martes, 21 de agosto de 2012

Carroñeros


La tragedia de la selva… sobrevive el fuerte, muere el débil…

E las selvas africanas, es frecuente ver a los grandes depredadores acechando las manadas de rumiantes para en un momento determinado atacar con todas sus fuerzas, en una estrategia que pretende siempre distinguir al animal más débil, al más joven, al que menos experiencia tiene en la huida. Se aprecia entonces como lo apartan, lo aíslan del resto de la manada y concentran su esfuerzo en él. Los otros, los mejor preparados y más fuertes consiguen escapar a una muerte casi siempre segura y ponerse a salvo.

Una vez conseguida la caza, devoran con rapidez su presa, y no en pocas ocasiones surgen disputas por los mejores bocados.

Mientras, durante el sangriento festín, multitud de animales carroñeros se han ido acercando, y pacientemente esperan su turno para aprovechar los restos que, una vez saciado el apetito de los cazadores, dejaran a su disposición. Hienas y buitres acechan desde las cercanías, vigilando el final para aproximarse y alimentarse también ellos.

Cuando parezca que ya no queda nada por comer, aun se acercaran insectos de toda índole que aprovecharan hasta el resto más pequeño abandonado, que irán desnudando el esqueleto hasta dejar solo una pila de huesos, a veces desordenados, que el tiempo, el aire y el sol secarán y blanquearan…

En España, la presa es el pueblo. Los grandes cazadores, los partidos políticos, que se alimentan de nuestros votos, ya nos han hecho presa y han empezado a devorar nuestro estado. Aun no están hartos, pero para cuando lo estén, ya acechan los carroñeros especializados en aprovechar los restos.

En todos los comicios electorales, aparecen partidos que no tienen ninguna posibilidad de conseguir grandes éxitos, pero que optan al voto por si cae la breva y se hacen de algún escaño que les sirva para nutrirse de fondos públicos, para ocupar algún pequeño departamento donde aprovecharse de las bondades del mando, donde poner la mano sin que se note demasiado, donde robarnos a todos de forma más o menos legal… Y no digo que otros no lo intenten con verdadera honestidad, con ganas de hacer algo que pueda arreglar nuestra situación de debilidad, pero no son muchos los que tienen estos atributos de verdadera vocación política y de preocupación por el pueblo.

Probablemente esta aserción es muy severa con la clase política, pero solo hay que mirar como se enriquecen la mayoría de ellos, como manejan fondos públicos a su antojo y sin dar demasiadas explicaciones, como aumentan su patrimonio y como nos quieren hacer ver que trabajan para nosotros mientras trafican con sus influencias en las mas altas esferas de nuestras grandes multinacionales, como buscan trabajo para sus amigos y familiares, como se suben los sueldos y como se rodean de consejeros que no aconsejan, como viven en grandes mansiones y disponen de enormes vehículos, como disfrutan de dietas que no les corresponden y como gastan del erario publico en sus gastos personales, como favorecen a sus fieles y premian a sus acólitos, como defienden a los corruptos y endurecen las leyes para la ciudadanía.

Tienen mala imagen, pero es esa gran mayoría de abusadores, corruptos y prevaricadores, de estafadores del pueblo, los que han conseguido el desprestigio para toda la clase política de este país. Unos por hacer, y otros por consentir…

Así, tenemos a Mario Conde, gran buitre donde los haya, ladrón de guante blanco, estafador y expresidiario, de pelo engominado y sonrisa de hiena, contertulio de la derecha mas extrema, preparándose para aprovechar los restos (pocos) que va a dejar el Partido Popular, rodeado de insectos devoracadáveres, que cuando huelen a muerto se activan y se aprestan a aprovechar los despojos.

Algo así deben pensar mas de 2.000 militantes del Partido Popular que han solicitado la baja para unirse al proyecto de “Sociedad Civil y Democracia”, el nuevo partido de Conde, que arrasa entre la derecha y entre la menos derecha proponiendo programaticamente aquello que la gente quiere oír, pintándose de honestidad y españolismo, despotricando de unos y de otros, disfrazándose de progresista, cuando seguro que sus intenciones son otras, son meterle mano a lo que ni tan siquiera el “moderado” Rajoy se ha atrevido.

Carroñeros…

Cuando el rey de la selva se acerca, los buitres levantan el vuelo, y las hienas se ríen nerviosas mientras se huyen despavoridas. Es el miedo al más fuerte, al fiero y todopoderoso león.

En nuestra selva urbanita, el pueblo es el rey. Basta con que asomemos nuestro orgullo y mostremos ligeramente los dientes para que el resto de las fieras dejen de actuar. Somos el verdadero rey de nuestra selva.

Actuemos… Antes de que nuestra sociedad, devorada por la avaricia de políticos que metódicamente van arrancándonos hasta los derechos más básicos, quede reducida a un esqueleto de lo que pudo ser una sociedad justa y humana, antes de quedar como un montón de huesos blanqueándose al sol…

Jose Ramiro. bloguero

lunes, 20 de agosto de 2012

El que abusa es un traidor


Los dichos populares, son una compilación de frases cortas que definen situaciones concretas, que se repiten una y otra vez, dichas siempre desde un punto de vista filosófico-popular envidiable, sencillo, sensato, muchas veces irónico y casi siempre certero

Siempre mordaz, contiene numerosas frases que guardadas en nuestra memoria, usamos de forma intuitiva y como expresión de la sabiduría popular de nuestros ancestros, que ya las utilizaban y con las que hemos convivido desde siempre.

Transmitidas generacionalmente, suelen ser de aplicación para las cuestiones más simples y sirven igual para destacar un defecto como para exaltar una virtud.

Cuantas veces no habremos dicho a nuestros hijos “A quien madruga Dios le ayuda” o “Quién a buen árbol se arrima, buena sombra le cobija”, como regañina o consejo paternal… Claro, que tus hijos siempre te pueden contestar, siempre desde la sabiduría popular que “No por mucho madrugar amanece mas temprano” y que “Ocasión perdida no vuelve más en la vida"… Cuantas veces no habremos filosofado entre amigos diciendo aquello de “El dinero no da la felicidad”, o “Cree el ladrón que todos son de su condición”…Y nos habrán contestado con “Más vale pájaro en mano qué ciento volando” o “El mejor maestro, echa un borrón”

Y es que el refranero es fruto del análisis inteligente de nuestras vidas y de nuestros actos, que a base de repetir defectos y virtudes, le va dando forma, componiéndolo poco a poco a partir de las experiencias personales y grupales de la sociedad.

“Blanco y en botella”, “Más claro, agua”, “Donde hay humo, hay fuego”, son otros refranes de aplicación en casos donde lo único que se pretende es resaltar lo evidente, lo conocido, lo indudable de un caso o persona…

Si en nuestro barrio tenemos un vecino, sin trabajo conocido, que sale poco de casa y tiene un gran coche en el aparcamiento, hace compras fastuosas y viste ropa cara, su mujer lleva llamativas joyas y sus hijos van a colegios caros, y no se le conocen herencias ni tíos en América, habrá quien  aplique alguna de las frases anteriores a fin de expresar su convencimiento de que, lo más probable, es que el dinero que maneja no le venga porque le haya tocado la lotería, sino porque andará metido en oscuros y raros negocios... Habrá también quien utilice el “Dime con quién andas, y te diré quién eres”, queriendo significar las malas compañías que se le conocen al vecino en cuestión, resaltando que esas amistades no son buenas… Y si en el devenir del tiempo, se demuestran las sospechas del vecindario y a este vecino lo detiene la policía, habrá quien diga que “Quien mal anda, mal acaba”

El refranero es magnifico para dar o quitar razones, para resaltar las maldades de la vida y para ejemplarizarnos en las bondades. Verdaderos, ingeniosos, incisivos, los refranes son parte de la riqueza cultural del ser humano

A nuestro alrededor, hay personas, ocurren cosas, se realizan actos que con tan sabias frases quedan sabidos por todos, que no necesitan descripción para entenderlas, que con un simple y acertado refrán quedan retratadas en nuestra mente, que con tan pocas pero certeras palabras describen situaciones y actitudes, una veces malas, y otras buenas, unas veces injustas y otras evidentes…

Tiene el refranero entre sus muchos dichos uno especialmente simple y didáctico que dice así: “El qué avisa no es traidor”.  Simple por corto y rotundo, y didáctico porque nos previene de que cuando alguien o algo apunta maneras, es que las tiene…

En nuestra España de hoy, los ciudadanos estamos sometidos a un plan de recortes económicos y sociales que van mermando nuestra sociedad del bienestar, se tocan salarios y pensiones, se encarecen los medicamentos y se deteriora la atención hospitalaria, se rompe el plan de ayuda a la dependencia y se encarece el sistema educativo, se privatiza, se nos hace creer que somos un país endeudado cuando la autentica deuda es de los banco y se nos hace pagarla, se nos hace garantes de su pago como si la responsabilidad fuera nuestra, se socializan las perdidas de las entidades financieras y se les entrega nuestro dinero para que sigan creciendo y repartiendo sus ganancias entre consejeros y accionistas.

“El que avisa…”

El partido popular, ya apuntaba maneras. Todos sabíamos de sus políticas conservadoras y todos sabíamos que lo dicho en campaña poco tendría que ver con sus acciones. Siempre han favorecido a los grandes capitales y nada nos podía hacer dudar que de nuevo lo hicieran.

La corrupción existente entre sus filas, y la falta de condena por parte de sus dirigentes, el indulto de los encausados en delitos económicos contra el patrimonio de todos y los salarios y prebendas que mantienen demuestran su verdadera calaña. Cambiar la ley del aborto, aumentar las tasas judiciales, eliminar determinados aspectos de educación para la ciudadanía, defender la posición privilegiada de la iglesia católica y olvidarse de las victimas de la dictadura, justificar la violencia policial y obviar las protestas de los ciudadanos, convertir en delito la protesta cívica y pacifica y perseguir a quien defiende mayor justicia social, atacar a jueces contrarios a sus criterios y permitir abusos y enriquecimientos ilícitos, desprecian a las victimas de la violencia machista y recurren contra el matrimonio entre gentes del mismo sexo, recortan libertades y endurecen leyes. Nos acercan peligrosamente a un estado donde el totalitarismo es casi un objetivo.

Dice María Dolores de Cospedal, que los políticos trabajan por un sueldo “normalito”, cuando ella misma mantiene hasta tres salarios millonarios. Dice su compañera Ana botella que los bomberos de su comunidad ganan mucho dinero cuando el salario constatado es poco mas que de mileuristas. Dicen que a los parados que viven con sus padres hay que quitarles las ayudas mientras ellos reciben una de casi dos mil euros por ser parlamentarios y no estar censados en Madrid, aun cuando la mayoría tiene vivienda en la capital, cobran dietas por asistir a eventos y tiran de tarjetas de crédito estatales o de los partidos. Utilizan sus puestos para privatizar servicios y bienes que terminan en manos de amigos, familiares o conocidos. Emplean a dedo a cientos de consejeros que provienen de la misma cantera y se procuran planes para el futuro favoreciendo a determinadas industrias y empresas que después los contratarán en puestos simbólicos con sueldos millonarios. Utilizan los bienes del estado como si fueran propios y administran nuestros impuestos en causas poco nobles. Permiten el fraude y la malversación a cambio de favores futuros y trasmiten patrimonio de todos a manos privadas… “Blanco y en botella”

No se dan cuenta de que el futuro los castigará… Ya lo dice el refrán: Hacer bien a gente ruin tiene buen principio y muy mal fin”.

“El que abusa es un traidor”

Así, con tan corta frase podemos definir a un gobierno inhumano, que se postra ante vírgenes y cristos, en actitud de orantes misericordiosos, que hablan del alma de las personas y ni siquiera tienen corazón.

Y al día siguiente siguen actuando en la misma línea dañina por la que vienen moviéndose desde el principio, con frialdad, con una actitud déspota, obedeciendo ordenes de una Europa incomprensiva que desea, aun de forma inconsciente, la ruina de nuestro país. Dice el dicho popular Por más que te halaguen los de enfrente, nunca olvides a tu gente”. Ellos, los gobernantes, se han puesto del lado del dinero y se han olvidado de sus gentes, se han olvidado de quienes son y a quienes representan…

El pueblo los tiene que castigar, les tiene que impedir que sigan, les tiene que obligar a rectificar o a que se vayan. Es el momento de exigirlo, y ya conocemos lo que dice la sabiduría popular: “No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy”...

Repito: “El que abusa es un traidor…”

Jose Ramiro, bloguero

domingo, 19 de agosto de 2012

Paraíso


El jardín del Edén, profusamente descrito en las sagradas escrituras cristianas, es lo que conocemos como el paraíso terrenal, que debe su nombre en origen al vocablo persa “paerdís”, (cercado) que ellos utilizaban para designar grandes superficies ajardinadas, bellísimas  y que se utilizaban para el solaz de sus mandatarios o como zonas de caza, e incluían en su interior, además de árboles de todo tipo y animales en libertad, otros enjaulados para su contemplación por los visitantes, todo dentro de un paisaje de naturaleza exuberante.

Bíblicamente, describe la residencia original del hombre, donde Dios creó a Adán y le otorgó pareja, donde la raza humana inicio su andadura, y donde tomaron ser nuestros primeros padres, donde se dio origen a todos los males que hoy padecemos, donde nació la envidia y el crimen, donde se cometió el tremendo pecado capital del que aun hoy cumplimos penitencia.

Estoy convencido de que, si alguna vez existió ese paraíso terrenal, fuimos los humanos, creación divina, los que nos encargamos de destruirlo.

Hoy, seguimos en ello.

El paraíso, para el hombre, es la Tierra. Un “cercado”, amplio, si, pero que nos mantiene atados a este punto universal, donde las distancias son tan enormes que difícilmente servirá de algo cortar la alambrada que significa nuestro “único” lugar en el espacio.

Este es el verdadero paraíso, y poco a poco, pero sin pausa lo estamos destruyendo.

El crimen impera, los incendios arrasan la naturaleza, en las guerras se comenten cada momento multitud de “pecados originales” y otros que mejor no nombrar.

Contaminamos sin comprender que estamos matando el planeta, lo sobreexplotamos e invadimos todos sus rincones, perseguimos animales que se extinguen paulatinamente y nos regodeamos de ser los amos del mundo.

Hoy, la prensa trae unas declaraciones de Mahmud Ahmadineyad, el presidente de Irán, hablando del “cáncer” que significa Israel en oriente, y culpando al sionismo de todos los males de la zona e incluso del mundo entero. El ayatolá Ali Jamenei, líder supremo iraní, anima a todos los islamistas a salvar Jerusalén de la invasión judía, asegurando que Israel será borrado de la geografía mundial.

Es cierto, y no es que yo sea pro-sionista ni antisemita, ni siquiera que tenga una opinión muy formada sobre el tema, pero que la posición de Israel en la zona es más que delicada, es evidente. Es un país artificial, aunque legal, que duele en aquella zona, pero también es cierto que la situación de los palestinos es peor, y que a pesar de las múltiples resoluciones de las organizaciones internacionales, el problema sigue, y sigue, como sigue el del Sahara que un día abandonamos a su suerte, y otros muchos.

Las disputas internacionales, bien por envidias o avaricia sobre las riquezas de otros, por ansias de poder o bien por extremismos religiosos es el verdadero pecado capital que aun hoy pagamos.

Futuras guerras amenazan nuestro futuro, guerras que no serán baladíes, guerras entre extremistas capaces de destruirlo todo aunque les vaya la vida en ello. Maldades de los extremismos, que premian el “sacrificio” de sus acólitos con promesas paradisíacas más allá de la vida…

Otros dirigentes, mas tranquilos y que, al menos en apariencia, no son tan extremistas, se dedican a efectuar declaraciones más… como lo diría… más blandas… y hablan de los problemas de los bancos, del rescate de Grecia, del de España, de si abrir o cerrar el puño, de prestar o no, de si el euro se romperá o se salvará y de cómo van a cobrar los prestamistas, usureros, que solo pretenden recobrar sus dineros a intereses descalabrados.

Rajoy, tras entrar en éxtasis contemplativo en el pequeño rocío y encomendarse a los favores de la Virgen, en compañía, como no, de nuestra muy creyente Ministra Bañez, dice que es verdad, que a veces, solo se piensa en las cosas y que al final todos somos personas, con alma… Supongo que en sus oraciones, habrá pedido perdón por los pecados que está cometiendo…

Durante su mandato, sus injustos recortes, sus injustificados indultos económicos y su maltrato a la sociedad más bien demuestra que él, y sus ministros, deben ser unas cosas, no unas personas. Si es verdad que las personas tenemos alma, ellos no la tienen.

Se amparan en el poder divino para tomar decisiones, que a veces no son salomónicas, y favorecen descaradamente a algún sector que no somos la mayoría. Se entretienen en despotricar de las comunidades autonómicas olvidándose de que, como estado, son los primeros garantes de nuestro país, de sus tierras, de sus paisajes y de sus riquezas, y, como no, también de sus ciudadanos. No vale ampararse en que la culpa es de otros. Si es así, tiempo habrá de pedir responsabilidades…

El paraíso convertido en infierno, consumido por las llamas, quemado por las injusticias, sumido en el “pecado”…

Definitivamente, somos los ciudadanos, las personas con o sin alma, las que cometemos el pecado cada cuatro años, al conceder el poder supremo a gente que no la tiene, a maquinas empoderadas en el dinero, sujetas a las normas estrictas diseñadas por ellos mismos y que no se corresponden con el mandato otorgado por el pueblo...

Los verdaderos pecadores, nosotros…

Jose Ramiro, Bloguero

Serpiente de verano


Desde siempre, el verano es parco en noticias. La temporada vacacional parece que frena todas las actividades, políticas, sociales e incluso delictivas, y la prensa diaria busca ávidamente algo que contarnos.

Salvo incendios ocasionales y crímenes pasionales, que estos no se toman vacaciones, es frecuente ver a nuestros artistas y famosotes en fotografías a toda plana. Las revistas del corazón nos hablan de la agradable temporada que tal o cual esta pasando en no se que sitio exótico, de la boda estilo no se sabe cual de una pareja televisiva que poco después nadie recordará, o de la visita del Monarca a algún lugar de España que ya hace tiempo que no visitaba, de la Reina, de las Infantas, del marido sinvergüenza de una de ellas, del Príncipe heredero y de la Princesa de sangre poco azul, de sus hijos, de sus barcos, de sus palacios y de lo bien que se lo pasan mezclándose con el pueblo mientras un montón de fotógrafos, que no tienen nada que hacer, buscan el gesto, la mirada o el descuido que puedan vender a la prensa amarilla…

Se convierte en noticia cualquier cosa y las portadas se llenan de letras sin importancia que la prensa convierte en importantes. Todo sea por vender algún ejemplar más y mantenernos entretenidos. Son las noticias llamadas popularmente serpientes de verano, que reptan por la prensa y las revistas dejando un rastro baboso con olor ligeramente nauseabundo..

Las grandes del espectáculo hacen posados que después dirán que son “robados”, las paginas interiores se llenan de atractivas mujeres de la jet en bikinis de diseñadores de moda, muy reconocidos en las tiendas de lujo, y nos enseñan sus mansiones, edificadas en paisajes paradisíacos y decoradas por interioristas de prestigio internacional. Se fotografían en familia y nos demuestran lo felices que son.

A falta de importantes noticias, los periódicos convierten lo poco importante, lo banal, en las noticias del día

Pero, en verano, la vida no para, y si bien esa sociedad que nos enseñan, que tontamente muchas veces admiramos y las más envidiamos, disfruta de un estío maravilloso, lleno de risas y placeres, de fiestas y de lujos, es solo de unos pocos.

Los más, pasamos nuestras vacaciones de otra forma y en otros lugares. Viajamos en coche a playas lejanas, nos hacinamos en playas publicas donde es difícil extender una toalla, llenas de abuelos, hijos y nietos, playas familiares, mal comemos en chiringuitos y sitios de comida rápida y residimos en apartamentos amontonados en grandes torres edificadas a orillas del mar, donde encontrar un sitio para aparcar es una especie de gincana complicada en la que tenemos que participar forzosamente, en pueblos pensados para explotar el turismo y que son los que verdaderamente hacen el agosto.

Los demás, “sufrimos” el agosto…, y después de unos pocos días de “descanso” volvemos a cargar el coche con nuestros bártulos vacacionales, y retomamos la vida diaria, la normal, la que con sus rutinas es capaz de aportarnos algo de paz y sosiego…

Ellos, los privilegiados, los poseedores de “fortunas” regias y los nuevos ricos procedentes de programas basura que durante el año se destripan unos a otros, los que se marchan a caros Hoteles y playas del antiguo paraíso terrenal, los que festean con nocturnidad vestidos de moda por algún diseñador que aprovecha para publicitarse, los que invitan en los locales de moda a fin de atraer a curiosos de ver la divinidad de esos seres terrenales (que además cobran por estar allí), los que celebran fiestas “benéficas” que reúnen a lo “mejor” de la sociedad y que después llenaran los interiores de las revistas, esos, esos si disfrutan de las vacaciones, y salvo la inoportuna visita del paparazzi de turno, descansan y se relajan… y recuperan fuerzas para el resto del año.

Serpientes de verano…

Al menos, dejamos de ver algunos días noticias de guerras que nos parecen lejanas, tragedias cercanas de gente que no puede disfrutar de ningún tipo de vacaciones, noticias judiciales de sentencias incomprensibles, embargos y desahucios, huelgas y despidos, hundimientos de bolsa y rescates, abusos políticos y leyes que favorecen a los ricos, hambre… cambios tremendos de nuestra sociedad, que bien se merecen el olvido o relegarse a pequeños artículos perdidos entre el fasto de nuestra sociedad dirigente y si es posible, en letra pequeña.

El verano es para descansar, aunque solo sea de las malas noticias.

Serpientes de verano… Algunas son venenosas.

Jose Ramiro, bloguero

sábado, 18 de agosto de 2012

Los Rescatadores



Somos las personas, en nuestras fantasías más infantiles, muy de humanizar al reino animal.

Probablemente subsiste en nuestro inconsciente la certeza de que nosotros también lo somos y en nuestra imaginación toman características y adoptan comportamientos humanos.

En las antiguas fábulas y en el cine infantil, tenemos multitud de pruebas de ello y las grandes productoras, sabedoras de que las mentes iniciáticas de los niños aceptan la humanización de los animales como algo natural se esfuerzan en sacar adelante grandes producciones donde estos, funcionan como seres pensantes, y los dotan de características como la maldad o la bondad, que nada tienen que ver con los seres irracionales. Crean un  fantasioso mundo maniqueo, donde existen buenos y malos puros, que se asemeja al mundo humano que en definitiva pretenden describir.

Los animales “irracionales” no funcionan así. Es su instinto el que los hace tomar decisiones, son los sentimientos más primarios los que hacen que actúen. Un animal, jamás saldrá de caza si no tiene hambre, jamás se acercará a un río o a una charca si no es para beber, jamás un macho acosara a una hembra más que cuando esta esté receptiva, jamás hará nada sin un motivo de fondo que lo justifique. Motivos, que ayuden a su supervivencia o a la de su especie. 

No conocen el egoísmo ni la avaricia, y nunca hacen el mal por el mal. En esencia son “buenos”

Esa es la gran diferencia con el ser humano. Nuestra especie funciona por otras razones, y el instinto de supervivencia ha sido superado por razones menos primitivas. Salimos de caza por deporte, comemos y bebemos en ritos sociales más pensados para la comunicaron que para satisfacer necesidades primarias, acosamos a nuestro sexo contrario buscando el placer y sin necesitar del instinto básico reproductivo, buscamos el placer en todas sus formas y, unos más y otros menos, somos egoístas y avariciosos, envidiosos y crueles. En esencia, somos “malos”, aunque de fondo, pervive en nuestras cabezas ese retazo del mundo “irracional” del que procedemos que nos da características como la compasión o el altruismo, que nos hacen "menos malos".

El exceso de racionalidad aplicada por algunas personas, hace que se les olvide esa parte animal que vive en nuestro interior, sobresaliendo en esas personalidades el autentico humano, el maligno, el dañino, el que en defensa de intereses oscuros es capaz de llevarnos a guerras, a someter a los pueblos, a la injusticia social, a una avaricia desmedida de almacenar riquezas materiales para estar por encima de los demás…

Es en muchos casos, lo que ocurre con nuestros gobernantes. Se sienten jefes de la manada, y en lugar de aceptar que ese es un papel protector, de ayuda hacia sus iguales, utilizan el poder que le otorga el puesto para el enriquecimiento ilícito, para el abuso, para su bien personal, olvidándose de su primitiva obligación.

Son los grandes machos alfa de los humanos, que mas tarde o mas temprano, se tendrán que enfrentar con sujetos mas jóvenes, mas justos, algo más irracionales, que lucharan por convertirse en los nuevos dirigentes para el bien de sus gobernados. Y perderán en esa lucha. 

Como en las películas infantiles, al final, el bien siempre puede con el mal…

Hoy, en estos tiempos económicamente tan convulsos, oímos hablar mucho del rescate a nuestro país. Se refiere a un rescate de nuestra economía, mermada por el mal hacer de gobiernos que no han sabido plantear un buen futuro para España, que han consentido una corrupción que nos inunda, y que han favorecido los negocios de especuladores y bancos.

Europa, se apresta a “rescatarnos” de una situación caótica que no hemos provocado los sumisos componentes de la manada, sino sus dirigentes y amigos, que llevados por la avaricia, se han enriquecido, han defraudado a nuestra sociedad y han ocultado sus riquezas lejos de nuestra hacienda común.

Europa, se apresta a rescatarnos, pero no es un rescate al uso de los que vemos en las películas, no es un rescate para mejorar nuestra situación, es un rescate dirigido a salvar a los poderosos, a los bancos, a los defraudadores, que generará una deuda multimillonaria que deberemos pagar entre todos, nosotros y nuestros descendientes, para empoderar aun más a los grandes machos alfa…

En la serie de películas de Disney, Los Rescatadores, nos cuentan historias de una sociedad secreta formada por ratoncitos que siempre hacen el bien.

Nuestros gobernantes, no son endebles ratones ni guardan en sus mentes la capacidad animal de buscar el bien por encima de otras razones. En este símil, se asemejan más a ratas hambrientas, animales del subsuelo, habitantes de las alcantarillas de nuestra sociedad, que hurgan entre nuestras miserias devorando hasta el ultimo atisbo de esperanza, son depredadores naturales que lo destrozan todo, que acaban con nuestro sustento y que transmiten enfermedades peligrosas… Ratas avariciosas, enfermas de poder, y dispuestas a matar por el mismo…

Ellos son, dicen Los Rescatadores, y nosotros, Los Rescatados…

Esto es una fábula sin final feliz…

Jose Ramiro, bloguero

viernes, 17 de agosto de 2012

Fruto de verano


El estío tiene como principal característica ser tiempo vacacional.

Las playas se llenan de gentes ansiosas de refrescarse en el mar y los pueblos viven el regreso de sus hijos en una migración anual que los trae de nuevo al seno familiar que un día los vio partir.

Las tiendas de souvenirs hacen el agosto y bares, restaurantes y chiringuitos se convierten en puntos de reunión de personas que, durante unos días, tienen poco que hacer más que disfrutar de un merecido descanso y charlar con los amigos que, año tras año, eligen los mismos lugares para el reencuentro y el divertimento.

Los escaparates de las fruterías y los mercados se llenan de los frutos de nuestros campos, vestidos de llamativos coloridos que nos llaman  y nos tientan con sus múltiples formas y sabores. Sandías, melones, melocotones, higos chumbos, las primeras uvas, peras y manzanas, y toda una suerte de frutos exóticos se nos muestran, cual arco iris, en una verdadera explosión de la naturaleza, que nos muestra su capacidad para sorprendernos cada año, entregándonos sus tesoros y dejándonos disfrutar de sus productos. Productos de la tierra… Y también frutos del mar, buen marisco y mejor pescado copan la oferta gastronómica de nuestras marineras costas. Tierra y mar que, el ser humano, el ser más dañino para la naturaleza esquilma y deteriora cada día.

Es en estos meses también cuando políticamente la nación descansa. Los dirigentes desconectan unos días y cierran hasta los juzgados. Todo es serenidad…

El verano, trae siempre, en un país como el nuestro, país de servicios y en el que el turismo es uno de sus motores fundamentales, una mejora en el numero de contratados que vienen a cubrir las necesidades de tantos y tantos visitantes.

Esta cifra, la de los contratos temporales que nos traen estos meses, siempre es utilizada por el gobierno, sea del color que sea, para hacer una especie de campaña de automotivación, donde nos cuentan año tras año que todo va mejor. En realidad es un espejismo, que con el paso de los calores del verano se desvanece en la nada, devolviendo esas cifras a la cruda y dura realidad.

Pasados los calores, con la vuelta a nuestros lugares de residencia habitual, de nuevo nos enfrentamos a la situación de paro insostenible que nos lastra en nuestro desarrollo y hunde la economía del país.

En estos últimos días estamos viendo como los valores bursátiles se recuperan ligeramente y como la prima de riesgo nos parece estar dando un respiro, pero esto, es parte del espejismo, que con la llegada de tiempos más frescos irá desapareciendo de nuestro horizonte.

Vivimos tiempos difíciles, no solo en España. La crisis de la zona euro no es más que la punta de un iceberg que amenaza con hundir la sociedad tal y como la conocemos.

Resurgen con fuerza sentimientos nacionalistas, las grandes potencias, “chulean” a las pequeñas, y hacen demostraciones bélicas de su poder.

Enfrentamientos verbales, que de momento lo único que hieren son sentimientos, pero que con más facilidad de la que pensamos, pueden empezar a cosechar victimas, muchas, muchísimas victimas inocentes

Malos tiempos, donde en oriente medio se cuecen lentamente las semillas de nuevas guerras, donde los países que tienen allí intereses empiezan a prepararse para “salvarlos”, donde el odio y las envidias hacen renacer un ambiente prebélico que, con toda probabilidad terminara con algún país en ruina y muchos muertos.

Muertos de batallas sin sentido que solo buscan, al final, el dominio de las riquezas naturales que se esconden bajo las tierras de aquellos países. Son batallas económicas donde se lucha por el dinero, maldito invento humano.

Es una historia que se repite y a la que el hombre no ha sabido dar solución.

En España, estamos lejos de todo eso. Hoy, con nuestros propios problemas ya tenemos bastante.

Cifras de paro que de nuevo nos asustarán, malas opciones para el crecimiento económico y un disparatado gobierno que no tiene muy claro si debemos ser “rescatados”, que va dando bandazos con declaraciones contradictorias y mintiendo al pueblo… Ya Rajoy, en su presentación como candidato, hace años, de la mano de Aznar, expresó ese “savoir faire” que lo caracteriza, donde siempre deja abierta sus decisiones a cualquier posibilidad. Así, es fácil no equivocarse, siempre dice si…. o no.

No voy a repetir las maldades del gobierno que padecemos, que ya ha sido fruto de muchas de mis líneas, pero esa indecisión, esa duda permanente, la mentira y la ocultación, no son “políticamente correctas” y no ayudan a salir del caos actual.

Esto que ahora vivimos, estos momentos de relajación y descanso, de serenidad en los mercados y de bajada de la prima de riesgo, son fruto de verano, y con su final, desaparecerán. Y volverán las crispaciones, la  rabia a las calles, las protestas del pueblo y la semilla de la discordia. Volveremos a tomar conciencia de nuestra realidad, del mal gobierno, de los abusos, del nepotismo de esta gente, de los despiadados recortes, de la derechización de nuestra sociedad.

Volveremos a cosechar el fruto de nuestra elección en las urnas…

Todos los frutos, hasta los más llamativos, los que se visten de bonitos colores y aromas para seducirnos, terminan por pudrirse…

Jose Ramiro, bloguero

miércoles, 15 de agosto de 2012

Fiesta



Los españoles somos de carácter alegre, divertido, festivo y acogedor.

La imagen del país que hemos exportado durante años así lo demuestra. En las tiendas de souvenirs, siempre (aun hoy) les hemos propuesto a nuestros visitantes que como recuerdo se lleven la muñequita con vestido de “gitana bailaora” en posición altiva o una figurita de un toro convenientemente abanderillado con los colores de nuestra bandera embistiendo contra un torero (toreador para los turistas) inexistente. Han sido los símbolos que cualquiera que nos haya visitado tendrá probablemente en su casa como recuerdo indeleble de su visita a España.

Esa es nuestra imagen. La Marca España. Es la que hemos exportado, por la que se nos reconoce en el mundo entero y la que hemos grabado a fuego en las mentes de los viajeros que por aquí han pasado.

En verano, cuando se celebran las ferias y fiestas de nuestros pueblos, es fácil ver señoras vestidas de faralaes y hombres vestidos de corto, encierros con vaquillas y corridas de toros, paseos a caballo y buen vino regándolo todo. Toros embolados, encordados y en cualquiera de las variantes pensadas por el hombre para divertimento de una plebe de mente enfermiza que disfruta del maltrato al animal.

Las fiestas de toros, sea cual sea la variante, que damos por tan española, en realidad es una herencia que nos dejaron aquí los romanos, ya que originalmente era en los anfiteatros de sus grandes urbes donde se celebraban las luchas entre gladiadores y animales. Las plazas de toros no son más que una construcción calcada de aquellos anfiteatros.

Tenían la costumbre (seria por ahorrar, otra de las herencias que ahora está muy de moda) de utilizar las fieras del entorno donde se asentaban y en España, siempre ha sido más fácil encontrar un toro de sangre brava que fieras más exóticas, como leones o tigres.

Defendemos estas fiestas como propias de nuestra cultura cuando en realidad fueron inventadas por otros ya en el siglo II antes de Cristo.

Y el fuego, otro símbolo.

En el mes de junio, las calles, las plazas y las playas de nuestros pueblos y ciudades arden en la conocida noche de San Juan, celebración del solsticio de verano, cuya arcaica finalidad seria dar nuevo aliento al Sol, que a partir de esas fechas va perdiendo potencia y horas de presencia en nuestro cielo.

Dicen que se quema lo malo del año y se le da la bienvenida a lo bueno que está por venir. La Nit del Foc, las Fallas y otras fiestas que se celebran alrededor de fogatas, antorchas, fuegos artificiales, cohetes y petardos son solo una muestra de lo importante del fuego en nuestras tradiciones.


Este año, podemos estar contentos.

Por una parte, a pesar de rechazo cada vez mayor a una “fiesta” donde el maltrato animal es parte de un espectáculo que, y si, ya se que hay quien defiende que el toro no sufre y que ha nacido para ser toreado, siempre termina en tragedia sangrienta, en nuestras fiestas no han faltado ese tipo de celebraciones.

Por otra parte, además de las fiestas de calendario, donde se han quemado “Juas”, Ninots y malos augurios, este año estamos celebrando a lo grande todo lo que tiene que ver con el fuego.

El Sol, si es verdad que recibe su fuerza de nuestras llamas, debe estar contento…

Estamos quemando nuestros montes y campos. Estamos asolando paisajes naturales que difícilmente se recuperarán. Estamos quemando España.

Claro, que es tiempo de recortes y la prevención es cara, muy cara.

En la Confederación de Empresarios, sus lucidos pensantes han dado con una posible solución, y es que proponen utilizar una mano de obra barata, existente, para la limpieza de campos y montes. Una fuerza dotada con los beneficiados por la ayuda de los famosos  400.-€ que, forzado por las circunstancias, el gobierno acaba graciosamente de prorrogar.

O quizás no es eso.

En la costa oriental de la península los focos son coincidentes con el trazado del futuro corredor ferroviario del mediterráneo. En la Comunidad Valenciana, se ha puesto en punto muerto el decreto sobre tierras quemadas que impedía construir en ellas durante muchos años y se permitirá la construcción siempre que sea por el bien común.

Más bien será por el bien de algunas empresas y políticos corruptos, de los que en valencia no carecen, por lo que se permitirá construir al final.

No será por el bien común, pero será lo que comúnmente hacen muchos políticos, que a pesar de estar imputados por casos de corrupción y prevaricación se mantienen en el poder, anclados a las expectativas de enriquecimiento ilícito que les da su función pública. Y si, es verdad que todos no son así, pero tenemos demasiados que si lo son.

Será que existen intereses ocultos para recalificar terrenos, será la presión de las grandes constructoras que ya no tienen donde poner ladrillos o serán los promotores de campos de golf y hoteles de 5 estrellas con spa, instalaciones de lujo para un turismo distinto, que no busca muñequitas ni toros de cartón, que busca lujo y placer, será por eso…

Mientras tanto, mientras arde España, el gobierno entra en disputas dialécticas con las Comunidades Autónomas en una discusión sin sentido culpabilizándose mutuamente de los pocos medios que tienen, Mientras tanto se queman miles de metros de suelo verde y mueren bomberos y voluntarios.

Mientras nuestros paisajes desaparecen y nuestra naturaleza se muere siguen recortando medios y despiden centenares de bomberos.

No pasa nada.

El año que viene, volveremos a ver corridas de toros, a disfrutar de sanguinarios espectáculos, a encender hogueras, a quemar lo malo y pedir por lo bueno, a encender nuestros cielos con enormes llamaradas pirotécnicas...

Y volveremos a tirar cohetes. Eso, a estos gobiernos nuestros se les da bien, muy bien…

Jose Ramiro, bloguero


martes, 14 de agosto de 2012

Quién te ha visto...

Hay una buena cantidad de españoles que dentro de unos días, si algo no ocurre y el gobierno no lo evita, se quedarán en la más absoluta miseria. Son aquellos que con los recortes de este gobierno dejaran de recibir la limosna de 400 euros que “graciosamente” se le entregaban cada mes como salario de subsistencia

400 euros no dan para mucho, es cierto, pero para más de 600.000 españoles es todo lo que tienen. De esa miserable cantidad, deben costearse en muchos caos el gasto de toda una familia, su casa, sus alimentos, la luz, el gas, su vida…

Sería triste y lamentable que no se encontrara una solución para que tan precaria ayuda continuara.

Claro, que existen los comedores sociales, y otro tipo de ayudas de beneficencia que ayudarán a paliar las necesidades de los españoles.

Europa ya ha destinado y preparado millones de toneladas de alimentos básicos para enviarlos a España, y los noruegos han montado un programa de apadrinamiento de niños españoles que ya está funcionando.

España, país altruista y caritativo, colaborador en los desastres ajenos, siempre dispuesto a ayudar allí donde sea necesario, se ve ahora en la necesidad de recurrir a la ayuda internacional para que “sus pobres” puedan seguir siendo pobres.

Dice el gobierno, que no tenemos dinero para mantener la paupérrima ayuda, más cuando los receptores se han acomodado a su situación y no hacen nada por reinsertarse laboralmente. Y lo dice con desparpajo, como si el mercado laboral fuese activo y las ofertas fluyesen como antaño.

Las preguntas que surgen son obvias: ¿Alguien en su sano juicio realmente piensa que los parados quieren seguir parados? ¿Alguien piensa que se sienten satisfechos con su vida? ¿Alguien cree que no hacen nada para salir del estado de dependencia y mediocridad al que los ha condenado el sistema? ¿No será este sistema el que los condena a la indeseable situación?

No quiero pensar que existen personas que lo piensan. Me irrita que si las haya.

Dice el portavoz parlamentario del partido en el gobierno Alfonso Alonso que los 400 euros son para pagar los parados de Zapatero, que estos no hacen nada por reinsertarse, y que por tanto no son merecedores de la limosna gubernamental.

Muchos de los parados, efectivamente son un mala herencia que tiene el país, pero deberíamos analizar de donde provienen.

Hubo un tiempo, hace ya bastantes años, en España empezó a inflarse una burbuja inmobiliaria favorecida por el gobierno de entonces que llevo a muchos jóvenes a abandonar sus estudios e incorporarse de manera precipitada a un mercado laboral que demandaba mano de obra masivamente, que ofrecía salarios de ensueño a la gente, que enriquecía en pocos años a personas que accedían por primera vez a un empleo. Una burbuja que ayudada por los bancos consiguió que se renovara casi totalmente el parque automovilístico español, que concedió créditos a mansalva permitiendo que todos tuviéramos una vivienda digna y una vida llena de “placeres”.

Hubo un tiempo, donde el dinero fluía a raudales y donde tuvimos una oportunidad de oro de cambiar el tejido industrial español en vez de apostar por algo tan efímero como el ladrillo.

Hubo un tiempo de oportunidades perdidas, donde pudimos dejar de ser un país de servicios y habernos convertido en un país industrializado, productivo y con futuro.

Pero no lo hicimos.

Los causantes de aquella burbuja, hoy absolutamente desinflada, no fueron Zapatero y sus gobiernos, aunque es cierta su responsabilidad por no haber puesto fin a la aberración que él si que heredo.

Los causantes, los verdaderos culpables, fueron los gobiernos de Aznar y los bancos. Ellos son los que nos han traído hasta aquí, y negar esa evidencia solo es entendible como acto publicitario y electoralista (igual piensan que hay elecciones cerca cuando culpan sistemáticamente de sus actos y responsabilidades a un pasado infinitamente más justo socialmente hablando)

El gobierno actual, heredero ideológicamente de aquel que empezó a soplar en el globo ahora reventado de ladrillos, debería reconocer su responsabilidad en el asunto y dejar de echar balones fuera constantemente. Debería reconocer la injusticia de eliminar una ayuda misericordiosa que se le entrega a los que nada tienen. Debería reconocer que los bancos que ahora estamos rescatando son los que facilitaron los fondos para que la burbuja naciera y se mantuviera artificialmente durante tanto tiempo. Debería reconocer que son ellos los arruinados y los causantes de nuestra ruina. Deberían reconocer que la última reforma laboral solo esta ayudando a las empresas, facilitando el despido, expulsando del mercado laboral a los que aun tenían un puesto de trabajo, abaratando los salarios y permitiendo que la cifra de parados suba como una nueva burbuja difícil de pinchar…

Los trozos del globo roto son los que ahora forman los activos tóxicos de una banca que lo hizo mal y que exige la creación de un “Banco Malo”, que no es más que transferir esos activos, que hoy nada valen y que se almacenan en urbanizaciones y pueblos fantasmas y en ficheros de morosos, al pueblo, socializándolos y haciéndonos a todos los ciudadanos responsables de sus deudas, sus desmanes y sus abusos.

La crisis, esta falsa crisis (quien realmente necesita ayuda son los bancos, no el país) se está llevando por delante al menos a dos generaciones de españoles. Una, la que abandono sus estudios y se dedico con ahínco a poner ladrillo sobre ladrillo la monumental pirámide que hoy es la ruina de los bancos, y otra, los hijos de aquellos, que hoy se ven en situación de desespero al no tener cubiertas ni siquiera las necesidades más básicas.

Siempre podremos acogernos a la caritativa limosna cristiana de una iglesia protegida y poco colaborante, que no paga impuestos y lucha contra derechos establecidos, o a los planes de ayuda de los países más ricos, que apadrinando niños españoles nos permitirán la lenta recuperación de una crisis que no es de todos, aunque nos la vendan constantemente así, que es de la banca española, que amparándose en una situación de alegría económica mal administró sus ingentes recursos, o podemos esperar el milagro de que aquellos corruptos (muchos) de la época decidan altruistamente devolver lo que se llevaron y aliviar las necesidades de tantas y tantas familias.

Quien nos ha visto, y quien nos ve…

Jose Ramiro, bloguero

lunes, 13 de agosto de 2012

El Gran Cabrón

Tengo la mala suerte de no ser creyente.

Si lo fuera, seria fácil consolarme de los males del mundo, de la mala gente y de sus malas acciones, de las guerras y de la pobreza, del hambre y de la mortalidad infantil, del terrorismo  y del terrorismo de los estados, de las dictaduras y de la esclavitud, del trabajo infantil y de las enfermedades, de la corrupción y de los abusos de las clases dominantes…, bien asumiéndolos como merecido castigo divino, bien asumiéndolos como obra del Maligno.

No quiero que se me interprete mal, y vaya por delante mi respeto hacia los creyentes, pero en el cristianismo y, supongo, por lo que veo, en las otras religiones hay algo que falla.

En realidad, sus principios, no tengo ninguna duda, son buenos, y aunque desde mi punto de vista parten de la falsa premisa (insisto que solo es mi punto de vista) de la existencia de un Señor Todopoderoso, que si realmente lo fuera, no debería ampararse en el manido supuesto del libre albedrío para no frenar los males de este mundo. Es incongruente que quien tuvo la capacidad creadora de dar forma y vida a todo lo existente, se haya despreocupado tanto de su creación o le haya dado la espalda.

Seguro que hay argumentos en todas las religiones para justificar ese aparente abandono.

Bien es cierto, que en alguna ocasión ha castigado con fiereza la maldad de los humanos, como hizo en Sodoma, y si el Maligno, como parece, es también obra suya, (tiene que serlo, porque sino no seria Él el principio de todo lo que existe) no se entiende que sea inmune a su castigo, que lo haya dotado de tanto poder como para que en el balance de bueno y malo salga siempre victorioso.

Sin duda, deben existir razones divinas que justifiquen lo injusto de esta situación.

Igual deben existir esas razones en otras religiones, que premian al que asesina con paraísos post-mortem o cortan manos de ladronzuelos, que lapidan mujeres por los pecados de sus maridos e impiden que se muestren al mundo ocultándolas bajo telas oscuras y fúnebres, como si no existieran…

Si bien, reconozco la bondad de los principios religiosos, no puedo dejar de pensar que el colectivo creyente se deja llevar más por las razones divinas que por las humanas, restando así propiedades al libre albedrío, poniendo en las manos del Todopoderoso la búsqueda de soluciones a los problemas terrenales. El “Dios proveerá” es siempre un recurso de ultima hora para los creyentes.

Las élites de las iglesias, los que mandan terrenalmente en ellas, son en muchos casos aliados del Satán Bíblico.

Cuando perdonan a violadores de niños y justifican la violencia sobre las mujeres y los más débiles, cuando acumulan riquezas, cuando muestran un comportamiento antisocial, cuando quieren imponer por ley sus creencias a todo ser a su alrededor, cuando defienden sus religiones con las armas, cuando ven como enemigo al ateo, cuando entienden que la homosexualidad o el lesbianismo son una enfermedad, cuando relega a la mujer a un lugar socialmente secundario, cuando las quieren encasillar en un papel de meras “reproductoras” y amas de casa, cuando las tapan y les impiden su normal desarrollo como personas, cuando les niegan la educación, cuando ensalzan el papel del hombre como ser dominante, cuando permiten el hambre y la pobreza mientras almacenan riquezas y compran acciones de grandes farmacéuticas que fabrican viagra o invierten en la industria armamentística, cuando se ponen del lado de dictadores y represores, cuando en una proclama absolutamente inhumana hablan de pecado por usar un preservativo, cuando justifican el sida como castigo divino por los desmanes del hombre en la tierra, cuando pecan en cada uno de lo que predican como pecados, se comportan como aliados del Maligno.

Estos, son sus aliados, no siervos del Dios que todo lo puede.

No hablo de los creyentes que profesando su fe, ayudan al prójimo, sienten misericordia ante las injusticias y colaboran plenamente en el desarrollo de una sociedad mas justa.

No hablo de los misioneros ni de los pastores de cualquier religión que en buena lid con su competencia intentan atraer más fieles a sus rediles.

No hablo de los curas de las iglesias ni de las monjas de los conventos, ni de los rabinos de las sinagogas ni de los imanes de las mezquitas, no generalizo.

No hablo de la gente buena, que la hay, y mucha.

Hablo de la mala gente.

Hablo de lobos disfrazados de pastores que mantienen a sus ovejas sumidas en el miedo al pecado mientras en su vida no existe ni ley ni orden, que salen de caza y recogen a las ovejas descarriadas con falsas promesas e ideas idílicas de un mundo que no existe, que amenazan con el castigo eterno al fuego del infierno si cometes sus mismos pecados, o que te incitan al peor de ellos, que es la muerte de un hermano, con la promesa de premios en un más allá, que como mínimo, es dudoso.

Hoy, los creyentes de verdad, los que profesan su fe en Dios, en cualquier Dios y con cualquier fe, deberían revelarse contra esos mandatarios que no representan al Ser Divino y más bien parecen diablillos comandados por el Gran Cabrón.

Si no se revelan, si no luchan contra el abuso y la perversión de unas iglesias que nada tienen que ver con lo divino, mal favor le hacen a sus creencias… y a la humanidad...

Jose Ramiro, bloguero

domingo, 12 de agosto de 2012

Presuntos

En China, ese lejano y enorme país asiático, se ha celebrado un juicio por la muerte por envenenamiento de un británico, Neil Heywood, llevado a cabo, siempre “presuntamente”, por la esposa del que fuera secretario general del Partido Comunista en Chongqing, Bo Xilai, depuesto de su cargo en el mes de marzo por, “presuntamente”, ser un corrupto e intentar sacar cifras millonarias de su país, tarea en la que colaboraba, “presuntamente”, el británico.

Gu Kailai, esposa de Bo, él mismo y Neil, el británico eran, además de amigos, socios en extraños negocios cuyo objetivo final era evadir cientos de millones de dólares  y llevarse la pasta (los billetes) del país. Parece ser que un desacuerdo en los términos económicos de sus últimas operaciones, donde el Neil, el británico cometió el error de pedir mas parte del pastel, fue lo que hizo que Gu, esposa de Bo, “presuntamente”, lo envenenara.

Gu, ha terminado por confesarse culpable del delito, diciendo que sufrió una enajenación pasajera y que Neil, el británico, había amenazado de muerte a Bo Guagua, hijo de Gu y de Bo.

Y los chinos, con la rapidez que los caracteriza cuando se trata de algo que pueda manchar al partido único, han celebrado ya el juicio. Un juicio celebrado en tiempo record, y donde el tema ha quedado visto para sentencia.

En el juicio, se ha identificado a Gu como autora intelectual del crimen, y a Zhang Xiaojun, asistente de la familia, como autor material, e imputan por encubrimiento a cuatro jefes de la policía que ocultaron pruebas y retrasaron la detención de la ideologa, hasta que, uno de estos jefes, Wang Lijun la delatara.

Lo habitual para este tipo de delitos, en China, seria una condena a muerte, que entre los chinos no deja de estar bien vista, aunque todo el mundo “se teme”, que al ser esposa de un alto cargo, la justicia sea con ella algo más blanda y magnánima.

Hoy, en ABC he leído de letras de Pablo M. Díez, corresponsal del diario en China, su sospecha de que nos quieren, presuntamente, engañar como a chinos con este juicio, y dice, que la justicia debería ser igual allí, en aquel lejano país, como aquí, en su Córdoba natal.

Tiene razón cuando dice que la justicia debería ser ciega, y sometida a los hechos probados, dictar sentencias justas, tanto aquí, en España, como en China o en la mismísima Cochinchina.

Lo penoso del asunto, es que en la comparación, no se quien sale perdiendo.

El estado de presunción, en España, es el estado natural (y casi permanente de los culpables de los delitos económicos. Denuncias que se archivan, expedientes eternos, pleitos inacabables, paseos de juzgado en juzgado…

Tenemos en Valencia (de forma muy llamativa) y en el resto de España una autentica caterva de imputados por corrupción, y están en sus casas, no en cárceles ni calabozos. Se juzga por prevaricación a jueces que imputan a políticos, y se dejan en libertad a políticos que arruinan bancos, cajas y países. Se deja en libertad al anciano Ruiz Mateos y a sus jóvenes hijos, después de timar y engañar a miles de españoles varias veces y se oye que un expresidiario como Mario Conde, penado por robo y desfalco, se va a presentar a las próximas elecciones, se perdona a unas “buenas monjitas” que trafiquen con alimentos de beneficencia y se cita judicialmente a un aforado por “demostrar” que el hambre acecha (por cierto, El Ministro del Interior, parece tonto o se lo hace, a un aforado, no lo puede citar ni la policía ni un tribunal ordinario). Se castiga a los ladronzuelos y se perdonan los desmanes de la Infanta y su marido. Se actúa con tremenda rapidez contra las protestas del pueblo y se demoran eternamente las querellas contra los causantes de la crisis. Se actúa con soberbia inadmisible desde los puestos dirigentes del Poder Judicial, que nos roba, que se aprovecha de los bienes del pueblo, y se le indemniza. Se permiten jubilaciones millonarias a aquellos que han llevado sus empresas a la ruina y se penaliza a funcionarios y trabajadores con mermas de sueldo e impuestos insoportables. Se castiga a los que no pueden pagarse una sanidad de ricos y se privatizan hospitales. Se recorta en educación y se crean universidades elitistas…

No se que justicia es mas ciega, si la china o la española.

Desde luego, la española solo ve lo que quiere… o lo que le dicen que puede ver…

China, no me cabe duda, es un país gobernado por un régimen totalitario, pero en España, la falsa democracia en la que nos movemos hace que seamos un país con un sistema absolutista, donde los deseos de quienes están en el poder prevalecen contra la voluntad del pueblo. Y es un castigo que va de cuatro en cuatro años, sumándose, haciéndose inacabable y del que la justicia, ciega o no, no nos puede sacar…

Solo desde la exigencia constante, desde la protesta pacifica, desde la insistencia seremos capaces, poco a poco de ir cambiando el sistema hasta conseguir la España que, “casi” todos, deseamos…

Para los Occidentales, es sabido que todos los chinos se parecen entre ellos.

Incluso sus nombres (Gu, Bo, Xi, Wang) se nos hacen fonéticamente parecidos.

España, esta dando una imagen de “Chinos” al resto del mundo occidental. Los altísimos niveles de corrupción, de descaro, de injusticia social hacen que todos los políticos estén manchados (de forma genérica) de esos delitos, y esa es la imagen que damos, de un país corrupto, donde todos somos iguales de corruptos y de injustos, que tiene, ni más ni menos, que lo que se merece…

Afortunadamente, los ciudadanos sabemos que no es así, y que tanto en la izquierda como en la derecha de la política española hay quien merece la pena, quien lucha de verdad por nosotros, quien se pone del lado de nuestras protestas y quien defiende, siempre con la diplomacia que pide “ser político”, nuestros mismos intereses y nuestras esperanzas…

Esos, si merecen la pena, el resto, tarde más, tarde menos, caerá en las redes de una justicia futura, que seguro, se quitara el pañuelo que le tapa los ojos y de verlos como “presuntos”, pasará a verlos como culpables…

Jose Ramiro, bloguero