domingo, 22 de julio de 2012

Un puzzle de pocas piezas


Siempre, en estos tiempos que corren, repasar las portadas de la prensa es una aventura desagradable.

Empieza uno a leer los titulares y claro, como estamos como estamos, pues todo es crisis, intervención, deuda y otros muchos tecnicismos que estamos empezando a comprender a base de leerlos un día y otro.

Se unen a estos titulares, “entresacados” de articulistas, columnistas y entrevistas que muchas veces nos sorprenden.

En el interior de los periódicos, en competencia con las siempre poderosas páginas deportivas, están presentes con fuerza las de contenido económico.

Allí nos hablan de la prima de riesgo, los intereses, los desahucios, la banca, la bolsa y sus numerosos índices y mil conceptos más, muchas veces con una terminología lejana al lenguaje de la calle.

El periodismo del corazón, esa especie de rito del cotilleo que seduce a tantos lectores, también está presente, y así nos enteramos de que a Rosa de Benito la han expulsado de un programa de los llamados rosas (aunque a mi siempre me han parecido esos programas mas bien amarillos) por agredir a un chófer de la familia Jurado, (http://www.que.es/television/201207181206-rosa-benito-despedida-salvame-tras-cont.html) de la que llevan “moviendo mierda” tantos años, que ya ni huele.

Es evidente que el enorme interés de esta noticia, o que Mª José Campanario, (por cierto, condenada por cometer un delito de falsedad en documento oficial y tentativa de estafa) esposa del afamado torero/cantante Jesulín confiese que a este le queda “ese punto machista”. (http://www.elmundo.es/elmundo/2012/07/20/espana/1342786538.html).

La morbosidad del español medio no conoce límites. Y así, la prensa, siempre deseosa de aumentar el número de lectores, deja entrar en sus páginas noticias de delincuentes comunes, famosos por su excentricidad, ampara el machismo dándole un toque gracioso o nos hablan, -supongo que para generar envidia o admiración, que de todo hay-, de las vacaciones de la familia Real, que por cierto es tan real como las demás que este año y seguramente los venideros no tendrán vacaciones.

Después, una vez hojeado a ese primer nivel de titulares y curiosidades, entra uno ya en los detalles, en el contenido en si.

Ahora empiezan las verdaderas sensaciones.

España al borde del rescate… Veamos…

España no será rescatada, dice Rajoy en La portada de La Razón…

El 73% no cree en el “plan” Rajoy, nos cuentan en El mundo…

El BCE le dice a Rajoy que no actuará para salvar España…

“La malformación del feto no será ya un supuesto para abortar” nos dice el supuesto ministro "progre" del gobierno (joder con el "progre") Gallardón desde la portada de La Razón…

Este puzzle de titulares, cuando uno tiene la paciencia de reconstruirlo, nos da una instantánea de por donde vamos.

No. España, de hecho, desde el momento en que aceptamos la “ayuda” para salvar nuestros bancos, podemos considerarla rescatada.

El hecho de aceptar condiciones inherentes a esa ayuda, nos pone en esa situación, Ya no somos los dueños de nuestro destino. Ahora, estamos en manos de tecnócratas y economistas europeos, que nos irán marcando los pasos que se deban dar en el ambiente económico español.

Salvaremos los bancos y aseguraremos que la gente que tiene dinero, mucho dinero, no pierda nada en este camino, y mientras, nos iremos empobreciendo los demás, soportando los injustos recortes y la pobreza que empieza a dar la cara.

En España, 2.200.000 niños viven por debajo del umbral de pobreza. No es la pobreza n la necesidad de los niños del cuerno de África, pero es pobreza. (http://blogs.elpais.com/3500-millones/2012/05/demasiados-ni%C3%B1os-pobres-en-espa%C3%B1a.html)

Dice Rajoy que España no será rescatada, pero no hay opción. Si nos mantenemos en las políticas que él mismo viene desarrollando, no hay opción.

Plantándole cara a la usura de una Europa, que mas que ayudarnos, nos condena a un futuro mas que cierto de desempleo, pobreza y necesidad, podremos salir de esta.

Con políticas sociales y de crecimiento económico lo conseguiremos.

Con justicia y verdadera igualdad a la hora de hacer esfuerzos volveremos a la ruta adecuada

Encarcelando a los culpables y haciéndoles pagar sus excesos, seremos capaces.

Los españoles, casi todos, somos fuertes, decididos, optimistas y tremendamente altruistas. Si los que no cumplen estos requisitos se unieran a la masa, esto seria una broma y no como ahora, que se está comprometiendo gravemente nuestro futuro.

El ministro Gallardón, en un alarde de su liberalismo, recorta la libertad de aborto, defendiendo el derecho a nacer de un feto malformado, mientras propone y apoya la esterilización de los deficientes. Más que liberalismo, es libertinaje, y atenta contra derechos ya instaurados en nuestra sociedad. Es un comportamiento, digamos por decirlo suave, que se acerca al nazismo. (http://www.larazon.es/noticia/5803-alberto-ruiz-gallardon-la-malformacion-del-feto-no-sera-ya-un-supuesto-para-abortar) Si se lee la entrevista completa, se ven las mimbres del personaje…

La encuesta que publica el mundo en portada, es desalentadora. Desalentadora para el gobierno, ya que demuestra que hasta sus votantes han dejado de creer en él. Y es que un gobierno fundamentado en la mentira y el despotismo, tiene los días contados. Quieran o no, su final está cercano.

Siempre se ha hablado de la soledad del gobernante. Rajoy, aunque arropado por sus huestes, es solo, muy solo…

Si les damos la oportunidad, (oportunidad que el pueblo puede impedir) este gobierno nos va a llevar a épocas ya olvidadas de nuestra historia

Un pueblo entero manifestándose y un comportamiento policial duro y dictatorial.

Unas leyes cada vez más restrictivas con los derechos de reunión, manifestación y que condenan al ciudadano simplemente por “resistirse” aun de forma pasiva ante los abusos y la injusticia.

Unos recortes encaminados a favorecer a la sociedad más pudiente en detrimento de la clase obrera.

Una educación masificada y/o elitista, negando la gratuidad en la misma a los menos pudientes (http://www.diariodeleon.es/noticias/espana/madrid-propone-que-educacion-no-obligatoria-deje-de-ser-gratuita_709735.html)

Una universidad cara e inaccesible mas que para los que puedan permitírselo.

Una sanidad para los ricos y una beneficencia para los pobres.

Una justicia “amañada” que favorece los intereses de los delincuentes de guante blanco.

Una corrupción en alza que ya es noticia en el mundo entero.

Un proteccionismo desmedido del capitalismo.

Un abuso por parte de la clase política incomprensible por el pueblo.

Una defensa a ultranza de los postulados mas “casposos“ de la iglesia cristiana que como en Chile, defiende lo indefendible, no permitiendo el aborto de una madre, que va a traer al mundo a una hija sin cerebro, y que por su embarazo, no puede tratarse de un cáncer que padece, permitiendo dos desgracias a la vez. (http://www.abc.com.py/curiosidades/embarazada-de-bebe-sin-cerebro-recurre-a-justicia-chilena-para-aborto-200589.html)

Dijo Francisco Franco, nuestro nunca olvidado Generalísimo, que es como un General, pero mucho más, que aquí, tras su “marcha”, obligada por el camino de la vida, que siempre termina en la muerte, quedaba todo “Atado y bien atado”…

Nos están demostrando cuanta razón tenia…

Jose Ramiro, Bloguero

sábado, 21 de julio de 2012

La involución de la especie


Es sabido, que todo evoluciona, y especialmente los seres vivos.

Los humanos no somos una excepción a la regla y, aunque pueda parecernos que siempre hemos sido y seguiremos siendo así, lo cierto es que las leyes evolutivas mandan sobre nosotros, y nos van configurando según las necesidades.

Estos cambios, aunque lentos, y generacionales, son los que nos van preparando para los nuevos retos que nos presenta la vida.

Dicen, que el cerebro de nuestra especie solo aprovecha el 10% de sus capacidades, pero eso es falso.

Igual que a un camaleón no le sobra ni un centímetro de lengua, a nosotros no nos sobra ni un trocito de nuestro cerebro. Si acaso, nos falta.

Un empresario ruso, multimillonario el, quiere conseguir la inmortalidad, (http://actualidad.rt.com/ciencias/view/49676-Loco-de-avatar-Un-millonario-ruso-se-compromete-a-lograr-inmortalidad-en-2045) y para ello, se propone crear “avatares” cibernéticos, que, conteniendo el cerebro humano sean capaces de sobrevivir a la muerte corporal.

La ciencia, que, todo lo puede. Con el suficiente dinero (que parece que lo tiene, además de haber pedido ayuda a las fortunas más poderosas del planeta) y el suficiente tiempo, es capaz de conseguirlo. Enormes fantasías hemos logrado…

No digo yo que no sea interesante tal propósito, pero no paro de preguntarme ¿para que querer ser inmortal? La historia, pesada y repetitiva, cansina ella, no es más que fruto de una secuencia de periodos de guerra, con episodios de paz en medio.

Vivir para siempre, se convertiría en rutinario.

Pararíamos la evolución, que se basa en la reproducción permanente de la humanidad para ir dotándola de las mejoras necesarias. Si vivimos para siempre, aunque sea en la virtualidad de un avatar, ¿para que reproducirnos? No cabríamos en el planeta…

Nosotros, como especie, empezamos siendo una especie de “mono calvorota”, que con el esfuerzo de elevarnos sobre los matojos en busca de comida, terminamos por aprender a andar sobre las dos patas traseras. La evolución nos bendijo desarrollándonos unas manos, ya que las patas delanteras dejaron de servirnos para apoyarnos en el suelo, y así aprendimos también a trepar (por cierto, en determinadas áreas de la sociedad esta enseñanza de “trepar” no se ha olvidado aun). Después, aprendimos a comer de todo. Y poco más tarde aprendimos a aprovecharnos de todo, apropiándonos del trabajo de los demás y mejorando nuestras expectativas de vida. Así fuimos evolucionando hasta lo que somos hoy. Un gran depredador. El mayor y el mejor…

Llegado el momento, a la evolución se le acabo el trabajo. La especie había llegado a un nivel evolutivo tan alto, que pocas mejoras se podían hacer. Éramos ya el mejor depredador, el más astuto, el más malvado de entre los seres que pueblan nuestro mundo.

A partir de aquí, solo las guerras entre iguales son las que hacen explotar de nuevo el sentido evolutivo de la especie. Tienes que ser el mejor para ganar. Y si eres el mejor, la vida te favorece.

Lo peor de esto, es que esa evolución destructiva del hombre, como especie, no nos mejora, ya que en la guerra no ganan siempre los buenos, sino los más fuertes

Como las cucarachas, los que pelean mejor, los que están mejor armados, los que se esconden y se aprovechan de los recursos ajenos, los que almacenan riquezas y se encapsulan y son capaces de proteger mejor a su descendencia, son los que transmitirán su carga genética.

Pero, ciertamente son las guerras las que nos hacen evolucionar en todos los sentidos.

Todos los avances, todos los descubrimientos, todas las ideas nacen del conflicto y de querer ser los mejores. Eso nos une, y eso nos separa.

Estamos cerca de un enorme salto evolutivo. Basta abrir la prensa y ver que el afán de poder de la humanidad no ha parado, al contrario. Cuanto mas crecemos como especie, más se desarrolla ese instinto de poder que nos lleva a la barbarie.

En Israel, en Corea, en los países del este, en oriente y en occidente, los ideales, las creencias, el terrorismo... La pugna por ese poder, amenaza permanentemente la sobrevivencia de la especie.


Decía yo antes, que el cerebro humano, tal y como lo conocemos esta dotado de todo lo necesario (desde el punto de vista evolutivo) para desarrollarse en el mundo que nos ha tocado vivir.

Pensándolo bien, siendo como es la naturaleza algo que se mueve en el azar constante, en el ensayo, en la prueba, es evidente que se harán intentos, por parte de la misma, de “mejorar” el rendimiento de nuestros cerebros.

Lo malo de estos experimentos naturales, es que no siempre salen bien, y lo mismo produce un cerebro enormemente más inteligente que el del común, que desarrolla otro con enormes taras.

Habrá que preguntarse, entre la clase gobernante, que tipología es la que prevalece.

Si es cierto, que la necesidad y el ansia de poder no lo han perdido, pero la capacidad de razonamiento, la sensibilidad a los verdaderos problemas, y características como la solidaridad y el altruismo están, mal que bien, desaparecidas de los cerebros de esa clase de personas.

Ana Pastor, que fue digna ministra con nuestro nunca olvidado expresidente Aznar, hace hoy un alegato en el diario “El Pais” (http://elpais.com/elpais/2012/07/16/opinion/1342450237_123652.html) , donde nos propone que, envalentonados por las grandes victorias deportivas de España, nos sometamos al “sacrifico” que nos proponen desde el poder, para levantar España. Dice desde el sostenimiento de las políticas gubernamentales y el trabajo…

Este es un caso claro de cerebro con las facultades mermadas. Afortunadamente, la evolución hace justicia con este tipo de identidades.

A nosotros, como especie, nos hacen falta otras cosas.

Nos hace falta acabar con injusticia y el aprovechamiento ilícito de unos por parte de otros.

Nos hace falta desarrollarnos  en un mundo donde la violencia sea anecdótica y no endémica.

Nos hace falta volver unos pasos atrás en la cadena evolutiva y mirar hacia nuestros ancestros más lejanos.

Nos hace falta abolir todo tipo de creencias que nos hacen pensar y sentir distintos de los demás, porque somos absolutamente iguales.

Nos hace falta discernir entre lo bueno y lo malo con claridad meridiana.

Nos hace falta socializarnos, no en el sentido político, sino en el humano.

Nos hace falta comprender el porque de nuestra existencia, que no es mas que “subir” un peldaño en la cadena evolutiva.

Nos hace falta, comprender que la muerte es necesaria, y no luchar, con absoluto egoísmo, por mantenernos artificialmente en este mundo. Ni nosotros ni nuestras ideas.

Nos hacen falta muchas mejoras…

Nos hace falta convertirnos definitivamente en personas. Volver  a ser personas...

Bienvenida la Involución. Que así sea…

Jose Ramiro, bloguero

viernes, 20 de julio de 2012

Ruido hemos hecho


No soy yo amigo de grandes bullicios

Los motivos que congregan multitudes siempre me han hecho huir.

Las ferias, la Semana Santa, los eventos deportivos de masas… No, no me llaman. Me cansan. Me abruman. Me agobian.

Ayer, 19 de julio del 2012, como uno más de los españoles hartos del despotismo de este gobierno, decidí salir a la calle, y pensé que, como otras veces, mis sensaciones no serian buenas. Pensé, que seriamos pocos, que no nos sentiríamos apoyados…

Sin embargo, lo de ayer fue distinto. Me sorprendió que entre el gentío, entre el ruido, los apretones y empujones, los cánticos y lemas, los carteles, pancartas y banderas de mil colores (sobre las que con mucho destacaba la republicana), que acompañan esta clase de actos, se respiraba un ambiente enormemente solidario.

Todos los sectores, todas las clases, todas las ideas, todas las edades, avanzaban en una enorme ola de indignación movidos al unísono por un fin común: hacer que nuestro gobierno tome conciencia de que lo esta haciendo mal. Que esta gobernando contra el pueblo que lo eligió y le dio la oportunidad de gestionar nuestro futuro.

Tengo que reconocer, aunque en España siempre se ha dicho que llorar no es de hombres, que en el recorrido, viendo las caras de indignación, cabreo e impotencia, viendo el ímpetu con el que la gente sale a defenderse de estas medidas injustas, lloré.

Lloré profundamente emocionado al ver la fuerza del pueblo.
Lloré al ver a enfermos y ancianos, a gente con silla de ruedas entre la multitud. Dependientes que ven como le arrebatan unas ayudas ganadas en el esfuerzo y el tesón.
Lloré al ver medic@s y enfermer@s protestar por la merma del sistema sanitario.
Lloré al ver maestr@s y alumnos juntos, dolientes de una nueva reglamentación que masifica las aulas.
Lloré al ver universitari@s quejándose de tasas abusivas que, en muchos casos no les van a permitir seguir estudiando.
Lloré al ver a políticos, obreros, sindicalistas y gente sin filiación conocida gritar las mismas consignas, por las mismas causas.

Unos cientos salimos a las calles ayer. Unos cientos de miles de españoles, millones diría yo.

Todos movidos por un mismo motivo. Luchar contra unos recortes, no solo dinerarios, sino de nuestras libertades.
Movidos contra el desenfreno del gobierno, contra su frialdad e insensibilidad.
Movidos contra las imposiciones de una Europa que nos ahogan, que nos matan, que nos privan de nuestros derechos más fundamentales.
Movidos contra la inoperancia de un gobierno que está maltratando a sus ciudadanos.
Movidos contra la injusticia, la corrupción y el amiguismo
Movidos contra la altanería de unos políticos que se creen los dueños de este pobre país.
Movidos contra un gasto desmedido en inversiones aberrantes.
Movidos contra una gestión ineficaz de nuestros recursos y riquezas.
Movidos todos a la vez. Juntos. Unidos. La mayoría.

Tienen que habernos oído. Ruido hemos hecho...

Jose Ramiro, bloguero

jueves, 19 de julio de 2012

¿Hasta donde…?


No se hasta donde nos quieren llevar.

Lo del Gobierno de España, que tanto criticamos, empieza a oler mal.

No es posible tanta torpeza, a menos que sea fingida.

No es posible que no den un solo paso atrás con el revuelo que hay en la calle.

No es posible que las declaraciones de los ministros no estén previamente analizadas.

No es posible que tanta maldad no persiga nada.

No es posible…

Tengo la impresión de que todo es fruto de una estrategia con un final previsto claro y nítido, estudiado, meditado, planificado paso a paso. El control del pueblo de España desde las fuerzas del orden. La Dictadura.

Y lo digo en serio.

Cuando un jefe de gobierno se esconde ante una autentica revolución, cuando evita los medios, cuando persiste en actitudes que claramente le perjudican políticamente, nos encontramos con un jefe de gobierno que pretende la dominación de su pueblo, y anda buscando excusas para justificar las medidas de fuerza que, sin duda, terminara utilizando.

Tenemos ejemplos en el presente de jefes de estado y gobierno que funcionan así.

Siria es un claro exponente de lo que digo, donde tras la argucia dialéctica de “defender al pueblo”, están realmente exterminándolo. Y nadie hace ni dice prácticamente nada.

En España, hay indicios de algo más que un gobierno torpe. Detrás de este gobierno hay grandes pensadores y estrategas, consejeros y especialistas.

Cuando un ministro de hacienda dice que no va a poder pagar las nominas, y lo dice con esa sonrisa sarcástica que lo caracteriza y esa voz susurrante, como queriendo acariciarte, cuando en realidad te esta arañando el tímpano y enervándote los vellos, sabe que el riesgo país va a subir. Lo sabe, no puede ser un error.

Cuando se toman medidas, criticadas no ya por los ciudadanos, sino hasta por reconocidos premios Nobel de economía, saben que el pueblo va a reaccionar.

Cuando se va a aprobar en este mismo día un endurecimiento de la ley para “mejorar” la seguridad en las manifestaciones ciudadanas, saben que les va a hacer falta.

Cuando permiten que los defraudadores y las grandes empresas sigan defraudando y no les piden el más mínimo esfuerzo, es por que son sus aliados.

Cuando en un momento de crisis profunda como el que vivimos permiten que sigan existiendo las SICAV, saben a quien ayudan. Y saben a quien perjudican.

Cuando nos roban a los ciudadanos y se lo dan a los bancos, es por que los van a necesitar.

Cuando desmontan el sistema sanitario y se lo “ceden” a empresas privadas, están invirtiendo en su futuro.

Cuando rompen el sistema educativo, es que no nos quieren letrados, les interesa mucho más el pueblo inculto.

Cuando llevan al país a la miseria y a la pobreza, es que nos quieren necesitados de limosna, dignos de lástima.

Cuando legislan justamente a la contra de las verdaderas necesidades del estado, y cuando públicamente confiesan que las soluciones que están adoptando no son buenas, tienen que tener razones de peso para hacerlo.

En definitiva, cuando una tras otra las medidas que se van tomando van en prejuicio del pueblo, cuando los rumores que ellos mismos divulgan van en la línea de dividirlo (paga para los que ganan 962€ y no paga para los que ganan 963€ o más), cuando estas cosas pasan, es que están preparando algo.

Están sembrando y la cosecha, piensan que será suculenta…

Ese algo, en un país “democrático” como el nuestro, parece imposible.

El tema es que España ya no es un país democrático.

Hoy mismo, un partido de la izquierda se va a ausentar del parlamento durante una de las votaciones. Su presencia, realmente es inútil e inoperante.

Están amparados en una mayoría absoluta que les permite legislar sin contar con absolutamente nadie. Tiene de su parte a tribunales, jueces, policía y ejercito. Todos los poderes en sus manos. Y tienen además el apoyo de una buena parte de los españoles que, enarbolando la bandera del patriotismo, les van a ayudar a completar su plan.

Sus intenciones son perversas.

La unificación de pequeños ayuntamientos y pedanías en entidades de control supramunicipales. La intervención de las autonomías como escusa para hacerlas desaparecer (primero el control político y económico, después el control de los ciudadanos). La desaparición de los sindicatos de clase como estrategia para dar el control absoluto a empresarios y mercachifles. El hambre como control de las masas. La incultura como medio para lavar cerebros…, el miedo…

La Dictadura…

Una renovada Dictadura, impuesta desde el poder que, ignorantes de nosotros, les hemos entregado…

¿Hasta cuando…?

Jose Ramiro, bloguero

miércoles, 18 de julio de 2012

De Derechos y Privilegios


Este post no es una tesis. Es una “foto” del momento actual

Es cuando menos curioso el desparpajo con que la clase política habla de esfuerzo colectivo, de ayudar al país, o de apretarse el cinturón. Lo hacen, como si los esfuerzos que nos piden fueran igual para todos, como si nos afectara de igual manera, como si todos pudiéramos soportarlos

No es así. Parece que no son conscientes de que esas medidas que anuncian afectan mucho a unos millones de personas, mientras no afectan nada a unos pocos privilegiados.

Afectan mucho a personas, por otra parte, cumplidoras con su país, trabajadoras cuando pueden, pagadoras de sus impuestos, altruistas ante las desgracias, siempre colaboradoras y dialogantes.

La clase política tiene mal enfocado el asunto.

Están donde están por y con nuestros votos
Están donde están para legislar para la mayoría.
Están para ayudar al pueblo

Cuando se pide un esfuerzo, este debe ser proporcionado y proporcional a tus capacidades.

Cuando se dicta una ley, esta debe ser proporcionada y justa con la inmensa mayoría, y no dictarla a sabiendas de que va a proteger a una pequeña minoría, rica y privilegiada.

Hasta hace poco, muy poco tiempo, España, era un país donde las conquistas sociales eran destacadas y los derechos adquiridos magníficos. Vivíamos en un estado del bienestar que convertía este país en envidia de otros muchos y ejemplo para otros.

Un país, donde la discriminación y el racismo, salvo en extraños personajes que parecen vivir en otro mundo y otra época, no existía.

Un país donde se luchaba por la igualdad de género y poco a poco se iban subiendo escalones

Un país, donde la dependencia, siendo un problema, lo era menos.

Un país donde, en absoluta paz y concordia vivíamos ateos, cristianos, judíos, musulmanes y toda una retahíla de pequeñas creencias en una casi perfecta armonía.

Un país, donde los inmigrantes eran acogidos y tratados de acorde a su dignidad humana, solidario, acogedor, cariñoso con quien nos visitaba.

Un país donde los derechos eran una cuasi religión.

España ya no es ese país idílico y envidiado.

Han vuelto a ponerse sobre la mesa las enormes diferencias (en lo social sobre todo) entre derechas e izquierdas.

Ha vuelto a aparecer el fantasma del hambre.

La pobreza y el desempleo se ceban con el pueblo.

Ya no hay inmigración, ahora emigramos (en cantidad alarmante)

Hemos desmontado nuestro sistema educativo, sanitario y social.

Y lo más importante, hemos retirado los derechos conseguidos durante tantos años a quienes eran merecedores de ellos.

Bajan los sueldos, suben los impuestos, penalizan el trabajo y el consumo, nos convencen de que hemos hecho un uso abusivo de nuestros recursos y ahora toca pagar nuestros excesos, nos arrancan la esperanza de nuestros corazones, nos castigan.

Desaparece la ley de dependencia, luchan contra el aborto y el matrimonio entre personas del mismo sexo, cierran hospitales a la vez que conceden licencias a empresas privadas, nos maltratan.

Rompen la igualdad en el acceso a las universidades y nos someten a un injusto copago, nos hacen sentir culpables de lo que no lo somos y nos amenazan constantemente con ir a más, nos ignoran.

Libre despido en la práctica y eliminación de los convenios colectivos de hecho, desprestigio de los sindicatos de clase, desaparición de las ayudas a la formación y humillación de los que no tienen trabajo, nos ningunean.

Gritamos, pero no nos oyen.

España ahora es un país que ya no da envidia, da lástima, y en muchos casos provoca la risa de quien nos mira aceptar con “nobleza” y mesura todo aquello que nos imponen

Sin embargo, hay una parte de nuestra sociedad que no esta afectada por todo esto.

No afectan nada (o casi nada) a los ricos, a los pudientes, a los ladrones de guante blanco, a los banqueros y grandes empresarios, a las multinacionales y sus potentes accionistas, a los corruptos y ladronzuelos, a los incívicos y defraudadores, y lo que es más doloroso aun, si cabe,  a la clase política.

Mientras el pueblo se somete a esfuerzos inconmensurables, los políticos viajan en primera clase, cobran descomunales dietas por desplazamientos que no realizan, mantienen salarios que multiplican por mucho el salario medio de un español, guardaespaldas (siervos) y coches oficiales, hacen uso de su influencia política para “colocar” a sus allegados y parientes cercanos, usan esa influencia como mercancía con las grandes empresas y multinacionales vendiendo sus servicios, que no son más que un descarado uso esa influencia política.

Corrupción.

Mientras todos ayudamos a salir de la crisis, los bancos siguen dando beneficios, a pesar de necesitar el rescate europeo, siguen cerrando el crédito a quien lo necesita, siguen sin apoyar a los honrados empresarios y autónomos, siguen desahuciando a los que ellos mismos han abocado al paro y la desesperación.

Avaricia.

Los ricos, la clase alta, siguen defraudando la hacienda pública mientras se les premia con un indulto fiscal, los ladrones y corruptos campan a sus anchas en una casi inmunidad judicial, con imputados asentados en el poder y una familia real complicada en un robo a las arcas públicas.

Injusticia

Para ellos, no hay recortes. Y si los hay, lo que provocan es una situación aun más odiosa e injusta.

Si a un empleado publico le “quitan” su paga de navidad, que equivale al 7% de su salario, en la misma proporción, deberían perder los privilegiados, y dicen que lo hacen. El propio Rey se ha auto recortado un 7 % de su salario.

Si, pero no es lo mismo en un salario de 14.000.-€ que en uno que se aproxima a los 300.000.-€.

La proporcionalidad no es la adecuada.

Esos privilegiados deberían renunciar a sus privilegios, que no derechos, para que el estado pudiese mantener los derechos del pueblo, que no sus privilegios.

No hay que oír como se echan la culpa unos a otros. Todos la tienen, estos, los de antes y los de mas atrás.

Tenemos que tomar conciencia de que la lucha, la verdadera lucha, ahora es de clases. Ricos contra pobres. Privilegiados contra desheredados…

Jose Ramiro, bloguero

lunes, 16 de julio de 2012

La enfermedad de los políticos.


Tras años viendo transcurrir la vida política de este mundo, he llegado a una conclusión:

Nuestra clase política (y la del resto de Europa, y probablemente la del resto del mundo), padece una extraña enfermedad que solo les ataca a ellos.

 Es una enfermedad de desarrollo tremendamente rápido y cuyos efectos son muy, pero que muy perniciosos para el resto de los ciudadanos. Se contagia entre ellos con características de gran epidemia, y su desarrollo se inicia a las pocas horas de haberse celebrado unas elecciones, sean del tipo que sean. Una enfermedad que no discierne entre izquierdas y derechas, y que ataca por igual a hombres que a mujeres, y que no discrimina por razón de sexo, raza o credo, siendo desde ese punto de vista fiel cumplidora de las leyes de igualdad.

Tiene un periodo de incubación variable, que va desde unas horas, hasta unas pocas semanas, desarrollándose en cada persona de una forma distinta, y una vez desarrollada es muy infecciosa y, de momento, no tiene cura conocida.

Se llama esta enfermedad Sordera Crónica, y en muchos, pero que muchos casos esta relacionada con otra enfermedad que transcurre en paralelo, que es la Avaricia y la Corrupción Política.

No recuerdo ningún político que no haya sido contagiado, aunque estoy seguro que existen, lo que ocurre, que la enfermedad asociada, no permite que se les vea. Los afectados por esa segunda enfermedad, son muy dañinos, y ocultan a quien los pudiera vacunar…

En  nuestra aun breve historia democrática, sobran los ejemplos de la existencia de esa enfermedad.

Felipe González, creo que fue en su segunda legislatura, en el discurso postelectoral, dijo algo así como: “He oído vuestras voces, no os defraudare” No era cierto. Si nos oyó, no nos escucho… y nos defraudo.

Aznar, tampoco pudo oír el grito desgarrado de las masa pidiéndole el “NO A LA GUERRA” y nos llevó una guerra ilícita, donde las batallas eran para “usurpar” las riquezas del país invadido. Guerra que aún no a parado y que sigue costando vidas y dolor.

No supo oír como se iba inflando la gran burbuja inmobiliaria que él mismo provoco y favoreció y no supo oír que con “aires chulescos y acento mexicano”, con mentiras y altivez, el pueblo le daría la espalda.

Zapatero, no supo oír las quejas de un pueblo que demandaba de el un gobierno más social, y con mas empuje. No supo oír que en España hacia falta un verdadero cambio de modelo, y no supo oír que le pedíamos algo mas de “energía” y coraje en sus decisiones.

No supo a oír a quien le aviso de la crisis y negó una y otra vez la realidad de lo que ocurría.

No supo oírnos cuando le pedimos que pusiera fin al desenfreno de gasto inútil de su mandato.

Rajoy, nuestro actual presidente, no esta oyendo al pueblo. Ataca a los ciudadanos como si fuéramos culpables de algo. Nos está masacrando económica y socialmente y sigue sin oírnos. Hace lo contrario de lo que prometió, y hace oídos sordos al clamor popular.

Se somete a los imperativos de Europa, cuando todos le estamos pidiendo que no lo haga y sigue sin oírnos.

No oye…

No oye, o no quiere oír, que subiendo impuestos esta condenando a los españoles al decrecimiento y a la pobreza.

No oye, que la educación es un pilar básico para el futuro de España como pueblo.

No oye que la sanidad no es un favor que se le hace a los ciudadanos.

No oye que los parados quieren trabajar y que el problema es que no tenemos forma de conseguirles ese trabajo, y los castiga, los margina, los trata como “culpables” de estar en esa situación.

No oye, que el pueblo le está pidiendo a gritos que haga algo con los que más tienen.

No oye que no queremos que indulte fiscalmente a los que han defraudado y engañado a esa hacienda que somos todos.

No oye que queremos que de nuestras Universidades salgan licenciados y doctores que puedan quedarse en España y no que anden mendigando trabajo en otros países.

No oye, que los ciudadanos no tenemos porque pagar una deuda que no es nuestra, sino de aquellos que se han aprovechado en los tiempos de bonanza y ahora no quieren asumir sus perdidas.

No oye que los bancos son empresas y sus ejecutivos deben ser responsables de su mala praxis.

No oye que estamos cansados de corrupción y de corruptos.

No oye que las empresas públicas están al servicio y son de los ciudadanos, que no son suyas.

No oye cuando le pedimos que deje de favorecer al Capital y favorezca el capital humano que somos los españoles.

No oye que queremos una televisión y una radio plural y neutra y una justicia de verdad independiente.

No oye que los derechos son algo que no se pueden quitar y no oye que queremos que desaparezcan los privilegios

No oye que estamos cansados de pagar esos enormes y abusivos salarios a los políticos que no tienen ni siquiera la honestidad de equipararse al resto de los mortales, como si ellos fueran una cosa distinta a quien no tiene que afectarles esta crisis.

No oye que nuestra situación requiere una postura mucho más social y de pisar tierra que la que están desarrollando. No lo oyen ni él ni los otros afectados de esa sordera crónica que, en su conjunto son responsables de la toma de decisiones.

No lo oye.

Ni lo oyeron antes…

Y no es por que no estemos dando voces, que si.

Es por esa extraña enfermedad que, en su caso y en el de sus ministros, se ha desarrollado con una voracidad y velocidad nunca vista antes.

No es exclusiva esta enfermedad de los gobiernos nacionales, ya que hay también afectados en comunidades autonómicas, alcaldías, pedanías, diputaciones y todo tipo de entidades de gobierno.

Todas ellas están llenas de afectados, sordos y corruptos…

Pocos son inmunes…

Es una tragedia no encontrar la cura milagrosa para tan maligna enfermedad, aunque desde hace algunos días, coincidiendo con el último ataque virulento de la misma, parece que hemos encontrado un antídoto.

El pueblo ha empezado a salir a la calle. No queda prácticamente sector que no se esté involucrando en las protestas.

La radicalización de las mismas, podría ser “curativa” de la enfermedad.

Si todos protestáramos, tendrían que terminar oyéndonos.

Si todos nos movilizáramos, venceríamos la enfermedad.

Si todos, digo TODOS nos pusiéramos a ello, la erradicaríamos.

Jodida e injusta epidemia…

Jose Ramiro, bloguero

domingo, 15 de julio de 2012

La complejidad del ser español


Hoy no quiero hablar del “que se jodan” de esa señora que todos ya conocemos, ni de su marido y sus excentricidades, ni voy a hablar de los recortes que nos proponen desde el gobierno.
No voy a hablar de las mentiras de los ministros ni del rescate.
No voy a dejar por escrito el malestar de los autónomos y parados.
No voy a hablar de la paga extra de los funcionarios, ni del IVA repercutido o soportado.
No voy a comentar siquiera los últimos casos de “palpable” corrupción que aparecen en los titulares, ni de la derechización de las radios y televisiones públicas.

Voy a hablar de otra cosa…

Somos un pueblo complejo y multicultural; un pueblo abierto y acogedor, donde todas las creencias, todas las razas y colores y todas las ideas tienen cabida.

Históricamente nos hemos ido formando, como nación, de retazos, de trozos, de los que por aquí han ido pasando: 

Iberos, Celtas y Celtiberos.
Tartesios, Fenicios, Griegos y Cartagineses.
Romanos, Suevos, Vándalos y Alanos.
Visigodos y Musulmanes.
Moros, Judíos y Cristianos

De todo esto, bien mezclado, somos el resultado.

No fue fácil formarnos como nación. Mil guerras  y más, fueron necesarias para ir formando nuestro carácter luchador y orgulloso. Conformista y amable. Servicial y acogedor. Terco y fácilmente entusiasmable. Con ganas de vivir y de sacar provecho de la vida. Emprendedor y trabajador.

Llevamos tantas razas, tantos colores y tanta sangre mestiza, que hemos terminado por convertirnos en seres tremendamente complicados.

De toda esta historia que llevamos dentro, parece que nuestro subconsciente mantiene vivos ciertos rasgos que ya deberían haberse perdido.

Tantas guerras y luchas intestinas han marcado fuertemente la pertenencia a grupos diferenciados, y eso nos mantiene en pugna constante entre nosotros mismos.

Marcamos y buscamos las diferencias entre el norte y el sur, el este y el oeste, pensando cada uno de nosotros que nuestro grupo social, el más cercano, es el que destaca por encima del de los demás

Pura falsedad. Por más que un catalán pretenda diferenciarse de un andaluz, o un vasco de un valenciano, o un gallego de un extremeño, todos somos portadores de una misma carga genética. Nuestro mestizaje nos iguala.

Es por tanto inexplicable porqué algunos se empeñan en marcar diferencias.

Sin embargo, social y políticamente sí que existen esas diferencias que nos terminan agrupando por clases. Nos definimos como gente de izquierda y de derecha. Como pobres y ricos. Como clase alta y clase baja. Incluso como educados y maleducados.

Y es verdad.

Socialmente, las capacidades dinerarias de las personas marcan distintos raseros dentro de la sociedad.

Los pobres, se sienten pobres incluso de personalidad, y los rasgos de orgullo y lucha están disminuidos, aletargados.

Los ricos, por el contrario se sienten poderosos, capaces y dueños del mundo que los rodea.

Políticamente, también.

Las izquierdas, siempre más humanas, defienden las “castas” más bajas y las posiciones sociales más desfavorecidas; y las derechas, defienden la “alta sociedad”, el capital y las posesiones.

Todo el mundo hace bandera de sus ideas y situación

Los ricos se sienten parte de un grupo de privilegiados con derechos innatos sobre los pobres.

Los pobres, se sienten parte del grupo de los desfavorecidos por la vida y se sienten llenos de “deberes y obligaciones” hacia las clases más altas.

Esas diferencias son falsas. Asoman en nuestras vidas solo por que le damos la oportunidad.

Pago, por tanto soy el dueño
Me pagan, por tanto le pertenezco

Ni amo por pagar, ni siervo por cobrar.

En la España actual, hoy mas que nunca estamos viviendo un proceso de afianzamiento de estos falsos ideales, donde los ricos, los poderosos, la clase alta, se siente dueña del país, y hace y deshace sin considerar el sufrimiento y el sacrificio que sus decisiones y actos causan en las clases mas bajas.

Marcan las diferencias de clase con absoluto desparpajo, se apoyan, se encubren, se protegen. Se ríen del resto del pueblo y se aprovechan de él. Lo maltratan y lo desprecian, lo insultan.

Los otros, las clases menos favorecidas, la gran mayoría del pueblo español, se esta despertando de su aletargamiento y empieza a reconocerse como un grupo fuerte dentro de la sociedad. Con capacidad para cambiarla. Que se revela contra la injusticia social y las clases privilegiadas. Que protesta, que no se rinde. Que alza la voz y planta cara. Que está cansada, que desea una sociedad mejor y más justa.

Quizás sea llegado el momento de proponer un cambio social profundo, inimaginado hasta ahora, que rehaga a este pueblo, a esta nación, bajo un nuevo formato.

Ninguna, o casi ninguna de las formulas hoy en vigor valen para esta reconstrucción del país.

Hay mucho que hacer.

Hay que eliminar la injusticia y la corrupción. Las tremendas desigualdades sociales. El aprovechamiento de los ricos sobre los pobres. El comportamiento anárquico y dictatorial de las administraciones. El abuso de poder y el enriquecimiento ilícito. La discriminación en todas sus formas y la desigualdad por razón de sexo. La violencia y el arraigado machismo. Romper con la filosofía de los dos mundos y crear un uno y único mundo para todos.

Si. Hay mucho que hacer.

El ciudadano medio, esas clases desfavorecidas, no están amparadas por una constitución obsoleta, antigua, desfasada socialmente, que prioriza y suspende las leyes para un  grupo de personas que, ya no nos representan. Ni están amparadas por una clase política que los va hundiendo en la mas absoluta de las miserias mientras favorece a bancos e iglesias.

Nos tenemos que dotar de una nueva ley marco, de una nueva constitución capaz de recoger las inquietudes y necesidades del pueblo.

La “nueva constitución” esta en blanco.

¿Quién va a escribir las primeras líneas? ¿Lo haremos desde el pueblo, o esperaremos que nos la den escrita?

Yo, voto y apuesto porque si lo hacemos desde las bases, desde el pueblo, será, de verdad, la constitución de todos. La que necesitamos…

El libro está en blanco. ¿Quién empieza?...

Jose Ramiro, bloguero