martes, 4 de septiembre de 2012

Lobos...



Hasta donde mis cortas entendederas me dejan ver, el fantástico islote llamado presuntuosamente Tierra, cuando en el mejor de los casos, dadas sus reducidísimas dimensiones, podría llamarse “Peñasco”, situado a pocos, poquísimos metros de territorio marroquí, a todos los efectos es territorio español, y si así es, como parece, la legislación en vigor para es trocito abandonado de la patria es la misma que la que rige para cualquier parte del territorio nacional.
Ilegales en "Tierra"... española...




En las ultimas horas, una avalancha de algo menos de 80 subsaharianos, ha conseguido arribar a costas españolas, porque así debemos considerarlas, del magnifico “islote” sobre el que mantenemos nuestra soberanía.



 

Enorme distancia desde Tierra a... tierra marroquí...



El asalto, se produjo en el amparo de que España no mantiene dotación militar ni policial en este sitio, ya que no caben, y es terreno que solo separa de Marruecos unos metros de agua salada, que con la marea baja se salvan a nado en menos de un par de minutos, y una alambrada de espinos que pretende ser disuasoria.




Con la ley en la mano, una vez detectados extranjeros en territorio nacional, hay un procedimiento a seguir perfectamente tipificado, que en un país como el nuestro, con una ley tremendamente garantista, hasta el punto de que defraudadores, corruptos, ladrones, estafadores, y evasores de capital siguen en la calle tras años de proceso y mantienen el estatus de presunción de inocencia, debería ser de obligado cumplimiento.

Y vuelvo a mis cortas entendederas, que me han llevado a buscar cuales son esas garantías en esa fuente inagotable de conocimientos que es Internet. Al conocer la noticia de la llegada de esos “ilegales”, se me vino a la cabeza que esto no era una situación normal, y que por tanto, era fácil “saltarse” el protocolo establecido sin llamar mucho la atención.

Pues en esta pagina y en otras de esta misma Web, es posible ver cuales son esos procedimientos, cuales los derechos y como se ejecuta la expulsión de un extranjero que haya entrado ilegalmente en el país:


En resumen, y para ahorrar la visita a los más perezosos, comento:

Siendo como es territorio español, internacionalmente reconocido, dicho islote, los delitos cometidos en este territorio deben ser considerados como si hablásemos de una playa de Cádiz, o de Almería.

Este caso, el de los ilegales “encontrados” en nuestros trocito de tierra allende los mares, como primer paso, deben ser detenidos por la policía, como lo serian en Cádiz o Almería, ante el “delito flagrante” cometido de intentar huir del hambre y la miseria de sus respectivos países, y los descubriéramos en una de nuestras fantásticas playas, llenas de turistas otrora, recién desembarcados de esa nao de transporte tan utilizada por los inmigrantes llamada patera.

Una vez detenidos, es de obligación prestarles apoyo legal, vía abogado de oficio, si no se pueden permitir uno de pago, que parece que es el caso, que deberá comprobar varias cosas, entre otras, que se han cumplido las garantías legales en su detención, que existe causa legitima para su expulsión de España, que se le han leído sus derechos, solicitar si procede el procedimiento de habeas corpus y, en caso de denegación de entrada, comprobar que la resolución cumpla con los requisitos legales y formales exigidos…

Evidentemente, este protocolo no ha existido en la expulsión de estas personas, que nuestra Guardia Civil, (entiendo que cumpliendo órdenes de más arriba) ha puesto en manos de la policía de un país, como Marruecos, bastante menos garantista que el nuestro, con nocturnidad y alevosía. Como para que no nos enteremos…

No digo yo que no hubiese que expulsarlos, que bastante mal estamos los que estamos, como para aguantar cargas que nos vienen de fuera. Pero la ley es la ley y se debe cumplir en cualquier caso, ya que violentarla solo lleva a “justificar”, (dirán que de forma excepcional, claro) situaciones alegales que algún día pueden afectarnos como ciudadanos. Si se incumplen las garantías del sistema, que me puede hacer pensar que, en caso de estar implicado en algún caso judicial, se van a cumplir conmigo…

No es sorprendente que esto ocurra con este gobierno, que ha determinado por ejemplo la negación de la sanidad para todo aquel que no la pueda pagar, condenando a la insalubridad a miles de mujeres que, dadas su condición, muchas veces de “esclavas”, ejercen la prostitución en nuestras calles y parques, condenándolas a una situación en la que la transmisión de enfermedades de carácter sexual, se propicia en lugar de “se controla”. Pero claro, siendo extranjeras ellas, esa denegación viene para evitar lo que llaman “turismo sanitario”…

No es sorprendente en un gobierno que, decretazo tras decretazo, va rompiendo el sistema legal constituido, que elimina garantías, que veta el derecho de manifestación, que condena la “resistencia pasiva”, que retoca leyes a su antojo que, en definitiva, defiende lo indefendible, la pureza, la educación sexista, la separación de niños y niñas en los colegios, que quiere que olvidemos los muertos del pasado, que corrompe los medios para informar “solo” de sus buenas noticias, que invisibiliza los problemas educándonos en la idea de que no existen…

No es sorprendente en un gobierno que no es capaz de tomar ni una sola medida contra la verdadera crisis en la que anda sumido el pueblo, que es la epidemia de desempleo, galopante, creciente, imparable, y que ira a pero con sus “maravillosas” medidas…

En palabras de Rajoy, “yo se lo que hago, y lo hago por el bien de España”.

Probablemente este convencido de que lo hace bien, y de que sus medidas significan un bien para España. Lastima que solo lo piense él, sus ministros, y algunos de sus protegidos… y un buen montón de votantes incondicionales, cegados por las “medidas” de ajuste tan positivas, tan beneficiosas, tan adecuadas a la situación que estamos viviendo...

Pobres inmigrantes… Se equivocaron al elegir su tabla de salvación, se equivocaron de destino. En España, las garantías ya no existen… El paraíso, se les ha convertido en infierno…

Cada día más, el cordero se quita el disfraz y va dejando ver al verdadero lobo que lleva bajo la piel. El fascismo acecha…

Jose Ramiro, Bloguero

lunes, 3 de septiembre de 2012

Gente de paz



Soy una persona pacifica.
   
Tanto es así, que en mis recuerdos, hasta donde alcanza mi memoria, jamás he tenido un enfrentamiento violento con nadie. Siempre me he medido con palabras y sin puños, y no por cobardía, que ante situaciones violentas siempre he dado la cara, sino por que vivo en el convencimiento del poder del discurso. Las razones siempre han sido más fuertes que los puñetazos. Si bien es cierto, que a veces las situaciones ante las que te pone la vida dejan pocas salidas, aprendí desde bien joven a contar hasta diez, y serenar mis iras, a calmarme y a pensar en soluciones “no violentas”.

El hecho de no haberme visto envuelto en peleas ni broncas juveniles, (ni tan siquiera de niños) y mucho menos de adulto, que es cuando uno ya tiene claro sus objetivos vitales, y que siempre he pensado que la violencia nunca puede traer nada bueno, no se justifica en mi carácter, que lo tengo mas bien iracundo, soy persona de “mal carácter” según me definen los cercanos.

Últimamente, cuento hasta diez casi a diario, e incluso varias veces al día, y aun así, encuentro difícil la calma ante las situaciones tan injustas, tan dolorosas que nos están haciendo vivir.

Me asalta la ira en cada titular de noticias, en cada artículo, en cada declaración del gobierno, en sus medidas y en sus decretos, en sus sonrisas irónicas y sus risas veladas, en sus desmanes, en sus abusos y en sus recortes. Me asalta la ira cuando me rozo con la pobreza provocada, con el desempleo, con la desesperación de mis vecinos, con enfermos crónicos y pensionistas, con los jubilados de hoy y con los que se jubilarán mañana. Me asalta la ira la incomprensión del gobierno, su nepotismo y sus prebendas, su corrupción encubierta y su amiguismo, su interés en reflotar los bancos mientras el pueblo se hunde, sus subidas de impuestos injustos y su proteccionismo de los que más tienen, sus indultos fiscales y a los corruptos, su influencia en los jueces y el control que ejercen sobre los medios.

Me asalta la ira en cada momento de cada día.

Y también cuando leo esas noticias del exterior, tan frías, a las que les falta esa especie de “toque humano”, las que hablan del hambre en el mundo, de la falta de agua en algunas zonas, de los muertos de guerras dictatoriales, de los enfrentamientos entre hermanos, de las luchas del poder por el poder, de la radicalización de los países islámicos, de la desgracia de los refugiados, de la cantidad de locos que por no perder su estatus sacrifican a su pueblo, de la amenaza de guerras químicas y atómicas, del sinsentido de las Naciones Unidas, que entre medidas vetadas y resoluciones incumplidas valen para muy poco, de los pueblos a los que se les ha arrebatado su tierra y de los que viviendo en su tierra se sienten invadidos, del proteccionismo europeo y americano de los países con riquezas naturales y de la condena al olvido de los que nada tienen, de los atentados terroristas y de las matanzas de civiles, gente como yo, que nada tiene que ver en los conflictos creados por y para el beneficio de otros.

Me asalta la ira cada minuto que estoy despierto.

Con la edad, dicen que uno se va serenando. No es mi caso, y no recuerdo en mi corta historia haber vivido momentos de tanta crispación, de tanta ira almacenada, que poco a  poco, me corrompe el sentido, me induce al odio hacia quien comete fechorías contra su pueblo, contra su gente, contra sus iguales.

Me enfurece ver la altanería de nuestros políticos, despegados del pueblo que los votó, desconectados del mundo de la realidad y que se mueven como pez en el agua en el mundo de la palabrería, de las promesas que no se piensan cumplir, de la mentira. Me enfurece escuchar al presidente del gobierno decir que sus problemas (y lo dice en este orden) son salvar el euro y, después, sacar a España de la recesión. Me enfurece ver a la oposición callar ante los desmanes.

Estoy en un estado de enfurecimiento permanente.

Y supongo, que como yo, habrá millones de españoles, dolientes del mal gobierno que nos ha tocado, enfurecidos por las actitudes injustificadas de la clase gobernante, gente llenas de ira, descontentas con la vida que nos están haciendo vivir, defensores de unos derechos conseguidos con años de lucha y sacrificios, herederos de una situación que no nos tocaba heredar, gente que padece en su día a día los recortes, los impuestos, las penurias, los precarios puestos de trabajo, los ridículos salarios ofertados por unos empresarios amparados en una reforma laboral que iba a generar empleo pero que de momento solo crea paro y más paro, gente desesperada, desahuciada, en el limite de sus posibilidades, gente que, votaran o no a estos gobernantes, lo sufren por igual.

Vivimos días de manifestaciones populares, que parecen no afectar a la clase política. Ante el rechazo (más que generalizado) de sus medidas, se muestran convencidos de que lo que hacen es lo correcto, e incluso, en sus ultimas declaraciones (y una de las pocas que le conocemos desde que instauro su “gobierno”) Mariano Rajoy dice que estas medidas, las injustas, las dolosas, las antidemocráticas medidas que va tomando viernes a viernes, le ayudarán a ganar de nuevo las próximas elecciones. Solo si es posible volver a la Moncloa con los votos de los poderosos, de los ricos, de los empresarios, de los banqueros y de los corruptos lo conseguiría. Estas declaraciones son la máxima expresión de su desconexión con el mundo real. Y como el, sus ministros, legislando contra la sociedad, eliminando derechos básicos, perjudicando al pueblo…

Como asumo que no son deficientes mentales, como asumo que saben lo que hacen y lo que dicen, asumo que se creen protegidos, que no esperan ningún tipo de revuelta social, que andan en la tranquilidad del trabajo “bien realizado”.

La estupidez humana, no conoce límites…

¿Es para estar furioso… o no?

Jose Ramiro, bloguero

domingo, 2 de septiembre de 2012

Libre albedrío



Las creencias, la fe, no tienen justificación física. Cada uno es como es. Cada uno cree en lo que cree. Es un estado mental
   
Esto, no nos hace mejores ni peores.

Entre mis conocidos, vecinos, familiares y amigos hay, como “en la viña del señor”, un poco de todo

Los hay de misa dominical, y los hay que no van a misa, los hay que creen firmemente en su dios y los hay profundamente ateos, los hay agnósticos, que profesan el Islam, el judaísmo y el cristianismo y otras religiones.

Dentro de estos, los hay moderados y los hay extremistas, los hay para quien la religión es solo un medio de contacto con la divinidad y los hay para quien solo es una costumbre, los hay que llevan a rajatabla la letra de sus textos sagrados y los hay que los usan como guía espiritual y poco más.

Y los hay de derechas y de izquierdas, liberales, fascistas, republicanos y monárquicos.

Los hay a quienes les gusta el futbol y los hay a quienes no les gusta, a quien les gustan las fiestas de toros y quien las repudia, quien prefiere una buena carrera de formula 1 y quien disfruta viendo un buen partido de tenis, e incluso los hay que no disfrutan con nada de lo anterior.

Cada cual es libre de defender, siempre desde actitudes y puntos de vista pacíficos y desde el respeto hacia los demás, sus creencias, sus hábitos y su forma de ver la vida. Cada cual es libre de pensar como piensa, y de actuar como actúa.  Eso nos hace personas. Es la máxima expresión de eso que llaman libre albedrío.

Y esto, el libre albedrío, es algo que cualquier gobierno, cualquier gobernante debería respetar casi como primera ley en su mandato. Sus leyes, sus decisiones, deberían estar limitadas por el respeto hacia las personas, deberían causar el menor daño posible, deberían favorecer las libertades y permitir que cada uno se exprese y sienta como quiera o como sus creencias les den a entender.

Comportamientos antisociales, la homofobia, la xenofobia y cualquier otra “fobia” que discrimine a un grupo de personas por cualquier razón son delitos contra la humanidad.

Como los son los actos de terrorismo, donde unos personajes, dicen que defendiendo no se sabe bien que ideales, imponiéndose por la fuerza y el miedo, siegan vidas, cometen crímenes, perjudican a sus iguales y los condenan a una sociedad sometida e injusta.

Este razonamiento vale igual para el terrorismo de ETA (afortunadamente ahora ya no cometen barbaries), los atentados islamistas o los de cualquier otro signo y para los actos de guerra injusta donde se pelea por las riquezas ocultas de los países.

Allí donde se pretenda imponer una creencia, una fe o una sociedad coercitiva, allí donde se recorten las libertades del pueblo con el miedo, con la violencia, allí donde impere la injusticia, se estará cometiendo un acto terrorista.

Y viéndolo así, me asalta una pregunta, digamos que delicada: ¿no es terrorismo la forma de gobernar de este gobierno?

Entiendo que si.

Sus medidas atacan al pueblo, lo someten, coartan libertades, llevan a la pobreza y a la discriminación, son xenófobas y clasistas, injustas. Imponen una política de recortes que solo afectan a una parte de la población, condenan al pueblo al miedo al futuro, al desempleo y al hambre.

Son todo un atentado contra el estado del bienestar, Es terrorismo económico, pero terrorismo a fin de cuentas.

Sus victimas son los condenados a la pobreza, los que no tienen nada que llevar a su casa, los que no pueden dar estudios a sus hijos, los parados, los jóvenes que no tienen futuro, los viejos a los que le han robado el pasado, los jubilados y los pensionistas, los enfermos y los que han cometido el delito de no ser españoles, los inmigrantes, los pobres…

Todos a los que de una u otra manera les afectan las desproporcionadas medidas adoptadas para salvar bancos y empresas, las subidas de impuestos y el encarecimiento de los bienes más esenciales, la responsabilidad sobre una deuda que no es pública y las leyes que coartan libertades.

Casi todos somos victimas de ese terrorismo.

Y los culpables, los terroristas de estado, campan a sus anchas, libres, orgullosos de las medidas que están tomando, en el convencimiento de que los están haciendo bien, que lo hacen por su pueblo, por su gente, como ETA lo hacia por la libertad del pueblo vasco…

Nunca defendí, por indefendible, ni justifique a ETA, como tampoco puedo defender o justificar a estos.

Aquellos cometieron delitos de sangre, y estos, a la larga, también, aunque de forma más sutil, velada… Sus muertos se producirán por hambre, por necesidades, por la inmundicia en la que están sumiendo nuestra sociedad, por defender una sociedad perdida, nuestra, robada…

No Irán nunca a la cárcel, nunca serán condenados, nunca Irán a juicio por sus delitos, nunca serán culpables de nada ni necesitaran el mandato de un juez para moverse en libertad.

Delincuentes, terroristas…

Económicos, si, pero terroristas…

Jose Ramiro, bloguero

sábado, 1 de septiembre de 2012

Los hijos preferidos



La propiedad privada es algo que reconocen nuestras leyes y las de casi cualquier país moderno.
   
Esto nos hace poder se los dueños de nuestros coches, de nuestras casas, y de las cosas que en el devenir de la vida vamos acumulando, bienes, que conseguidos con nuestro esfuerzo, bienes que valdrán para nuestro disfrute y para el de nuestros herederos, si los tenemos.

La contrapartida de ser propietario, es que uno responde con sus bienes ante cualquier deuda o pago que hubiese que hacer.

Cuando te compras una casa, no solo  comprometes la vivienda recién adquirida con el banco, sino que la ley hipotecaria prevé que respondes con el resto de tus bienes y de los bienes de tus posibles avalistas hasta condonar el crédito concedido. Igual cuando te compras un vehículo o cuando efectúas una compra a plazos.

Así, también eres responsable del daño que pudieses provocar a terceros, que sabiéndote propietario de bienes, podría exigir una compensación por el daño recibido al que responderías con tus pertenencias.

El estado, La Hacienda Publica y los organismos oficiales como la Seguridad Social, también funcionan así, y bien podrían embargarte tu coche o tu casa o cualquier otro bien, incluso dinerario, si te has convertido en deudor por alguna causa.

Esto vale para personas físicas y también para personas jurídicas, como las sociedades anónimas o limitadas y como no, para las pequeñas empresas que tantas veces está en manos de autónomos y emprendedores, sea cual sea la forma jurídica elegida.

Es una buena norma en manos del estado, que lo protege de posibles fraudes y que persigue al mal pagador e incluso al fracasado, que no pudiendo hacer afrontar los múltiples pagos de obligado cumplimiento, las obligaciones fiscales y las cargas derivadas de la marcha de un negocio, termina cerrando, quedándose en situación de insolvencia (aunque las anotaciones de embargo, si existen, no desaparecerán hasta dar satisfacción a esas deudas).

Lo injusto, es que este conjunto de leyes no se aplica por igual a todo el mundo.

Hay favorecidos, como las entidades deportivas, que mantienen deudas millonarias con la seguridad social y ni son embargados ni denunciados por ello, mas bien, se negocia y se renegocia esa deuda a fin de que puedan seguir prestando ese “servicio social” tan reconocido por los gobiernos de este país. El espectáculo es el espectáculo...

Hay, quien a pesar de haber defraudado una y otra vez al fisco, quien a pesar de haber engañado una y otra vez a los accionistas que confiaron en ellos, siguen en libertad, viviendo del fruto de sus robos y engaños. Hay quien tras haber estafado, prevaricado, y haberse enriquecido ilícitamente, siguen paseándose por las calles de nuestras ciudades y pueblos con la cabeza alta, con el gesto chulesco de quien se sabe protegido.

Y hay empresas, sociedades de capital, como los bancos, a los que estas leyes ni les afectan ni van con ellos. Empresas, que tienen detrás nombres y apellidos, gerentes y directivos, accionistas y consejeros, propietarios, responsables de… nada, responsables de ficción.

Cuando un banco, mal gestionado, que ha gastado en la financiación de obras absurdas o en hipotecas no garantizadas los ahorros de sus clientes y accionistas, que ha prestado dinero a sus propios gestores o familiares a interés cero, que ha condonado deudas provenientes de prestamos a partidos políticos y entidades publicas, que han especulado con el dinero de los ahorradores en juegos de bolsa de alto riesgo, que lo han perdido todo y ya no tienen con que responder, el Estado, padre de todos, demuestra que sus hijos preferidos son esos, los que engañan, los ladrones, los malos gestores, los timadores y los que han asumido riesgos “por encima de sus posibilidades” y condena a todos los ciudadanos a convertirse en garantes del pago de las deudas contraídas.

El argumento de base, es que la banca de un país tiene que estar sana, pues son la vara de medir que utilizan, junto con otros argumentos, las grandes agencias de calificación.

De ahí, la creación de un banco malo, que no es mas que un instrumento de socialización de perdidas, para dejar solo los activos buenos en manos de los todopoderosos bancos, para darles fuerza y buena imagen en los mercados.

No conozco aun el caso de una pequeña empresa, que bien por la crisis, o incluso por la mala gestión de sus dirigentes haya sido rescatada por el pueblo, a quien se le haya ayudado a pasar el bache asumiendo su rescate con el dinero de todos, no conozco a ningún ciudadano que no pudiendo pagar su hipoteca haya recibido ayuda estatal, no conozco a ningún desahuciado al que le hayan facilitado el acceso a una vivienda digna ni conozco leyes que te protejan de la pobreza y del hambre.

Salvar la banca…

Está bien, pero no a costa de enfermar la sociedad.

No somos responsables de esa deuda, no somos responsables de sus desmanes, de sus malas inversiones, de los favores a políticos y gente de mal vivir, a constructoras y promotoras, no somos responsables de sus fallidos créditos a proyectos faraónicos sin futuro, no somos responsables de la financiación de entidades poco productivas o deficitarias, no somos responsables de los altos salarios de sus gerentes y consejeros, ni lo somos de sus planes de pensiones o blindajes revestidos de corruptela.

No somos garantes de sus deudas, como no somos garantes de la hipoteca de nuestro vecino, a la que responde el y su familia si plasmaron la firma como avalistas, ni lo somos del comerciante que cerró su negocio por causa de la crisis debiendo algún dinero a sus proveedores.

¿Por qué entonces el estado nos compromete?

¿Por qué nos hace responsables?

Y sobre todo… ¿Por qué lo consentimos?

Lo estamos pagando ya, con recortes, con bajadas de sueldo, con desempleo e impuestos abusivos, con hambre y necesidades, con empresas cerradas y desesperación, con un IVA desmedido que nos ahondará en la crisis, con injusticias sociales y una creciente derechización de la política, con la discriminación y la xenofobia, con la negación de la sanidad para muchos y con mermas en nuestro sistema educativo…

En estos días, se hará efectivo el rescate europeo de nuestra banca, generando un crecimiento del endeudamiento de nuestro país enorme, de unos 100.000.000.000,00.-€ y todos, absolutamente todos seremos responsable de su devolución, nosotros y nuestros descendientes, que recibirán a nuestra desaparición una herencia maldita, unas obligaciones de pago que no les corresponderían por ley natural, pero que el estado, nuestro “padre”, les habrá endosado.

Y nos acusan de ser nosotros los que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades…

¿Por qué lo consentimos?...

Jose Ramiro, bloguero

viernes, 31 de agosto de 2012

De sangre Azul (Cianosis Congénita)



La cianosis es una enfermedad cardiovascular producida por el paso de sangre venosa al sistema arterial que como síntoma más espectacular se caracteriza por colorear de color azul, cianótico, las mucosas y tegumentos del cuerpo. Se suele asociar a esta enfermedad graves problemas nerviosos, producidos por la falta de oxigeno a nivel cerebral.

No es que los que la padecen tengan la “sangre azul”, que la siguen teniendo roja.

Nuestra familia real, tiene ese color de sangre por motivos de nacimiento, de clase, no por enfermedad.

En el comportamiento del monarca, golpeando “cariñosamente” a su chofer por un simple desacuerdo en el sitio de parada del vehículo, demuestra ser poseedor de esa sangre, que causa irascibilidad, incomprensión, y un pensamiento único: yo soy el rey, tú mi súbdito.

Esta, la enfermedad azul de las clases altas, la derechización de la clase política y de los ricos se ha convertido en pandemia dentro de España.

El rojo, color que identificamos con la izquierda, con el progreso y la justicia social, con la igualdad y con la libertad, ha huido de sus venas, y son pocos los que se están librando.

Se sienten distintos, se sienten de “sangre azul”

Últimamente vamos viendo cada día ejemplos de cómo se extiende la enfermedad, de cómo nuestros políticos, nuestros empresarios, nuestros jueces, nuestra clase dirigente va derechizándose, como se apartan de las posturas altruistas y se aferran a posiciones dictatoriales, como demuestran con sus actos ese sentirse distinto, poderosos…

Por cercano, es fácil recordar a Celia Villalobos insultando a su chófer o el “que se jodan” de Andrea Fabra como ejemplos destacados, pero hay muchos más actos y hechos que significan ese sentimiento generalizado de sentirse distintos, de sentirse amos y señores de un país que le pertenece a los ciudadanos, no a ellos

La ley del aborto y las reformas judiciales de Gallardón, las reformas educativas de Wert, las sanitarias de Ana Mato, la postura dictatorial de muchos de los dirigentes actuales, las injustas medidas impositivas, la entrega del país a terceros en esos rescates que nunca llegan, el perdón y el consentimiento de las corruptelas de sus amigotes, el sobreproteccionismo de sus allegados, el nepotismo con el que se comportan, son pequeños ejemplos de su diferencia con el resto de los mortales.

Dice Cifuentes, la del marido desaparecido para la justicia, que la propuesta de rodear el congreso será, en realidad, un golpe de estado…

¿Acaso no lo es su comportamiento?

¿Acaso el recorte de libertades y derechos no es un comportamiento golpista?

¿Acaso sus mentiras durante la campaña le da valor a su gobierno?

¿No es un golpe de estado someter al pueblo a unas condiciones de vida, que con otro tipo de medidas seria evitable?

¿No es un golpe de estado condenarnos a los que menos tenemos a pagar una deuda injusta, provocada por los que más tienen?

¿No lo es dejar sin sanidad a una buena parte de la población, bajar los salarios, promover una reforma laboral que empobrece a las familias, desahuciar parados y eliminar ayudas?, ¿no lo es la subida del IVA, que entra en vigor mañana, mientras se mantienen impuestos simbólicos para las grandes fortunas?

¿No lo es convertir ante la opinión pública cada acto de protesta en un acto de guerrilla?, ¿no lo es convertir las calles de nuestras ciudades en un estado policial?

¡Claro que los es!

Pero…, ellos tienen otra sangre en las venas, sangre azul, no les riega el corazón, el de los sentimientos y sufren de esa enfermedad degenerativa que los lleva a acercarse cada vez más a la extrema derecha, a despreciar los sentimientos del pueblo, a gobernar despóticamente y a no considerar el rechazo patente de la sociedad.

Se derramará sangre en la defensa de la usurpación de derechos a las que nos están sometiendo, y se aferrarán al poder, pelearán por no perderlo, se defenderán con uñas y dientes para no perder su estatus, su poder, sus privilegios, intentaran someter al pueblo, convencerlo de que es lo mejor, de que sus medidas son las necesarias, de que su sociedad es la adecuada…

Ojalá no, pero...
 
Se derramará sangre Roja… y Azul…

Jose Ramiro, bloguero

miércoles, 29 de agosto de 2012

De una edad media



Vivo en una zona residencial, ajardinada, con poco trafico rodado, y rodeado de buenos vecinos, de los comercios indispensables y de un centro deportivo ligeramente escandaloso que nos han puesto a pie de ventana. Nada del otro mundo… A pocos minutos del centro de la ciudad, nos permite una vida tranquila, alejados del bullicio y del tráfico de la gran urbe.

Vivimos en una vivienda conseguida con el esfuerzo del trabajo de mi familia. Una vivienda que aun no es nuestra, que una parte importante de ella sigue siendo del banco que en su día nos presto el dinero para poder comprarla. Como cualquier familia española moderna, vivimos hipotecados.

Somos de una edad media (no de la edad media) y tenemos una hija universitaria, que con la dificultad añadida de la juventud y las tasas, va sacando su carrera hacia delante, un coche normalito con algunos años y una pequeña scooter de 125 c.c. para los desplazamientos cortos

La crisis, nos ataca igual que a los demás, y sufrimos con trabajos precarios, precios abusivos e impuestos agresivos. Como todos, tenemos ciertas dificultades para llegar a final de mes.

Como todos… No.

Hay quien tiene muchas más dificultades que mi familia, hay quien hoy está pasando hambre, hay gente desahuciada por no poder pagar su hipoteca, hay quien no tiene vehículo, ni casa, ni puede mandar a sus hijos a la universidad, hay quien esta excluido de la sanidad y quien ha perdido la ultima ayuda de la administración, hay quien vive en la calle y se alimenta de las basuras, hay quien depende de la caridad y la ayuda de terceros para poder sobrevivir, hay gente desesperada que ha perdido el futuro y que se lamenta de su pasado.

Y hay quien vive en auténticos palacios, quien come de restaurantes de tres tenedores, quien tiene servicio en casa y coches de lujo,, quien cobra sueldos escandalosamente altos, quien tiene cuentas corrientes bien nutridas y sus hijos estudian en caros colegios privados, quien se pasea por urbanizaciones de lujo, con seguridad privada,  y acude frecuentemente a spas y hoteles  de cinco estrellas, quien no conoce las miserias de este mundo y se regodea en lujo y placeres. Gente que acumula riquezas, que tiran diariamente comida sobrante y consumen grandes vinos de autor, que no pagan impuestos, amparados en leyes injustas y que tienen cuenta en suiza, que esconden dinero en paraísos fiscales y que engañan a la hacienda pública.

No me quejo…

No somos del grupo de los ricos, grupo de élite de nuestra sociedad, protegidos por un sistema político que si de algo peca es de su clasismo y de su amiguismo, pero tampoco somos del grupo de los desarropados, de los que no tienen nada y todo lo necesitan.

Somos una familia media…

Casi de la edad media…

Siervos de unos gobernantes ciegos ante la miseria y el padecimiento humano, súbditos de un Rey que no reina pero que vive a costa de su pueblo. Inmersos en un sistema falsamente democrático donde se gobierna por decreto, donde se obvian las necesidades del pueblo y se defienden los privilegios de los poderosos.

Somos un pueblo castigado por las crisis de los bancos, sufridor de recortes del estado del bienestar, perdedores de derechos conseguidos con esfuerzo y dolor, pagadores de deudas ajenas, abandonados a nuestra suerte en una sociedad montada por y para los que tienen, de una sociedad sin memoria, que olvida a sus muertos y ensalza dictadores, corrupta, consentidora de tramas ilegales que roban nuestros recursos y  nos acusen de vivir por encima de nuestras posibilidades.

Es extraño este mundo…

El retorno a épocas pasadas se asume como normal y aun hay quién defiende algunas medidas gubernamentales. Nos quejamos de una inmigración que llegó a España atraída por los momento de falsa bonanza económica provocados por la enorme burbuja inmobiliaria y el dinero fácil que los mercados ponían en la calle, de una inmigración que ayudo a levantar nuestra economía, que nos enriqueció como país, social y culturalmente y que ahora nos sobra… cuando no hay, los invitados son los que menos reciben…

Defendemos una España para los españoles y nos mostramos insolidarios con los que lo fueron con nosotros, nos mostramos racistas y clasistas, olvidándonos de que en otros tiempos (y en el futuro probablemente también) fuimos nosotros los que emigrábamos, los que buscábamos la solidaridad de otros países, los que pedimos acogida y nos acogieron y nos dieron lo que aquí faltaba: Libertad y la posibilidad de desarrollarnos como personas.

Nos olvidamos del hambre y la sed, del esclavismo, de las guerras y de las futuras guerras, de las grandes tragedias, de las sociedades homófobas y racistas, de las culturas que menosprecian a la persona y no dan valor a la vida, de las dictaduras y de los países sumidos en la mas absoluta de las miserias, de las epidemias, de las enfermedades, de esa parte de la sociedad aun menos favorecida que la nuestra, y nos lamentamos, lloramos por nuestra situación, nos quejamos de nuestros dirigentes, hablamos…

Pero no actuamos.

Hay que levantarse, plantarle cara a las injusticias, luchar por un mundo más solidario, negarnos al pago de artificiales deudas y exigir más equidad en el gobierno, impedir la perdida de derechos y luchar para mejorarlos, conseguir una sociedad más igualitaria, erradicar el hambre, eliminar la sed, impedir el abuso sostenido y pedir justicia social, luchar contra la corrupción y los corruptos, encarcelarlos, hacerles pagar por el daño producido por sus actos…

Es posible…

Solo con el valor del rescate a los bancos españoles, seria suficiente para eliminar el hambre en el mundo durante bastantes años.

La moderna sociedad en la que vivimos, los gobiernos “elegidos” por todos, prefieren, sin ninguna duda, salvar a los que ya se han puesto a salvo, a quién no lo necesita…

Jose Ramiro, bloguero

martes, 28 de agosto de 2012

Gavilán o paloma



Cantaba hace años Pablo Abraira una bellísima balada titulada “Gavilán o paloma”, que en sus versos desgranaba la certeza de que el amor, convierte en presa al más avispado cazador.

En la naturaleza, los gavilanes nunca se convierten en palomas. Su instinto cazador, los hace fieros cazadores de aves de menor tamaño y pequeños mamíferos, y aunque las palomas no son parte de su dieta habitual, (este tipo de presas se las reservan a aves de más envergadura de su misma familia, águilas o azores) a falta de mejor presa, también las atacarán.

Esta característica, se aprovecha para limpiar las plazas de algunas ciudades, donde instalando una pareja de gavilanes, pronto se verá como se reduce el número de palomas que acostumbran a aparecer por ella.

La demostración del equilibrio natural de las especies, se ve en estas poblaciones de forma inmediata.

Hay un experimento teórico muy didáctico, que habla de una isla  donde inicialmente solo viven palomas.

Al llevar unas cuantas parejas de gavilanes e introducirlas en un hábitat rico en presas, rápidamente esas rapaces empezarán a procrear, y teniendo abundante y fácil alimento, el crecimiento de su población será exponencial.

Muchas palomas significan para los gavilanes mucho alimento y facilidad para llevar su prole adelante.

Con el tiempo, la población de gavilanes será tan grande, que empezaran a escasear las presas, y esto hará que tengan mayores dificultades para sobrevivir.

Menos palomas y más gavilanes desencadena una crisis alimentaria que disminuirá el numero de gavilanes, y al haber menos cazadores, las palomas volverán a aumentar en numero.

Y así, una vez y otra, en un ciclo constante que hará oscilar la población ora en favor de los gavilanes, ora en favor de las palomas.

Es un ciclo natural, que tiene muchos reflejos en la vida ordinaria. Es la conocida ley de la oferta y la demanda. Cuando un bien escasea, se encarece, hasta que llegando a un precio inasequible hace que baje la demanda, y por tanto, se abarata.

Los Gavilanes, son aves rapaces, cazadoras y de rapiña, que bien se hacen con presas vivas como que son capaces de comer de un cadáver abandonado.

En la vida real, estamos rodeados de gavilanes.

Son aquellos que en tiempos de abundancia, se han cebado de riquezas, los que han despojado a bancos y ciudadanos, los que han robado, se han corrompido o han corrompido a otros, los que se han aprovechado del “exceso” de dinero en el mercado para ir tragándoselo, devorándolo y destruyéndolo, cuando no llevándoselo a un buen nido, lejos de esa hacienda que dicen que somos todos, ocultándolo para sus crías en paraísos fiscales y en sociedades de inversión donde solo les rinde a ellos.

Son los políticos y personajes que aun en tiempo de miserias, rapiñan incluso lo que no les pertenece, los que ocultan patrimonio, los que cobran dietas que no les corresponden, los que pactan indemnizaciones millonarias y los que, con el permiso de la autoridad competente, defraudan a nuestro pueblo, los indultados fiscalmente, los inmensamente ricos, esos empresarios que se aprovechan de unas cifras de paro escandalosas para forzar contratos que se alejan absolutamente del derecho laboral vigente, que esclavizan a sus obreros y que los amenazan constantemente con el consabido… “Si no te gusta, vete, que como tú, hay cientos en las calles esperando que los llame…”

Verdaderos gavilanes.

Un rey infiscalizado, una infanta que se confiesa tonta y que dice que “desconocía” de donde provenían los suntuosos ingresos de su marido y el valor de su firma estampada en las cuentas de las sociedades fraudulentas donde aparecía como administradora, un yerno Real, sinvergüenza como pocos, al que su suegro le buscó un buen enchufe en una multinacional, donde, ahora que ya no es capaz de llevar carroña, le han dado el papel de paloma y le han abierto la puerta para que desaparezca…

Ley de oferta y demanda: ahora aporta menos de lo que se le paga, da pérdidas en vez de beneficios… habrán pactado su “excedencia voluntaria”… César Alierta, más que gavilán es un verdadero aguilucho, mucho más grande y potente, capaz de “devorar” hasta a la rapaz más experimentada…

Gente, que desde los cargos públicos  se enriquecen en pocos años y, curiosamente, siempre terminan confesando una herencia de algún familiar desconocido o la asombrosa suerte de recoger premios gordos de lotería año tras año. Gente que maneja el dinero publico como si fuera el fruto de sus ahorros y no de nuestros impuestos. Gente prevaricadora, corrupta, consejeros de bancos y cajas que se otorgan auto-créditos a interés cero, y que se blindan los contratos para cuando lleguen las vacas flacas… Jueces que juzgan desde altares como si los “pecados” fuesen delitos, fiscales que culpan inocentes y liberan asesinos, gobernantes vendidos al gran capital…

Mochuelos, depredadores del dinero, avispados que nos han llevado a la ruina y que han encontrado un gobierno, afín a sus ideas, que nos condena a pagar sus deudas y fallidos…

Rapaces…

El resto, el común del pueblo, hacemos el papel de palomas en esta historia.

Pero no de las que defecan diariamente en nuestros monumentos y edificios, no de las que ensucian y trasmiten la gripe aviar, no… Hacemos el papel de palomas como las de la canción, inocentes, ingenuas, desbravadas…

Es momento de crisis, y por tanto, ahora escasea el dinero, alimento básico de tanto pajarraco… Ahora, somos mayoría, la situación nos favorece. Las palomas nos hacemos fuertes…Venceremos.

Solo hay que inundar las plazas y las calles. Las aves de rapiña, desaparecerán…

Jose Ramiro, bloguero

Tributo mortal


Hace un par de días que no me apetece escribir.

Seguramente, es que hasta yo estoy cansado de ese punto de vista tan negativo que imprimo a mis párrafos y que algunas veces me critican.

Lo cierto es que hoy, hemos tenido una relativa buena noticia. Por fin hay un dato concreto de inculpación para José Bretón, el padre de Ruth y José, los niños cordobeses desaparecidos. Lamentablemente, la pista apunta al asesinato de sus hijos, a la quema de los cadáveres y al ocultamiento premeditado del hecho. Dicen que tiene la cabeza en su sitio, que esta en sus cabales y que es una ser frío y obsesionado por el orden, y muy inteligente, por encima de la media. Solo tiene de buena la noticia, que por fin sus restos se han encontrado y la serenidad volverá al seno de una familia rota, destrozada anímicamente tras tantos meses de espera.

Dijo en su momento que los había perdido, que se los habían llevado, que todo era fruto de un despiste por el que se maldecía…

Él los perdió, él se los llevo a la muerte. Se los ofreció en tributo y sacrificio al desacuerdo permanente con su mujer... madre de los niños. Y los incineró de forma casera, con premeditación, para borrar toda huella de su crimen, para reírse de la justicia y dañar en lo más hondo al ser, que junto con él, les dio la vida.

Dicen que es una persona, pero no tiene corazón, le faltan los sentimiento mas primarios de un ser humano cuando es capaz de haber cometido el más horrible crimen achacable a un padre. Su cerebro no es frío, esta muerto y vacío de toda sensibilidad.

Las partes malas de esta noticia son varias:

Por una parte elimina toda esperanza de encontrarlos con vida.

Por otra demuestra la incompetencia de la policía científica, que tras el análisis de los restos concluyo que pertenecían a pequeños animales, conclusión desmentida en dos ocasiones, una por el doctor Francisco Etxeberría, perito forense contratado por la familia, y la ultima, por un informe redactado por el doctor José María Bermúdez de Castro, famoso por sus trabajos en Atapuerca, que sin dejar lugar a dudas manifiestan la realidad del crimen.

Me pregunto cuantos delitos, cuantas pruebas, cuantos informes de la policía científica habrán llevado a la cárcel a inocentes y cuantos culpables gozarán hoy de libertad.

El Ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, culpa, como no, a la época de Zapatero para “justificar” el error pericial, y disculpa a los fallidos investigadores asumiendo que todo el mundo comete errores.

Un error de esta envergadura, no es perdonable, y ante la inseguridad, se repiten las pruebas hasta comprobar, más allá de la duda razonable, la verdad de los que después se firmara como autoridad en la materia.

Más de diez meses de sufrimiento de familiares y amigos, más de diez meses de dudas, de reproches, de protestas, de manifestaciones de apoyo, de registros infructuosos, de interrogatorios al reo y a sus cercanos, de gastos en movimientos de tierra, en maquinaria pesada, en multitud de personas implicadas en una investigación, que de no haberse cometido el error habría sido mucho más liviana para todos.

Un fallido intento de suicidio, falso a todas luces, (alguien tan inteligente como dicen los peritos que es, no comete ese tipo de errores) adorna el caso, dándole el toque de “arrepentimiento” ya conocido en los múltiples casos de violencia machista que desgraciadamente se siguen dando en este país. Primero te mato, después hago como que me suicido, intento demostrar un falso arrepentimiento para conseguir un fallo benévolo, para buscar la benevolencia del tribunal que me juzgará, para que piensen que todo es fruto de una locura pasajera… y no pocas veces les funciona…

Esa gran lacra que el gobierno quiere ocultar, que nombra con el eufemismo de “violencia en el seno de la familia”, seguirá alimentando las pésimas estadísticas  y seguirá dando fúnebres titulares, por más que nieguen su existencia.

Y los culpables, que después, casi de forma rutinaria, tienen un buen comportamiento en las prisiones, a los pocos años, en la calle, disfrutando de una libertad inmerecida, mientras sus victimas permanecerán por siempre enterradas…

Treinta y una victimas a fecha de hoy (muertes, no actos de violencia, que se contabilizan por millares). Treinta y una…, casi una por semana… Cifra terrible, que leemos con verdadera pasividad. Estamos muy acostumbrados ya…Treinta y una…

Una sociedad que obvia el problema que esto representa, que elimina ayudas para las victimas y que “borra” cualquier referencia en la asignatura de educación para la ciudadanía, es una sociedad enferma, muy enferma.

Como lo es la que justifica u oculta los casos de pederastia, la que permite la discriminación de los distintos, sea por su color, por su religión o por sus tendencias sexuales, la que quiere expulsar a los que durante años nos han ayudado a crecer y formarnos, la que deshumaniza su relación con los ciudadanos y los trata solo como datos estadísticos, la que permite las cifras de paro actuales, la que beneficia a los ricos, la que justifica a los corruptos, la que retira ayudas, la que permite el hambre, la que impide una educación publica de calidad y financia colegios regidos por sectas, la que prima la chabacanería y el nepotismo, la que legisla a golpe de decreto y no consensúa absolutamente nada…

Como debe ser enfermedad (mental, sin duda) la de el diputado popular que dice pasarlas “canutas” para llegar a fin de mes, percibiendo un salario superior a los 5.000.-€, sin pensar por un momento, estoy seguro, que con su “miserable” salario, sobreviven algunas (muchas) familias todo un año…

Si, es una sociedad enferma, y la medicina que la cura se dosifica cada cuatro años. Ahora ya quedan menos… pensemos cual es la combinación correcta para aplicarla en la siguiente dosis…

José Ramiro, bloguero

sábado, 25 de agosto de 2012

Del caos y el orden


El universo, caótico en su principio, con el paso de los eones ha terminado por convertirse en algo tremendamente previsible. Las estrellas cercanas y las lejanas galaxias están donde están, y siempre que miramos hacia ellas. Las vemos ahí, estáticas, como si no se movieran, a pesar de estar haciéndolo a velocidades (siempre relativas) enormes. Nuestro sistema planetario, se mueve cual mecanismo de precisión, como la  maquina de un reloj suizo, que dicen que son los mejores, y la Tierra da vueltas alrededor del sol sin pausa, una detrás de otra, haciendo llegar el otoño, y después el invierno, y así una vez, y otra, y otra más, con una cadencia perfecta, previsible…

A niveles astronómicos, el caos aun existe, y a distancias inconcebibles para el pobre cerebro humano, la tragedia cósmica no deja de ocurrir. Se crean nuevas estrellas y se destruyen otras, nacen nuevos soles y con ellos seguro que otros sistemas planetarios. El Universo, en su expansión constante tiene un comportamiento como de un gas, donde las moléculas (Las galaxias, los soles y sus planetas) se mueven de forma aleatoria en cualquier dirección, intentando ocupar todo el espacio, que a su vez, cada vez es más grande y por tanto el movimiento no cesa. Por las enormes dimensiones, y nuestra pequeñez con respecto a el, todo nos parece quieto, invariable, permanente… pero no es así

Me encanta el orden., el cósmico, por su previsibilidad. Es fantástico saber que cada día amanecerá, y que después anochecerá; es fantástico poder saber sin posible error a que hora aparecerá la luna en nuestro cielo y cual será su fase, poder localizar aquella estrella lejana que cada noche nos seduce, como si estuviera colgada en una gran tela envolvente sobre nuestras cabezas.…

Me encanta el orden cósmico…

Al gobierno de Rajoy le pasa como al cosmos, se ha vuelto previsible. Aquellos Consejos de Ministros que tanto nos preocupaban hace unos meses, se han ido convirtiendo en rutinarios, están medidos matemáticamente, y ya las nuevas medidas, los nuevos desatinos no nos sorprenden. Son previsibles.

Ayer, antes de la rueda de prensa de la vicepresidenta y sus ayudantes en comunicar desgracias, todos sabíamos que nos iban a contar las “mejoras” del Plan Prepara que habían maquinado, o como van a potenciar el mercado de alquiler. Nadie esperaba que salieran a decirnos que dimitían, o que nacía un nuevo impuesto para los que más tienen, o que fueran a dejar caer alguno de los bancos arruinados por la crisis. No, todos sabíamos con la suficiente antelación la dirección de sus medidas y el despropósito de sus argumentos.

En cada Consejo de Ministros, nacen nuevas ideas destructivas del estado, en cada comparecencia oímos alguna barbaridad, en cada acto publico vemos reflejada la derecha más rancia de nuestro país, en cada discurso vemos su radicalidad y lo poco que les importa el pueblo que gobiernan.

Son absolutamente previsibles…

Modifican las ayudas al desempleo, vendiéndonos una subida de 50 euros a los más necesitados, cuando en realidad, van a crear muchos más necesitados al retirar la ayuda un buen montón de personas que, según ellos,  se pueden… ¿mantener? a costa de sus padres, de sus abuelos o de sus hijos, con un criterio alejado de la realidad, pensando que la subsistencia es posible con esos indeseables 400 euros que limosnean a los desgraciados que ya lo han perdido todo.

Potencian el alquiler, gratificando a los propietarios con exenciones fiscales de hasta el 85% , favoreciendo, una vez mas al que tiene y permitirán que ante un impago, aunque involuntario de los recibos, en diez días puedan poner en la calle al inquilino, y sin que medie sentencia judicial siquiera. Es el desahucio expres, el que junto con una ley hipotecaria injusta y que favorece al prestamista (otra vez el que tiene) pondrá en la calle a muchos de esos a los que hoy les quieren retirar las ayudas.

Indeseable previsibilidad…

Son tan previsibles, que ya no nos sorprendemos. La sorpresa seria que de esas reuniones ministeriales surgiera alguna medida tendente a paliar la crisis, no la de los bancos y las empresas que durante años han abusado del bienestar ficticio creado a partir del ladrillo, no la de una Europa que hoy por hoy se enriquece con nuestra deuda, no… Medias tendentes a superar la crisis de pobreza y desempleo en la que vivimos, tendentes a superar el estado de necesidad, a veces ya orgánica, de muchos de nuestros conciudadanos, tendentes a superar el hambre, los desahucios, la precaria sanidad publica o a preparar a nuestros jóvenes para el futuro, tendentes a crear riqueza y potenciar el tejido industrial del país, tendentes a preparar un futuro mejor para nuestros descendientes y un retiro adecuado a nuestros ascendientes, tendentes a mejorar la realidad diaria del pueblo…

Pero no... Son indeseablemente previsibles

Se enriquecen, prevarican, se corrompen y ayudan a los ricos, a los prevaricadores, a los corruptos… Viven en un mundo separado, clasista, sexista, machista, homófobo y discriminatorio, dirigidos por una ideología de la derecha mas extrema, con el amparo de una iglesia consentida, de unos bancos que los financian y de unos empresarios que les deben favores, y se los pagan, que les procuran sueldos millonarios para cuando dejen “ la política y en la creencia de que este es el mundo de verdad, donde ellos mandan y los demás obedecemos.

El hartazgo es mayúsculo. Han creado un agujero negro por el que España se esta disolviendo. Pronto, todo esto estallara, como en el universo explotan las estrellas y el caos, de nuevo invadirá nuestro pequeño universo. A pequeña escala, pero ocurrirá.

Esto es tan previsible como sus acciones….

Jose Ramiro, bloguero