, pero cualquier cosa mejor que seguir así… es una aventura que igual me decido a correr…

¡Hummm...! ¡Qué apetitosos restos de pescado…! No es que huelan muy bien, pero mi estomago seguro que lo aguanta… je je… Peores cosa le he echado dentro y mira, fuerte como un toro… un toro viejo y delgado si, pero fuerte…

¿Qué me diferencia de uno de ellos, de los otros…? Somos casi iguales…

Claro, ellos con esa vida cuidada que tienen presentan un aspecto más saludable, y más limpio, tienen mucha ropa, no les falta el agua ni los buenos perfumes, y se afeitan y acicalan a diario, no como yo…

Al menos, si fuera mujer, podría prostituirme. Ellos, los otros pagan por eso… te dan comida y ropa de la que les sobra…pero a mi edad y siendo varón…

Definitivamente, me voy a aventurar. Mañana, cuando salga el sol, iré a ver a esos, a ver cual es el plan para salir de aquí… Ya no aguanto más…

Creo que si tuviera hijos, o nietos, los mataría antes que verlos así, como yo…

Resignación o muerte...


Esto es una fantasía literaria, que nada tiene que ver con la realidad… O si.

Bien podría ser parte del diario de un subsahariano… o de un jubilado español o griego o… en el futuro… No me atrevería a negarlo…

Jose Ramiro, bloguero

lunes, 23 de julio de 2012

Deconstruyendo España…


España es el país del buen comer y el buen beber. No hay turista (ni extranjero ni español) que no lo reconozca.

No hay región de  nuestra geografía que no nos sorprenda con exquisiteces culinarias de la zona y caldos de aroma y sabor inconmensurable.

Cuna de grandes cocineros, como Ferran Adrià (El Bulli) Martín Barasategui o Dani García, por mencionar algunos, están presente en las mejores guías desde hace años, y ensalzan sus restaurantes con estrellas y otros galardones culinarios.

Un caso a distinguir entre ellos, es el ya mencionado Adrià, cocinero de laboratorio y científico de la cocina, que ha desarrollado un método innovador y a todas luces sorprendente, donde jugando con las texturas y la presentación de los alimentos, consigue convertir el plato más llano y popular en uno de alta cocina, exquisito, de textura y colorido sorprendente, pero caro… y no al alcance de cualquier bolsillo…

Le llama él a esta técnica la de la “deconstrucción” de los alimentos.

Esto de la deconstrucción, que parece complicado, además lo es. Se trata de coger un plato, digamos vulgar y convertirlo casi por arte de magia (ciencia diría él) en algo nunca visto, sorpresivo, espeluznantemente apetitoso y que presenta a la vista la apariencia de un óleo con una naturaleza muerta digno de estar en el mejor museo.

En definitiva, pongamos por ejemplo un buen gazpacho andaluz, que por su simplicidad será fácil de explicar. Debo decir que a partir de aquí, cualquier parecido con la realidad será pura coincidencia…

Una vez que tenemos los ingredientes, tomates, pepinos, pimientos, ajo…, en lugar de mezclarlos entre ellos para conseguir ese plato esperado, de temporada veraniega, fresco, lleno de sensaciones y de sabores, dejémoslos separados. Batamos cada uno de ellos y coloquémoslos en el recipiente adecuado, formando capas de color, de manera que no se mezclen entre si, con sumo cuidado. Con uno de los ingredientes, haremos una suspensión, gota a gota, en nitrógeno líquido, para conseguir “esferizar” el componente, que posteriormente dejaremos caer con muchísima delicadeza sobre las capas de batidos de verduras bien condimentadas que ya tenemos en el recipiente. Puede acompañarse de un poco de serrín de un buen Jabugo y algo de pan triturado, dibujando en la base del contenedor alguna figura inspirativa, y darle un toque de color con una guarnición de yemas de huevo de codorniz bien picadas.

Esto, es un gazpacho también. Tiene todos los ingredientes y los condimentos habituales, y el simple gesto de un genio, lo convierte en un espectacular plato.

Es una fantasía este gazpacho, pero estoy seguro que el maestro deconstructor podría haberlo imaginado así.

España está llena de genios. Y de maestros deconstructores.

Tenemos un buen ejemplo en nuestro gobierno, que viernes tras viernes, entran en ese portentoso laboratorio que llaman consejo de ministros y van, poco a poco, deconstruyendo la democracia, separando sus ingredientes y mezclándolos en una confusa masa donde ya ha perdido toda su esencia.

Allí es donde se cocinan las grandes ideas de estos genios.

Allí es donde se descompone cada ley, cada derecho y nos lo devuelven en capas y trozos irreconocibles.

Allí se entretienen en inventar nuevos menús para un pueblo que, según ellos, ha comido demasiado.

Allí desarrollan nuevas técnicas de presentación de medidas indisfrazables.

Allí, le van dando a nuestra constitución y nuestro marco legal los retoques de genio torpe que terminan por destruir más que deconstruir todo lo que tocan.

No son platos de buen gusto los que allí preparan…

Consecuencia de esta deconstrucción masIVA (permitidme la ironía) a la que nos están sometiendo, es que en la Unión Europea se están preparando para enviarnos 67.000.000 kg de alimentos. Y es que empezamos a no poder pagar los precios que impone una deconstrucción tan severa.

Ya somos un país pobre, necesitado del altruismo de los demás para poder sobrevivir...

Claro, que este tipo de negocios dedicados a la deconstrucción (y en muchos casos seguro que en algún momento también a la construcción, o a la financiación de la misma) siempre tendrán clientes.

Son los que pueden pagar sin problemas la degustación que nos ofrecen.

Siempre habrá quien pueda pagar caros colegios y universidades privadas.

Siempre habrá quien pueda permitirse el lujo de tratarse un cáncer en Estados Unidos.

Siempre habrá gente que tenga servicio en casa para ayudar con los niños y el abuelo.

Siempre habrá quien pueda llenar los depósitos de gasolina (de la cara) de sus numerosos vehículos.

Siempre habrá quien pueda permitirse, en un acto de hipocresía infinito, pagar un aborto en Londres.

Siempre habrá quien pueda recurrir a dineros libres de impuestos guardados en paraísos fiscales o mas lamentablemente en las famosas SICAV.

Siempre habrá a quien no le importa que se pierdan los derechos de muchos cuando sus privilegios están bien amarrados.

Siempre habrá gente, que aun no pudiendo permitirse nada de esto, sigan diciendo que los del laboratorio son unos grandes cocineros, que gustos hay para todo.

Grandes maestros, que parecen haber estudiado en El Bulli, pero no. No tienen ni idea de cómo confeccionar ni el más simple de los gazpachos.

Solo saben encender el fuego. Maestros de fogones…

Jugando con fuego, hasta el mejor de los cocineros, alguna vez se termina quemando…

Jose Ramiro, bloguero



domingo, 22 de julio de 2012

Un puzzle de pocas piezas


Siempre, en estos tiempos que corren, repasar las portadas de la prensa es una aventura desagradable.

Empieza uno a leer los titulares y claro, como estamos como estamos, pues todo es crisis, intervención, deuda y otros muchos tecnicismos que estamos empezando a comprender a base de leerlos un día y otro.

Se unen a estos titulares, “entresacados” de articulistas, columnistas y entrevistas que muchas veces nos sorprenden.

En el interior de los periódicos, en competencia con las siempre poderosas páginas deportivas, están presentes con fuerza las de contenido económico.

Allí nos hablan de la prima de riesgo, los intereses, los desahucios, la banca, la bolsa y sus numerosos índices y mil conceptos más, muchas veces con una terminología lejana al lenguaje de la calle.

El periodismo del corazón, esa especie de rito del cotilleo que seduce a tantos lectores, también está presente, y así nos enteramos de que a Rosa de Benito la han expulsado de un programa de los llamados rosas (aunque a mi siempre me han parecido esos programas mas bien amarillos) por agredir a un chófer de la familia Jurado, (http://www.que.es/television/201207181206-rosa-benito-despedida-salvame-tras-cont.html) de la que llevan “moviendo mierda” tantos años, que ya ni huele.

Es evidente que el enorme interés de esta noticia, o que Mª José Campanario, (por cierto, condenada por cometer un delito de falsedad en documento oficial y tentativa de estafa) esposa del afamado torero/cantante Jesulín confiese que a este le queda “ese punto machista”. (http://www.elmundo.es/elmundo/2012/07/20/espana/1342786538.html).

La morbosidad del español medio no conoce límites. Y así, la prensa, siempre deseosa de aumentar el número de lectores, deja entrar en sus páginas noticias de delincuentes comunes, famosos por su excentricidad, ampara el machismo dándole un toque gracioso o nos hablan, -supongo que para generar envidia o admiración, que de todo hay-, de las vacaciones de la familia Real, que por cierto es tan real como las demás que este año y seguramente los venideros no tendrán vacaciones.

Después, una vez hojeado a ese primer nivel de titulares y curiosidades, entra uno ya en los detalles, en el contenido en si.

Ahora empiezan las verdaderas sensaciones.

España al borde del rescate… Veamos…

España no será rescatada, dice Rajoy en La portada de La Razón…

El 73% no cree en el “plan” Rajoy, nos cuentan en El mundo…

El BCE le dice a Rajoy que no actuará para salvar España…

“La malformación del feto no será ya un supuesto para abortar” nos dice el supuesto ministro "progre" del gobierno (joder con el "progre") Gallardón desde la portada de La Razón…

Este puzzle de titulares, cuando uno tiene la paciencia de reconstruirlo, nos da una instantánea de por donde vamos.

No. España, de hecho, desde el momento en que aceptamos la “ayuda” para salvar nuestros bancos, podemos considerarla rescatada.

El hecho de aceptar condiciones inherentes a esa ayuda, nos pone en esa situación, Ya no somos los dueños de nuestro destino. Ahora, estamos en manos de tecnócratas y economistas europeos, que nos irán marcando los pasos que se deban dar en el ambiente económico español.

Salvaremos los bancos y aseguraremos que la gente que tiene dinero, mucho dinero, no pierda nada en este camino, y mientras, nos iremos empobreciendo los demás, soportando los injustos recortes y la pobreza que empieza a dar la cara.

En España, 2.200.000 niños viven por debajo del umbral de pobreza. No es la pobreza n la necesidad de los niños del cuerno de África, pero es pobreza. (http://blogs.elpais.com/3500-millones/2012/05/demasiados-ni%C3%B1os-pobres-en-espa%C3%B1a.html)

Dice Rajoy que España no será rescatada, pero no hay opción. Si nos mantenemos en las políticas que él mismo viene desarrollando, no hay opción.

Plantándole cara a la usura de una Europa, que mas que ayudarnos, nos condena a un futuro mas que cierto de desempleo, pobreza y necesidad, podremos salir de esta.

Con políticas sociales y de crecimiento económico lo conseguiremos.

Con justicia y verdadera igualdad a la hora de hacer esfuerzos volveremos a la ruta adecuada

Encarcelando a los culpables y haciéndoles pagar sus excesos, seremos capaces.

Los españoles, casi todos, somos fuertes, decididos, optimistas y tremendamente altruistas. Si los que no cumplen estos requisitos se unieran a la masa, esto seria una broma y no como ahora, que se está comprometiendo gravemente nuestro futuro.

El ministro Gallardón, en un alarde de su liberalismo, recorta la libertad de aborto, defendiendo el derecho a nacer de un feto malformado, mientras propone y apoya la esterilización de los deficientes. Más que liberalismo, es libertinaje, y atenta contra derechos ya instaurados en nuestra sociedad. Es un comportamiento, digamos por decirlo suave, que se acerca al nazismo. (http://www.larazon.es/noticia/5803-alberto-ruiz-gallardon-la-malformacion-del-feto-no-sera-ya-un-supuesto-para-abortar) Si se lee la entrevista completa, se ven las mimbres del personaje…

La encuesta que publica el mundo en portada, es desalentadora. Desalentadora para el gobierno, ya que demuestra que hasta sus votantes han dejado de creer en él. Y es que un gobierno fundamentado en la mentira y el despotismo, tiene los días contados. Quieran o no, su final está cercano.

Siempre se ha hablado de la soledad del gobernante. Rajoy, aunque arropado por sus huestes, es solo, muy solo…

Si les damos la oportunidad, (oportunidad que el pueblo puede impedir) este gobierno nos va a llevar a épocas ya olvidadas de nuestra historia

Un pueblo entero manifestándose y un comportamiento policial duro y dictatorial.

Unas leyes cada vez más restrictivas con los derechos de reunión, manifestación y que condenan al ciudadano simplemente por “resistirse” aun de forma pasiva ante los abusos y la injusticia.

Unos recortes encaminados a favorecer a la sociedad más pudiente en detrimento de la clase obrera.

Una educación masificada y/o elitista, negando la gratuidad en la misma a los menos pudientes (http://www.diariodeleon.es/noticias/espana/madrid-propone-que-educacion-no-obligatoria-deje-de-ser-gratuita_709735.html)

Una universidad cara e inaccesible mas que para los que puedan permitírselo.

Una sanidad para los ricos y una beneficencia para los pobres.

Una justicia “amañada” que favorece los intereses de los delincuentes de guante blanco.

Una corrupción en alza que ya es noticia en el mundo entero.

Un proteccionismo desmedido del capitalismo.

Un abuso por parte de la clase política incomprensible por el pueblo.

Una defensa a ultranza de los postulados mas “casposos“ de la iglesia cristiana que como en Chile, defiende lo indefendible, no permitiendo el aborto de una madre, que va a traer al mundo a una hija sin cerebro, y que por su embarazo, no puede tratarse de un cáncer que padece, permitiendo dos desgracias a la vez. (http://www.abc.com.py/curiosidades/embarazada-de-bebe-sin-cerebro-recurre-a-justicia-chilena-para-aborto-200589.html)

Dijo Francisco Franco, nuestro nunca olvidado Generalísimo, que es como un General, pero mucho más, que aquí, tras su “marcha”, obligada por el camino de la vida, que siempre termina en la muerte, quedaba todo “Atado y bien atado”…

Nos están demostrando cuanta razón tenia…

Jose Ramiro, Bloguero

sábado, 21 de julio de 2012

La involución de la especie


Es sabido, que todo evoluciona, y especialmente los seres vivos.

Los humanos no somos una excepción a la regla y, aunque pueda parecernos que siempre hemos sido y seguiremos siendo así, lo cierto es que las leyes evolutivas mandan sobre nosotros, y nos van configurando según las necesidades.

Estos cambios, aunque lentos, y generacionales, son los que nos van preparando para los nuevos retos que nos presenta la vida.

Dicen, que el cerebro de nuestra especie solo aprovecha el 10% de sus capacidades, pero eso es falso.

Igual que a un camaleón no le sobra ni un centímetro de lengua, a nosotros no nos sobra ni un trocito de nuestro cerebro. Si acaso, nos falta.

Un empresario ruso, multimillonario el, quiere conseguir la inmortalidad, (http://actualidad.rt.com/ciencias/view/49676-Loco-de-avatar-Un-millonario-ruso-se-compromete-a-lograr-inmortalidad-en-2045) y para ello, se propone crear “avatares” cibernéticos, que, conteniendo el cerebro humano sean capaces de sobrevivir a la muerte corporal.

La ciencia, que, todo lo puede. Con el suficiente dinero (que parece que lo tiene, además de haber pedido ayuda a las fortunas más poderosas del planeta) y el suficiente tiempo, es capaz de conseguirlo. Enormes fantasías hemos logrado…

No digo yo que no sea interesante tal propósito, pero no paro de preguntarme ¿para que querer ser inmortal? La historia, pesada y repetitiva, cansina ella, no es más que fruto de una secuencia de periodos de guerra, con episodios de paz en medio.

Vivir para siempre, se convertiría en rutinario.

Pararíamos la evolución, que se basa en la reproducción permanente de la humanidad para ir dotándola de las mejoras necesarias. Si vivimos para siempre, aunque sea en la virtualidad de un avatar, ¿para que reproducirnos? No cabríamos en el planeta…

Nosotros, como especie, empezamos siendo una especie de “mono calvorota”, que con el esfuerzo de elevarnos sobre los matojos en busca de comida, terminamos por aprender a andar sobre las dos patas traseras. La evolución nos bendijo desarrollándonos unas manos, ya que las patas delanteras dejaron de servirnos para apoyarnos en el suelo, y así aprendimos también a trepar (por cierto, en determinadas áreas de la sociedad esta enseñanza de “trepar” no se ha olvidado aun). Después, aprendimos a comer de todo. Y poco más tarde aprendimos a aprovecharnos de todo, apropiándonos del trabajo de los demás y mejorando nuestras expectativas de vida. Así fuimos evolucionando hasta lo que somos hoy. Un gran depredador. El mayor y el mejor…

Llegado el momento, a la evolución se le acabo el trabajo. La especie había llegado a un nivel evolutivo tan alto, que pocas mejoras se podían hacer. Éramos ya el mejor depredador, el más astuto, el más malvado de entre los seres que pueblan nuestro mundo.

A partir de aquí, solo las guerras entre iguales son las que hacen explotar de nuevo el sentido evolutivo de la especie. Tienes que ser el mejor para ganar. Y si eres el mejor, la vida te favorece.

Lo peor de esto, es que esa evolución destructiva del hombre, como especie, no nos mejora, ya que en la guerra no ganan siempre los buenos, sino los más fuertes

Como las cucarachas, los que pelean mejor, los que están mejor armados, los que se esconden y se aprovechan de los recursos ajenos, los que almacenan riquezas y se encapsulan y son capaces de proteger mejor a su descendencia, son los que transmitirán su carga genética.

Pero, ciertamente son las guerras las que nos hacen evolucionar en todos los sentidos.

Todos los avances, todos los descubrimientos, todas las ideas nacen del conflicto y de querer ser los mejores. Eso nos une, y eso nos separa.

Estamos cerca de un enorme salto evolutivo. Basta abrir la prensa y ver que el afán de poder de la humanidad no ha parado, al contrario. Cuanto mas crecemos como especie, más se desarrolla ese instinto de poder que nos lleva a la barbarie.

En Israel, en Corea, en los países del este, en oriente y en occidente, los ideales, las creencias, el terrorismo... La pugna por ese poder, amenaza permanentemente la sobrevivencia de la especie.


Decía yo antes, que el cerebro humano, tal y como lo conocemos esta dotado de todo lo necesario (desde el punto de vista evolutivo) para desarrollarse en el mundo que nos ha tocado vivir.

Pensándolo bien, siendo como es la naturaleza algo que se mueve en el azar constante, en el ensayo, en la prueba, es evidente que se harán intentos, por parte de la misma, de “mejorar” el rendimiento de nuestros cerebros.

Lo malo de estos experimentos naturales, es que no siempre salen bien, y lo mismo produce un cerebro enormemente más inteligente que el del común, que desarrolla otro con enormes taras.

Habrá que preguntarse, entre la clase gobernante, que tipología es la que prevalece.

Si es cierto, que la necesidad y el ansia de poder no lo han perdido, pero la capacidad de razonamiento, la sensibilidad a los verdaderos problemas, y características como la solidaridad y el altruismo están, mal que bien, desaparecidas de los cerebros de esa clase de personas.

Ana Pastor, que fue digna ministra con nuestro nunca olvidado expresidente Aznar, hace hoy un alegato en el diario “El Pais” (http://elpais.com/elpais/2012/07/16/opinion/1342450237_123652.html) , donde nos propone que, envalentonados por las grandes victorias deportivas de España, nos sometamos al “sacrifico” que nos proponen desde el poder, para levantar España. Dice desde el sostenimiento de las políticas gubernamentales y el trabajo…

Este es un caso claro de cerebro con las facultades mermadas. Afortunadamente, la evolución hace justicia con este tipo de identidades.

A nosotros, como especie, nos hacen falta otras cosas.

Nos hace falta acabar con injusticia y el aprovechamiento ilícito de unos por parte de otros.

Nos hace falta desarrollarnos  en un mundo donde la violencia sea anecdótica y no endémica.

Nos hace falta volver unos pasos atrás en la cadena evolutiva y mirar hacia nuestros ancestros más lejanos.

Nos hace falta abolir todo tipo de creencias que nos hacen pensar y sentir distintos de los demás, porque somos absolutamente iguales.

Nos hace falta discernir entre lo bueno y lo malo con claridad meridiana.

Nos hace falta socializarnos, no en el sentido político, sino en el humano.

Nos hace falta comprender el porque de nuestra existencia, que no es mas que “subir” un peldaño en la cadena evolutiva.

Nos hace falta, comprender que la muerte es necesaria, y no luchar, con absoluto egoísmo, por mantenernos artificialmente en este mundo. Ni nosotros ni nuestras ideas.

Nos hacen falta muchas mejoras…

Nos hace falta convertirnos definitivamente en personas. Volver  a ser personas...

Bienvenida la Involución. Que así sea…

Jose Ramiro, bloguero

viernes, 20 de julio de 2012

Ruido hemos hecho


No soy yo amigo de grandes bullicios

Los motivos que congregan multitudes siempre me han hecho huir.

Las ferias, la Semana Santa, los eventos deportivos de masas… No, no me llaman. Me cansan. Me abruman. Me agobian.

Ayer, 19 de julio del 2012, como uno más de los españoles hartos del despotismo de este gobierno, decidí salir a la calle, y pensé que, como otras veces, mis sensaciones no serian buenas. Pensé, que seriamos pocos, que no nos sentiríamos apoyados…

Sin embargo, lo de ayer fue distinto. Me sorprendió que entre el gentío, entre el ruido, los apretones y empujones, los cánticos y lemas, los carteles, pancartas y banderas de mil colores (sobre las que con mucho destacaba la republicana), que acompañan esta clase de actos, se respiraba un ambiente enormemente solidario.

Todos los sectores, todas las clases, todas las ideas, todas las edades, avanzaban en una enorme ola de indignación movidos al unísono por un fin común: hacer que nuestro gobierno tome conciencia de que lo esta haciendo mal. Que esta gobernando contra el pueblo que lo eligió y le dio la oportunidad de gestionar nuestro futuro.

Tengo que reconocer, aunque en España siempre se ha dicho que llorar no es de hombres, que en el recorrido, viendo las caras de indignación, cabreo e impotencia, viendo el ímpetu con el que la gente sale a defenderse de estas medidas injustas, lloré.

Lloré profundamente emocionado al ver la fuerza del pueblo.
Lloré al ver a enfermos y ancianos, a gente con silla de ruedas entre la multitud. Dependientes que ven como le arrebatan unas ayudas ganadas en el esfuerzo y el tesón.
Lloré al ver medic@s y enfermer@s protestar por la merma del sistema sanitario.
Lloré al ver maestr@s y alumnos juntos, dolientes de una nueva reglamentación que masifica las aulas.
Lloré al ver universitari@s quejándose de tasas abusivas que, en muchos casos no les van a permitir seguir estudiando.
Lloré al ver a políticos, obreros, sindicalistas y gente sin filiación conocida gritar las mismas consignas, por las mismas causas.

Unos cientos salimos a las calles ayer. Unos cientos de miles de españoles, millones diría yo.

Todos movidos por un mismo motivo. Luchar contra unos recortes, no solo dinerarios, sino de nuestras libertades.
Movidos contra el desenfreno del gobierno, contra su frialdad e insensibilidad.
Movidos contra las imposiciones de una Europa que nos ahogan, que nos matan, que nos privan de nuestros derechos más fundamentales.
Movidos contra la inoperancia de un gobierno que está maltratando a sus ciudadanos.
Movidos contra la injusticia, la corrupción y el amiguismo
Movidos contra la altanería de unos políticos que se creen los dueños de este pobre país.
Movidos contra un gasto desmedido en inversiones aberrantes.
Movidos contra una gestión ineficaz de nuestros recursos y riquezas.
Movidos todos a la vez. Juntos. Unidos. La mayoría.

Tienen que habernos oído. Ruido hemos hecho...

Jose Ramiro, bloguero

jueves, 19 de julio de 2012

¿Hasta donde…?


No se hasta donde nos quieren llevar.

Lo del Gobierno de España, que tanto criticamos, empieza a oler mal.

No es posible tanta torpeza, a menos que sea fingida.

No es posible que no den un solo paso atrás con el revuelo que hay en la calle.

No es posible que las declaraciones de los ministros no estén previamente analizadas.

No es posible que tanta maldad no persiga nada.

No es posible…

Tengo la impresión de que todo es fruto de una estrategia con un final previsto claro y nítido, estudiado, meditado, planificado paso a paso. El control del pueblo de España desde las fuerzas del orden. La Dictadura.

Y lo digo en serio.

Cuando un jefe de gobierno se esconde ante una autentica revolución, cuando evita los medios, cuando persiste en actitudes que claramente le perjudican políticamente, nos encontramos con un jefe de gobierno que pretende la dominación de su pueblo, y anda buscando excusas para justificar las medidas de fuerza que, sin duda, terminara utilizando.

Tenemos ejemplos en el presente de jefes de estado y gobierno que funcionan así.

Siria es un claro exponente de lo que digo, donde tras la argucia dialéctica de “defender al pueblo”, están realmente exterminándolo. Y nadie hace ni dice prácticamente nada.

En España, hay indicios de algo más que un gobierno torpe. Detrás de este gobierno hay grandes pensadores y estrategas, consejeros y especialistas.

Cuando un ministro de hacienda dice que no va a poder pagar las nominas, y lo dice con esa sonrisa sarcástica que lo caracteriza y esa voz susurrante, como queriendo acariciarte, cuando en realidad te esta arañando el tímpano y enervándote los vellos, sabe que el riesgo país va a subir. Lo sabe, no puede ser un error.

Cuando se toman medidas, criticadas no ya por los ciudadanos, sino hasta por reconocidos premios Nobel de economía, saben que el pueblo va a reaccionar.

Cuando se va a aprobar en este mismo día un endurecimiento de la ley para “mejorar” la seguridad en las manifestaciones ciudadanas, saben que les va a hacer falta.

Cuando permiten que los defraudadores y las grandes empresas sigan defraudando y no les piden el más mínimo esfuerzo, es por que son sus aliados.

Cuando en un momento de crisis profunda como el que vivimos permiten que sigan existiendo las SICAV, saben a quien ayudan. Y saben a quien perjudican.

Cuando nos roban a los ciudadanos y se lo dan a los bancos, es por que los van a necesitar.

Cuando desmontan el sistema sanitario y se lo “ceden” a empresas privadas, están invirtiendo en su futuro.

Cuando rompen el sistema educativo, es que no nos quieren letrados, les interesa mucho más el pueblo inculto.

Cuando llevan al país a la miseria y a la pobreza, es que nos quieren necesitados de limosna, dignos de lástima.

Cuando legislan justamente a la contra de las verdaderas necesidades del estado, y cuando públicamente confiesan que las soluciones que están adoptando no son buenas, tienen que tener razones de peso para hacerlo.

En definitiva, cuando una tras otra las medidas que se van tomando van en prejuicio del pueblo, cuando los rumores que ellos mismos divulgan van en la línea de dividirlo (paga para los que ganan 962€ y no paga para los que ganan 963€ o más), cuando estas cosas pasan, es que están preparando algo.

Están sembrando y la cosecha, piensan que será suculenta…

Ese algo, en un país “democrático” como el nuestro, parece imposible.

El tema es que España ya no es un país democrático.

Hoy mismo, un partido de la izquierda se va a ausentar del parlamento durante una de las votaciones. Su presencia, realmente es inútil e inoperante.

Están amparados en una mayoría absoluta que les permite legislar sin contar con absolutamente nadie. Tiene de su parte a tribunales, jueces, policía y ejercito. Todos los poderes en sus manos. Y tienen además el apoyo de una buena parte de los españoles que, enarbolando la bandera del patriotismo, les van a ayudar a completar su plan.

Sus intenciones son perversas.

La unificación de pequeños ayuntamientos y pedanías en entidades de control supramunicipales. La intervención de las autonomías como escusa para hacerlas desaparecer (primero el control político y económico, después el control de los ciudadanos). La desaparición de los sindicatos de clase como estrategia para dar el control absoluto a empresarios y mercachifles. El hambre como control de las masas. La incultura como medio para lavar cerebros…, el miedo…

La Dictadura…

Una renovada Dictadura, impuesta desde el poder que, ignorantes de nosotros, les hemos entregado…

¿Hasta cuando…?

Jose Ramiro, bloguero

miércoles, 18 de julio de 2012

De Derechos y Privilegios


Este post no es una tesis. Es una “foto” del momento actual

Es cuando menos curioso el desparpajo con que la clase política habla de esfuerzo colectivo, de ayudar al país, o de apretarse el cinturón. Lo hacen, como si los esfuerzos que nos piden fueran igual para todos, como si nos afectara de igual manera, como si todos pudiéramos soportarlos

No es así. Parece que no son conscientes de que esas medidas que anuncian afectan mucho a unos millones de personas, mientras no afectan nada a unos pocos privilegiados.

Afectan mucho a personas, por otra parte, cumplidoras con su país, trabajadoras cuando pueden, pagadoras de sus impuestos, altruistas ante las desgracias, siempre colaboradoras y dialogantes.

La clase política tiene mal enfocado el asunto.

Están donde están por y con nuestros votos
Están donde están para legislar para la mayoría.
Están para ayudar al pueblo

Cuando se pide un esfuerzo, este debe ser proporcionado y proporcional a tus capacidades.

Cuando se dicta una ley, esta debe ser proporcionada y justa con la inmensa mayoría, y no dictarla a sabiendas de que va a proteger a una pequeña minoría, rica y privilegiada.

Hasta hace poco, muy poco tiempo, España, era un país donde las conquistas sociales eran destacadas y los derechos adquiridos magníficos. Vivíamos en un estado del bienestar que convertía este país en envidia de otros muchos y ejemplo para otros.

Un país, donde la discriminación y el racismo, salvo en extraños personajes que parecen vivir en otro mundo y otra época, no existía.

Un país donde se luchaba por la igualdad de género y poco a poco se iban subiendo escalones

Un país, donde la dependencia, siendo un problema, lo era menos.

Un país donde, en absoluta paz y concordia vivíamos ateos, cristianos, judíos, musulmanes y toda una retahíla de pequeñas creencias en una casi perfecta armonía.

Un país, donde los inmigrantes eran acogidos y tratados de acorde a su dignidad humana, solidario, acogedor, cariñoso con quien nos visitaba.

Un país donde los derechos eran una cuasi religión.

España ya no es ese país idílico y envidiado.

Han vuelto a ponerse sobre la mesa las enormes diferencias (en lo social sobre todo) entre derechas e izquierdas.

Ha vuelto a aparecer el fantasma del hambre.

La pobreza y el desempleo se ceban con el pueblo.

Ya no hay inmigración, ahora emigramos (en cantidad alarmante)

Hemos desmontado nuestro sistema educativo, sanitario y social.

Y lo más importante, hemos retirado los derechos conseguidos durante tantos años a quienes eran merecedores de ellos.

Bajan los sueldos, suben los impuestos, penalizan el trabajo y el consumo, nos convencen de que hemos hecho un uso abusivo de nuestros recursos y ahora toca pagar nuestros excesos, nos arrancan la esperanza de nuestros corazones, nos castigan.

Desaparece la ley de dependencia, luchan contra el aborto y el matrimonio entre personas del mismo sexo, cierran hospitales a la vez que conceden licencias a empresas privadas, nos maltratan.

Rompen la igualdad en el acceso a las universidades y nos someten a un injusto copago, nos hacen sentir culpables de lo que no lo somos y nos amenazan constantemente con ir a más, nos ignoran.

Libre despido en la práctica y eliminación de los convenios colectivos de hecho, desprestigio de los sindicatos de clase, desaparición de las ayudas a la formación y humillación de los que no tienen trabajo, nos ningunean.

Gritamos, pero no nos oyen.

España ahora es un país que ya no da envidia, da lástima, y en muchos casos provoca la risa de quien nos mira aceptar con “nobleza” y mesura todo aquello que nos imponen

Sin embargo, hay una parte de nuestra sociedad que no esta afectada por todo esto.

No afectan nada (o casi nada) a los ricos, a los pudientes, a los ladrones de guante blanco, a los banqueros y grandes empresarios, a las multinacionales y sus potentes accionistas, a los corruptos y ladronzuelos, a los incívicos y defraudadores, y lo que es más doloroso aun, si cabe,  a la clase política.

Mientras el pueblo se somete a esfuerzos inconmensurables, los políticos viajan en primera clase, cobran descomunales dietas por desplazamientos que no realizan, mantienen salarios que multiplican por mucho el salario medio de un español, guardaespaldas (siervos) y coches oficiales, hacen uso de su influencia política para “colocar” a sus allegados y parientes cercanos, usan esa influencia como mercancía con las grandes empresas y multinacionales vendiendo sus servicios, que no son más que un descarado uso esa influencia política.

Corrupción.

Mientras todos ayudamos a salir de la crisis, los bancos siguen dando beneficios, a pesar de necesitar el rescate europeo, siguen cerrando el crédito a quien lo necesita, siguen sin apoyar a los honrados empresarios y autónomos, siguen desahuciando a los que ellos mismos han abocado al paro y la desesperación.

Avaricia.

Los ricos, la clase alta, siguen defraudando la hacienda pública mientras se les premia con un indulto fiscal, los ladrones y corruptos campan a sus anchas en una casi inmunidad judicial, con imputados asentados en el poder y una familia real complicada en un robo a las arcas públicas.

Injusticia

Para ellos, no hay recortes. Y si los hay, lo que provocan es una situación aun más odiosa e injusta.

Si a un empleado publico le “quitan” su paga de navidad, que equivale al 7% de su salario, en la misma proporción, deberían perder los privilegiados, y dicen que lo hacen. El propio Rey se ha auto recortado un 7 % de su salario.

Si, pero no es lo mismo en un salario de 14.000.-€ que en uno que se aproxima a los 300.000.-€.

La proporcionalidad no es la adecuada.

Esos privilegiados deberían renunciar a sus privilegios, que no derechos, para que el estado pudiese mantener los derechos del pueblo, que no sus privilegios.

No hay que oír como se echan la culpa unos a otros. Todos la tienen, estos, los de antes y los de mas atrás.

Tenemos que tomar conciencia de que la lucha, la verdadera lucha, ahora es de clases. Ricos contra pobres. Privilegiados contra desheredados…

Jose Ramiro, bloguero