lunes, 6 de agosto de 2012

Ha muerto La Vargas…


Si, a sus 93 ha decidido que ya era bastante el tiempo que nos había dedicado; estoy seguro que ha sido por decisión propia.

Se lleva con ella esos directos de voz rota, se lleva sus pistolas y sus espíritus del tequila, se lleva su homosexualidad declarada y seguro que algún amor eterno, sus juergas y un inmenso corazón.

Se lleva parte de la historia de la música y su personalidad arrolladora, se lleva su genio y su figura y también se lleva parte de nuestros corazones.

Se lleva interpretaciones sublimes y las emociones que nos causaban.

Dicen que ha muerto por agotamiento, pero a Chavela los años no la agotaban, es solo que estaba cansada…cansada de vivir…

Si existe un cielo, el cielo de los grandes corazones, de la fuerza y del orgullo de ser persona, tiene sus puertas abiertas, seguro.

El día de su muerte, será recordado siempre, 5 de agosto de 2012, y aparecerá escrito en la historia junto a su nombre, para el recuerdo eterno de tan triste día.

Quedará con nosotros el recuerdo de su voz, varonil las más de las veces, grabada en vinilos ruidosos y cds cristalinos, sus canciones, sus frases y sus valentías. Quedaran sus interpretaciones y sus melodías, su risa rajada y su siempre rojo gabán.

Estas fechas, la de estos días, siempre se recordarán como fechas tristes en nuestra historia. Fechas de una tristeza aumentada por esta perdida, pero en la que confluyen muchas mas “muertes”

Muertes de libertades y de derechos, Muerte de un país que, cada día, es más de otros que de los que lo hemos ido construyendo con esfuerzo y sacrificio

Ha muerto la libertad de expresión.

Han desecho una televisión y una radio publica, plural e independiente, se han desprendido de cuanto había de valor en su interior y la han convertido en parte del aparato propagandístico del gobierno en el poder.

Amenazan a cualquiera que discrepe de sus consignas y se atreven a hacerlo desde los propios ministerios. Es el caso de FACUA. Si una organización de defensa del consumidor se atreve en sus publicaciones y en sus hechos a contradecir o discutir las “justas” medidas que están tomando, se le advierte que puede entrar en contradicción con sus objetos estatutarios y por tanto perder el derecho otorgado.

Ha muerto la Educación para la Ciudadanía.

La han matado, dice el gobierno, por que ellos defienden “el respeto a la libertad de enseñanza y, consiguientemente, al derecho de los padres a educar a sus hijos conforme a sus convicciones filosóficas, religiosas o morales”

De esta manera, el nuevo texto no hará referencia a los afectos y emociones, a las relaciones entre hombres y mujeres, a los prejuicios sociales, racistas, xenófobos o sexistas, a la pobreza en el mundo o a la falta de acceso a la educación como fuente de pobreza, entre otros.

Entiende el gobierno que no son problemas sociales y da libertad a los padres para que sus hijos puedan educarse en el racismo y la xenofobia, despreciando a gentes de otro color o de otra nacionalidad o creencia. Entiende que la pobreza no es un problema en el mundo y que los hijos de nuestras familias no tienen por que preocuparse por ella, salvo por lo que “ensucian las calles”, que diría la despreciable Ana Botella.

Para ella, la pobreza es una lacra, pero no social, sino estética. Estorba para mantener “limpia” la ciudad… El día que repartieron los corazones, ella no asistió al evento.

Entiende que la falta de acceso a la educación no es un problema del que haya que preocuparse. Ellos ya han buscado la solución en colegios y universidades privados y carísimos, donde el enchufismo otorga matriculas de honor para sus hijos, Para los otros, la educación casi es un estorbo. Solo deben aprender a ser mano de obra barata para sus talleres y fabricas.

Entiende que la homosexualidad no existe más que como una enfermedad que se puede tratar, y por tanto, ya l@s irán curando o condenando al desprecio social, como si de una nueva lepra se tratara.

En cambio, si hará referencia a los símbolos nacionales, y educaran a nuestros hijos en el “amor” a nuestra bandera y el respeto a las instituciones. Muy parecido a la antigua “Formación del Espíritu Nacional”.

Ha muerto (murió hace ya tiempo) la justicia social.

Eliminan a los jueces que no les son afines y desmantelan los departamentos anticorrupción que les airean sus trapos sucios, ensalzan a los corruptos y amnistían a los ladrones. Favorecen el enriquecimiento ilícito y traspasan las enormes deudas de sus “amiguetes” a toda la sociedad.

Nos  hacen creer que el país esta en un situación insostenible, pero lo que es insostenible son sus grandes salarios, sus prebendas, sus múltiples sueldos y dietas y sobre todo unos bancos y unos cuasi-empresarios, esos que yo llamo sus “amiguetes”, que se equivocaron al no prever el fin de un ciclo económico que les pintaba muy bien. Unos bancos que hoy se han convertido en grandes inmobiliarias a base de dar créditos sin garantía alguna a promotores y constructores, cuasi-empresarios, que durante años se han lucrado de los buenos momentos económicos de la nación.

Se lamentan de la insoportable cifra de parados, pero todas las medidas van en la dirección opuesta a la creación de empleo. Van a eliminar (no tengo duda de ello) la ayuda de los 400 miserables euros, condenando a miles de familia a la miseria.

Nos piden esfuerzos inhumanos y se reservan privilegios de dioses.

Matan la sanidad universal y la educación publica. Matan el patrimonio de todos, vendiendo todo lo publico a amigos y familiares. Se despreocupan del pueblo y defienden los intereses del dinero. Nos ocultan la verdad de sus tejemanejes con una Europa dominada por los bancos alemanes que están haciendo, y nunca más a tiempo ni mejor expresado, el “agosto” con nuestra deuda, consiguiendo fondos al 0’75% que después emplean con descaro en comprar nuestra deuda a un interés usurero de casi el 7%.

Matan nuestros paisajes, cambiando la ley de costas y la legislación sobre suelo quemado, permitiendo de nuevo la especulación y el exceso urbanístico.

Matan las expectativas de los que defendemos la memoria histórica y renuevan su compromiso con la casi olvidada dictadura, haciendo renacer el valle de los caídos como un monumento de gloria al dictador allí enterrado, no como un monumento a los muertos de una guerra injusta que el mismo provocó contra la legalidad existente. Mientras, eliminan el derecho al digno enterramiento de los muertos tirados en las cunetas.

Su objetivo, no os quepa duda, es terminar matando todo lo que no les sea afín.

Eliminar las Comunidades Autónomas y rescatar para ellos el control de las competencias para un mejor manejo de sus propias corruptelas es parte de sus objetivos, marcados por sus superiores jerárquicos, los grandes jefes europeos.

Derechizar la sociedad, incidir en una educación “cristiana” y de la España de Una, Grande y Libre para nuestros hijos, romper la moral del pueblo, y el laicismo deseado, empobrecernos económica y mentalmente y dominarnos.

Crear una nueva sociedad “comandada” por el poder absoluto. Una nueva dictadura ganada en las urnas.

Es su intención… Solo hay que querer mirar para verlo…

Tristes días…

Jose Ramiro, bloguero

sábado, 4 de agosto de 2012

Suenan a muerto

Son las doce de la noche, resuenan en el silencio las lejanas campanas de una iglesia. Suenan a muerto.

Hora mágica… Luna llena… Brujas, vampiros y fantasmas se aprestan a salir.

Todos somos sus victimas, sus presas, su alimento, su objetivo…

Así, podría empezar un buen relato de terror, de los que alguna vez hemos utilizado para asustar a los niños.

No hace falta recurrir a la literatura fantástica, donde monstruos noctámbulos nos atacan y colapsan nuestros sistemas nerviosos, haciéndonos entrar en mundos paralelos donde todo lo  que nos rodea es malo.

La realidad, supera muchas veces ese ambiente falso y nos aterra con su fría presencia.

En un mundo, donde cerramos los contenedores con candados para evitar que algunos puedan alimentarse, porque “hace daño a la imagen del país”, donde se cierran comedores escolares y se les pretende cobrar a los padres por “el uso de las instalaciones” para comer lo que traen de casa, donde se rebajan pensiones y se eliminan derechos, donde se desprotege al débil y se beneficia al fuerte, donde se cierran hospitales y se impide una correcta educación, donde se controlan los medios y existe la censura, donde se financian guerras y se hace de las armas un negocio, donde las religiones ciegan a los creyentes, donde escondidas tras el rimbombante nombre de “misiones de paz” se desarrollan verdaderas batallas, donde la dependencia no es un derecho y nacer con malformaciones severas si, todos los días hay motivos para padecer terror, para sentir miedo al futuro…

Vivimos en una sociedad llena de entes malignos, que nos acosan, nos persiguen y nos poseen.

Llena de brujas y brujos, que con sus maleficios van perjudicando nuestras vidas y dejándonos sin futuro, que nos hechizan con sus falsas promesas cuando en realidad lo que buscan es llevarnos a su caldero, que nos mienten y nos dan frutos bellísimos pero envenenados, que nos tienden trampas y nos embelesan con sus trucos de mago viejo y retorcido. Brujas y brujos que se nutren de nuestros esfuerzos, que convierten nuestra bondad en maldad, que nos utilizan como componente esencial de sus pócimas toxicas.

Lleno de vampiros que se alimentan de la sangre del país, que es su clase obrera, que nos sorben hasta la ultima gota, que nos secan hasta que se nos paran los corazones, que se disputan el rojo elemento hasta que ya no queda nada, mas que desesperanza.

Lleno de fantasmas que aparecen y desaparecen, de ahora y del pasado, que invaden nuestros sueños y nuestras realidades, que llenan nuestros oídos de ruidos de cadenas que nunca más deberíamos oír, recuerdos de un pasado no tan lejano que retuerce nuestros sentimientos. Fantasmas que se reencarnan constantemente en gente de apariencia normal, de rostro y gesto amable, pero que por dentro llevan al maligno en cualquiera de sus formas.

Entes que nos sacrifican y nos piden sacrificios mientras se regodean en grandes aquelarres donde deciden nuestro futuro, en orgías donde se intercambian ideas malignas que después se convertirán en una especie de Necronomicón sagrado y respetado, donde quedan escritos su acuerdos, sus formulas mágicas y sus intenciones.

Nosotros, antes de que el terror nos lo impida, deberíamos salir a la calle, armarnos con grandes estacas de madera y romperles el corazón. Deberíamos impedir que siga su ataque constante, hecho con alevosía, a nuestros bienes mas preciados, el altruismo, la  solidaridad, el reparto equitativo de los bienes en la tierra… Deberíamos impedir las guerras y el hambre. Deberíamos impedir la enfermedad y luchar contra ella como si de epidemias se tratara. Deberíamos conformar un presente que de paso a un futuro iluminado y no sombrío como el que nos proponen.

Ha pasado el tiempo de quedarse quieto. Ha llegado el momento de actuar, de plantar cara a la injusticia social y al abuso, a la corrupción y a los corruptos.

Si esto significa rehacer el estado, cambiar formulas constitutivas y maneras de gobernar, hagámoslo. Permitir que las bestias de la noche sigan pululando en nuestras vidas es como venderles el futuro, como, resignadamente, cederles nuestras vidas y las de nuestros descendientes.

Perdamos el miedo a la oscuridad, iluminemos la noche con antorchas de fuego regenerativo, y de sus llamas, hagamos surgir un ave fénix que se eleve sobre tanta falacia, tanto fascismo y tanta falsedad y nos guíe hacia un futuro mejor, mas justo, con menos abusos, igualitario, comprensivo, compensado…

Que nos guíe hacia un mundo sin reyes ni súbditos, sin religiones que endiosan dioses, sin discriminación de ningún tipo, sin guerras y sin hambre, sin sed ni esclavitud, sin trabajo infantil ni pederastia, sin la maldad innata en esas fieras…

El sistema, tal y como lo conocemos, ha muerto… Que suenen las campanas…

Ahora. Mañana, puede ser tarde… Es ahora…

Jose Ramiro, bloguero

viernes, 3 de agosto de 2012

Naturaleza

Es curioso, como en la naturaleza, las cosas ocurren con un ritmo en apariencia lento, muy lento. Los árboles van creciendo, desarrollándose, a su ritmo, de forma imparable. Sus raíces van penetrando poco a poco la tierra en busca de humedades, nutrientes y agarre; mientras en la copa, la pugna de las hojas por ver el sol los hace crecer y crecer, alto, cada vez más alto. Y solo nos damos cuenta cuando vemos el mismo árbol tras mucho tiempo sin verlo.

El propio transito del sol, la luna y el resto de los astros por el cielo, a pesar de desarrollarse a velocidades inimaginables, ocurre de forma que para nosotros, para nuestra percepción, es casi como si no se movieran. Sus grandes dimensiones, su lejanía, y la enorme distancia a la que se encuentran hacen que lo percibamos así, hasta el punto, que hay estrellas, tan lejanas, que hemos convenido en llamar “Estrellas fijas”, ya que aparentemente y a pesar de sus enormes velocidades de desplazamiento, permanecen estáticas en nuestro cielo.

La propia evolución, responsable de lo que somos, se tomo gran cantidad de tiempo, ese vector unidireccional, para traernos hasta aquí.

La naturaleza, acostumbrada al método de prueba y ensayo, tras probar infinitas versiones del ser humano, termino aceptando el animal “inteligente” que hoy somos como una “obra maestra”. A partir de ahí, el lento proceso evolutivo, bajo el ritmo y hoy solo se dedica a retocar pequeños matices.

Dice un antiguo refrán, que “hasta el más sabio se equivoca”…

La naturaleza, por lo común muy sabia, también de vez en cuando comete errores.

Uno de ellos, quizás el más grave, fue, ya en tiempos remotos, despertar la inteligencia humana.

Creó un ser con capacidad para intervenir en su propia evolución y en el del resto de las especies. Un ser, dotado de un arma, su privilegiado cerebro, que le otorgaba habilidades que ningún otro ser en el planeta poseía; un ser, con una capacidad extraordinaria para hacer el mal, para destruir su cobijo natural, para destruirse a si mismo…

La historia, toda ella esta llena de ejemplos de esa maldad infinita del ser humano.

En la naturaleza, la competencia por el bien supremo, que es la reproducción, la perpetuación de la especie, siempre favorece al más fuerte, con una sola excepción, la del homo sapiens, donde, además de la fuerza física, de la que todos no estamos dotados, interviene la capacidad mental, la estrategia, el engaño y la mentira.

La capacidad para la maldad (la bondad viene de serie en todos los fabricados de la naturaleza) es algo que ha ido creciendo y afianzándose en nuestra especie con el devenir del tiempo.

Hoy, mires donde mires, te encuentras con sucesos, con actos del hombre, que demuestran que, esa maldad, ya es genética; se transmite de padres a hijos, de generación en generación…

Hace menos de un siglo que la tierra pasó por dos grandes guerras.

En la ultima de ellas, el despropósito alcanzo el limite de lo comprensible, masacrando a un pueblo, solo por el desprecio y el odio personal de un gobernante hacia el.

Fue tan grande, tan cruel, aquel holocausto que aun hoy, tantos años después. Seguimos conmemorando su triste existencia.

La idea es que no olvidemos, porque todo lo que se olvida, se repite…

Sin embargo, después de aquello, miles de conflictos, miles de actos donde la maldad y la crueldad humana se han dejado ver, han pasado por nuestra historia prácticamente desapercibidos. Aun hoy los estamos viviendo. Siria, Afganistán, El Sahara, los Curdos, el Cuerno de África, Palestina…

Grandes matanzas, esclavitud y proxenetismo, secuestros y atentados, guerras sin fin, discriminación y racismo; enfrentamientos entre iguales que no se sienten iguales. El poder por el poder y el dinero…

Consentimos el hambre y la sed, las enfermedades y la violación permanente de los derechos humanos como si no fuera nuestro problema. Estamos tan habituados al drama del hombre en la tierra que pasamos por su lado sin dedicarle ni una mirada…

Malaria, Dengue, Ébola, Sida, hambre, miseria, padecimiento e injusticia… nos suenan a problemas de un mundo distinto del nuestro. La frialdad con que pasamos por encima de los titulares que denuncian esas tragedias, denuncia a su vez la maldad oculta en nuestros corazones.

En España, tenemos un gobierno donde la maldad se ha cebado. La maldad consciente…

Dictan medidas injustas a sabiendas del daño que causan. Quitan salarios y prestaciones por desempleo, recortan en sanidad y educación, tocan las pensiones de los jubilados y eliminan las ayudas a los discapacitados, nos sumen en una crisis de desempleo nunca antes vista, e hipócritamente nos cuentan que es por nuestro bien.

Es el mal por el mal, cuando se ejercitan esa clase de políticas que daña a los más débiles.

Es el mal por el mal cuando se niega la evidencia de la injusticia de hacernos pagar una deuda que no es nuestra, que es de los bancos y de las grandes empresas, que es de los corruptos y los defraudadores.

Es el mal por el mal cuando a estos se les perdona y se castiga  a los inocentes.

Es maldad, pura maldad, recortar libertades y derechos que han costado años de lucha.

Es maldad, pura maldad, poner candados en los cubos de la basura e impedir que gente que (en nuestro país), come de los desechos de los grandes supermercados no  puedan seguir haciéndolo.

Es pura maldad, quitar prestaciones y derechos a quien ha dedicado una vida entera a su país.

Es maldad despreciar al inmigrante ahora que ya no nos sirve y pretender que se vuelvan a sus países después de haber dejado años de su trabajo en España.

Es de una maldad perversa, que le demos dinero a los bancos y no fluya el crédito y es maldad desahuciar a quien no puede pagar una hipoteca, y embargar sus sueldos (si lo tienen) y el de sus avalistas por una deuda absolutamente ficticia, inventada por los propios bancos

Es regodearse en la maldad nadar en la abundancia  y pasearse entre gente que lo está pasando tan mal.

Es maldad controlar jueces y justicia, televisiones y prensa; y es maldad el intento de controlar al pueblo en sus manifestaciones.

Es maldad permitir inmensas inversiones y obras inútiles y ahora querer que las paguemos entre todos.

Es de una gran maldad permitir que los verdaderos causantes de todo esto no estén en la cárcel…

Siempre habrá quien defienda la corrección de todo esto, pero es pura maldad.

Si la naturaleza hubiese sido de verdad sabia, nunca habría permitido la existencia de un ser de nuestras características.

Somos una aberración. Somos pura maldad (generalizando)…

Emulando a un buen amigo virtual (@falicar) que ayer gritaba y lo gritaba desesperadamente, es el momento de ponerle freno a todo esto. Gritemos con él… 

¡¡¡BASTA YA!!!

Ojalá nos oigan…

Jose Ramiro, bloguero

miércoles, 1 de agosto de 2012

La mala memoria histórica

Llevo realmente poco tiempo con esto del blog

Todos los días, cuando en los momentos de máxima indignación… perdón, de inspiración me siento delante de la pantalla vacía, pienso… ¿Qué puedo hoy comentar?

Se me vienen múltiples temas a la cabeza y empiezo a escribir sobre cualquiera de ellos.

Es un ejercicio literario simple, que me sirve de desahogo personal. Me libera la mente, me reconforta y me hace desprenderme de una carga adrenalínica que de otra forma, cualquier día podría hacerme reventar, siempre literalmente…

No hago un ejercicio previo de calentamiento, no escribo borradores y voy volcando las ideas conforme afloran a mi consciente.

Cuando termino poniendo mi rubrica al final de lo escrito, rara vez vuelvo sobre mis líneas para ver el dibujo de mis pensamientos sobre los párrafos escritos, porque tocarlos, revisarlos o corregirlos les quitaría la impronta de mis sentimientos que de forma inadvertida se vuelca en cada una de las letras del texto, dotándolas de una vida, casi propia, sobre la que no creo que tenga ningún derecho a reconducir.

Así, escribo de políticos y de política, de acciones y de reacciones, de lo hecho y de lo que queda por hacer, del pasado y del futuro, de izquierdas y derechas, de victorias y de fracasos, de todo y de lo contrario, de recuerdos y de olvidos.

Después, una vez cuelgo el post, lo leo como si no fuera mío, desde el punto de vista del lector más critico, y en silencio, me hago comentarios que asiento en mi memoria para intentar evitar los fallos que, fruto de la espontaneidad, se reflejan en mis escritos.

Eso, me hace ejercitar la memoria, que siempre está bien, y reflexionar sobre los temas que yo mismo he plasmado en el papel. Siempre hay algo más que tendría que haber puesto, o alguna frase que sobra, algún olvido, que a veces parece intencionado y alguna fantasía que solo cobra vida en el papel.

Ejercitar la memoria…

A nuestros políticos es un ejercicio que se les ve que practican poco…

En mis recuerdos, ya antiguos, guardo la imagen de mi padre leyendo la prensa diaria. De aquel recuerdo, guardo la costumbre de iniciar la lectura de los periódicos por la contraportada. Decía mi padre que de esa forma leías primero lo bueno, lo intrascendente, ya que las primeras paginas siempre estaban cargadas de malas noticias y de importantes titulares, que merecían un tiempo y una concentración extra para su lectura.

En estos días, he leído en algún sitio que Rita Barberá, ha retirado el titulo de alcalde honorífico de Valencia al Generalísimo Francisco Franco, y pensé, ya era hora, por que ese cargo, aun honorífico, no resiste el más mínimo análisis histórico. Como puede ser que a estas alturas de la democracia se mantenga como honorable la figura de un dictador… ¡Sorpresa!... ¡Lo ha hecho por orden judicial!

O esta señora tiene muy mala memoria histórica o guarda un recuerdo agradable del dictador. Quiero pensar que es un fallo de memoria, porque de no ser así, se identificaría con el y no puede ser que alguien que defiende la figura de un tirano se mantenga en el poder político.

Definitivamente, tiene que ser mala memoria…O no...

También he leído que nuestro ministro de justicia ha renovado al nieto del General Gonzalo Queipo de Llano, su heredero natural, un titulo nobiliario. De nuevo tiene que ser un error… ¡Pues no! No es un error. Se le concede (y lo firma alguien que sin duda reconoce los valores del marques, y el trabajo que hizo por España) la renovación de un titulo nobiliario a un personaje que la historia ha marcado como uno de las más grandes asesinos y violadores de nuestro muy reciente pasado, un titulo que marca a aquellos agraciados como personas que han hecho mucho por su patria o país: Asesinar a mas de 110.000 españoles y violar y mandar violar a miles, muchas miles de mujeres…

No es mala memoria…

He leído que en Granada, un grupo de defensa de la memoria histórica colocó el día 20 de julio, en el lugar señalado como el de la muerte por fusilamiento de casi 4.000 personas por parte del régimen golpista, la tapia del cementerio de la ciudad, una placa conmemorativa, para que el olvido no arrastre tan singular sacrificio. El Excelentísimo Ayuntamiento de Granada (no se por que se mantiene lo de excelentísimo, si dentro ya no queda nada excelente…) seis días después, ha ordenado su retirada. No es que no le gusten los símbolos que manchan el pasado, pues en el mismo centro de la ciudad, mantienen un monolito dedicado a esa gran persona, fascista ella, que fue José Antonio Primo de Rivera… Cada año, se repite este ritual, los que quieren recordar a las victimas cuelgan su placa, una triste placa con el texto “A las víctimas del franquismo, fusilados en esta tapia por defender la legalidad democrática de la República”, y los que quieren recordar al dictador, al tirano, al asesino, ensalzarlo y hacer una historia a su medida, lo quitan.

No es mala memoria…

En Salamanca, en su Plaza Mayor, sobre sus bellísimos y sombríos soportales, permanece adherido por el tiempo, desde 1936, un medallón con la efigie del tirano, que aunque son muchas las voces que piden su retirada, el Señor Alcalde, D. Alfonso Fernández Mañueco, se resiste a retirar. Dice este señor que también hay un medallón de la segunda republica y que nadie le pide que lo retiren. No tiene en cuanta, que ese medallón es parte de nuestra historia, el de la segunda republica, y el otro, el del Generalísimo, es parte de una rotura histórica de más de 40 años, que simboliza un tiempo dictatorial y de tiranía donde se suspendieron tofos los derechos de los españoles.

No es mala memoria…

Mientras tanto, el ejecutivo va recuperando en su memoria cada uno de los criminales actos del genocida y de sus ayudantes…

Mientras, nos retraen a tiempos pasados.

Mientras, impiden que la dignidad de los muertos y sus familiares pueda ser recuperada.

Mientras, denigran a los jueces que defienden esa memoria.

Mientras, nos someten y nos intentan convencer de que son “El partido de los trabajadores”.

Mientras, favorecen al gran capital y nos sumen e la ruina.

Mientras, pretenden, con sin igual sutileza, destruir el estado de las autonomías.

Mientras, desmontan el estado del bienestar.

Mientras, van a misa los domingos, se confiesan y comulgan y salen limpios y perdonados, con renovadas fuerzas a castigar al pueblo.

Mientras, nos someten a los designios de una Europa derechizada.

Mientras, vuelven a intentar romper nuestra historia.

Mientras, nos esclavizan a su gran amo, el dinero.

Mientras, se corrompen y consienten la corrupción.

Mientras, luchan contra el aborto y las uniones matrimoniales “no convencionales”

No es mala memoria… Para ellos son buenos recuerdos…

Recuerdan y añoran un tiempo de sometimiento del pueblo al que nos quieren volver a llevar.

Han iniciado un golpe de estado que, de nuevo, romperá España, y los corazones de los españoles, que desunirá familias y separará a los pueblos.

Vienen a por nosotros. El momento histórico está llegando…

Esta, la que está por venir, será otra historia, no la de nuestra memoria…

Nosotros, también recordamos…

Jose Ramiro, bloguero

El inocente indecente


Me llama poderosamente la atención como el gobierno actual aplica sin ningún pudor recortes y ajustes salvando a sus iguales, gente de buen vivir , empresarios afortunados, multinacionales y bancos mientras despiadadamente ataca a los parados, dependientes, niños en edad de empezar a prender, jóvenes universitarios y universitarias, funcionarios y funcionarias en general, jubilados y jubiladas, enfermos mentales y enfermos de todo tipo; como castiga a emprendedores, autónomos y pequeños empresarios, y como ataca por igual a médicos, maestros, bomberos, enfermeros y policías.

Se disculpan en una necesidad de España como país para cumplir con unos criterios impuestos desde Europa, que vienen a salvarnos, dicen, de un futuro caótico al que nos vemos abocados por una mala gestión de los gobiernos anteriores, por una herencia maldita que ahora todos tenemos que soportar

Es evidente que una parte de razón tienen, ya que no es entendible que esta situación sea fruto únicamente de los pocos meses que este ejecutivo lleva en el gobierno.

Las herencias, no siempre enriquecen, e igual que se heredan palacios y castillos, a veces, se heredan las deudas de nuestros antepasados.

Si, la situación heredada no era la deseada. Quizás, solo quizás, ese sea el porqué de los recortes, las leyes injustas, los apretones de cinturón y las medidas, a veces desproporcionadas, que venimos sufriendo en estos tiempos.

Arrastrábamos una situación de ocultación premeditada en las cuentas de los bancos, solo sostenible desde el consentimiento de la entidad que debe controlar la limpieza de sus cuentas, EL Banco de España, ejecutor de un control no realizado y por la Comisión Nacional del Mercado de Valores, que así mismo debe velar por la realidad de los valores bursátiles que salen al mercado.

Arrastrábamos unas inversiones desproporcionadas para el país que somos y en muchos casos absolutamente inútiles, solo realizadas por la conveniencia política de algún personaje o por corruptelas habilitadas para el enriquecimiento de los ya de por sí ricos.

Arrastrábamos un mercado laboral sin soporte y un tejido industrial ya hecho jirones.

Arrastrábamos una burbuja inmobiliaria que todos sin excepción sabíamos que tenia que reventar algún día.

Arrastrábamos un ficticio estado del bienestar soportado en los créditos que el estado español iba vendiendo poco a poco.

Arrastrábamos una administración agigantada, repetitiva y burocratizada, innecesaria y tremendamente cara e inútil en muchos casos.

Arrastrábamos un número inmenso de dificultades generadas en los gobiernos anteriores y que aun con la mejor de las voluntades, no supimos, no quisimos o no pudimos solucionar.

La problemática actual no es fruto de este gobierno, si no también de los anteriores, de tal modo, que ya el primer gobierno de la democracia, aquel que tuvo como presidente a D. Adolfo Suárez, inició un camino de recuperación de una España, heredada del Franquismo, tan necesitada de ella, y que con el devenir de los tiempos, nos ha traído hasta aquí.

Somos un ejemplo histórico de cómo hacer una transición de un régimen dictatorial a una democracia, aunque, quizás, nuestro error haya sido conseguir tanto, tanto, en tan poco tiempo.

Soy persona de izquierdas, pero no por ello quiero que eludamos una responsabilidad de la que somos partícipes, por acción o por omisión.

Es  cierto que la burbuja inmobiliaria comenzó en la era de Aznar, pero cuando un gobierno de izquierdas tuvo la posibilidad de desinflarla, no lo hizo.

Es cierto que el gobierno de González fue el de los grandes logros sociales y es cierto que el gobierno actual los está eliminando sin piedad, que ha mentido a sus electores para llegar al poder, y que no es creíble el desconocimiento que aducen de la situación heredada.

Es cierto que todos los gobiernos han pasado la mano por el lomo de los banqueros y han permitido, por una parte el enriquecimiento de los mismos y por otra la estafa continuada que significaba la ocultación de sus números negativos y sus activos tóxicos.

Ahora bien, reconocer que la situación no es la mejor, no implica la justificación de medidas que no ayudan al país y perjudican a tanta gente

Es costumbre de nuestros políticos, cuando están en una situación, digamos apretada, señalar al otro lado de las gradas, confesarse inocentes y declarar públicamente la culpabilidad de los que estaban antes o de los que están enfrente.

Es una costumbre arraigada y que con este gobierno ha llegado al clímax de su utilización.

“Inocencia” es un término que define el estado del alma libre de culpa y pecado. Esto solo es aplicable a los que tienen alma, que parece que no es el caso de nuestra clase política actual. El alma, alberga sentimientos y no la frialdad de un gobierno que solo se mueve a impulsos de cifras macroeconómicas, que bien manejadas, dirían lo contrario de lo que dicen y dictan leyes y medidas perjudiciales para la gran mayoría. Que marcan un ritmo y unos plazos a los ajustes imposibles de sobrellevar por los ciudadanos medios. Son unos desalmados… y el alma cristiana que deben tener, esta muerta o desaparecida…

“Inocencia” es estar libre de culpa de algún delito o acción. No es el caso, todos son culpables, unos por conseguir, otros por consentir, otros por participar delictivamente y los más, por volver la cabeza hacia los que más tienen y no dirigir la mirada hacia quienes los necesitan…

Son culpables de la situación que tenemos y son culpables de buscar soluciones solo para quienes, interesadamente, les apoyan en sus teorías  neoliberales…

Son culpables de mantener el estatus de la iglesia, de permitir que sigan con vida formulas de defraudación “legales” como las SICAV, de indultar el dinero proveniente de practicas oscuras, de encarecer la vida de los ciudadanos y mermar sus ingresos; de recortar derechos sociales y hasta humanos, de permitir y amparar la corrupción entre sus filas, de mal gobernar para el pueblo en favor de las grandes fortunas, de ignorar nuestras verdaderas necesidades y permitir la injusticia social y punitiva; de mantener una familia real que ya no reina y que anda sumergida en escándalos financieros y de corrupción, de romper familias, de impedir el progreso, de quitarnos educación y desinvertir en investigación; de desamparar al necesitado y no crear condiciones para el empleo, de hacer políticas restrictivas y no de crecimiento, de aplicar cargas impositivas insoportables y de intentar restringir la libre expresión del pueblo…

Son culpables.

Todos son culpables…

“Inocencia” define también el candor y la sencillez. Tampoco esta acepción los define. No hay candor en sus acciones y no hay sencillez en sus vidas. Cobran sueldos desproporcionados dietas y prebendas injustas y no las rechazan.

Lo doloroso no es que ahora no las rechacen, que no se quiten prebendas y privilegios, que se mantengan en una vida de ricos aun estando sumidos, como país, en la pobreza, aunque solo sea como gesto hacia un pueblo sacrificado; lo doloroso es que llevan disfrutando esos privilegios desde el nacimiento de la democracia, y nunca, nunca han hecho por renunciar a ellos. Ni estos, ni los otros…

No, no son Inocentes, son Indecentes…

Indecencia inconsentible en aquellos que representan al pueblo gracias al pueblo…

Jose Ramiro, bloguero.

lunes, 30 de julio de 2012

Los colmos del colmo…


Era yo muy jovencito cuando estaba de moda hacer chistes fáciles que siempre empezaban por ¿Sabes cual es el colmo de…?

Estos “chistes”, no siempre dotados de la suficiente gracia como para hacerte reír, (aunque en aquellas edades uno se reía de todo, hasta de su misma vida) siempre terminaban con alguna barbaridad imposible, que refrendaba la existencia de esa cosa que ya no podía ser más grande, más alta, más tonta, o más lo que fuera…´

Y es que la imaginación infantil, da mucho de sí, y era fácil imaginarse, como si de una realidad se tratara, a un señor que en el colmo de la paciencia metía una zapatilla en una jaula y esperaba, día tras día, de forma incansable, que empezara a cantar cual jilguero, o a un hombre, tan bajito, tan bajito, que cuando le pisaban un pie, le dolía la cabeza.

Eran fantasías infantiles, y con la llegada de la pubertad, empezábamos a comprender que estos “colmos” eran imposibles.

Aunque, leyendo el famoso libro de los récords, piensa uno que aquellos chistes, aunque en otro formato, siguen de moda. Récords imposibles y a veces cargados de idiotez con el solo fin de tener unas pocas líneas en un libro lleno de tonterías…

Pero así es la vida, siempre te sorprendes cuando alguien va más allá de lo razonable, cuando alguien sobrepasa los límites de lo posible, cuando alguien comete una barbaridad.

Yo últimamente, creo que el Guinness World Récords anda buscando nuevos recordsman  y los esta buscando aquí, en España. Debe “vestir” mucho aparecer entre las líneas del librito este, porque no se entiende de otra forma la constante contienda existente entre dirigentes, políticos y otras gentes del mal vivir por conseguir el colmo de los colmos.

El colmo de la sinvergonzonería y la desfachatez con la que Carlos Dívar exige una indemnización de mas de 200.000 € después de haber estado gastando dinero publico indecentemente, amparado en una “normativa interna” que se lo permitía.

El colmo del descaro y la injusticia social del Consejo General del Poder Judicial, al debatir si se lo dan y solicitar una ampliación de su presupuesto para poder hacerle frente (con dinero de todos los españoles), amparándose en una ley injusta que le concede tal prebenda.

El colmo del derechismo cristiano exacerbado de Gallardón al proponer la modificación de la ley del aborto, defendiendo el derecho a la vida de los que probablemente no tendrán más vida que el sufrimiento, suyo y de sus progenitores, no permitiendo la libre elección de ese sacrificio.

El colmo de la hipocresía, rayano en una actitud nazista, del mismo personaje al pedir la esterilización forzosa de los discapacitados, a los que su iglesia les niega incluso comulgar en Dios.

El colmo del desprecio hacia los desfavorecidos visto en Esperanza Aguirre al eliminar de un plumazo la escolarizacion de niños autistas en centros de atención temprana, reservando ese trato especial solo a los hijos de los ricos.

El colmo de la avaricia de una religión donde una pobres monjitas, se lucran con la comida donada para los pobres, revendiéndosela a estudiantes que la pagan bien pagada.

El colmo del aprovechamiento del pueblo cobrando dietas, salarios y resalarios a todas luces desproporcionados, desmerecidos e injustos.

El colmo de la defensa de los corruptos desmontando, desmantelando los departamentos anticorrupción que han logrado la imputación de alguno de sus iguales.

El colmo del desamparo de los poco pudientes, al elevar las tasas judiciales e impagar a los abogados del turno de oficio, consiguiendo la indefensión del ciudadano con pocos o ningún medio.

El colmo de la sordera de todo el gobierno al no oír a sus ciudadanos que le piden de voz en grito que se vayan, que convoquen elecciones ya.

El colmo del favoritismo descarado por la Santa Madre Iglesia al votar contra una resolución que solo pedía que se igualara con el pueblo que pastorea.

El colmo de …, de … no se como llamar a la rebaja planteada de un 10% de las pensiones de nuestros jubilados.

Estoy seguro, que en realidad, todo esto es una estrategia con la que intentan conseguir el gran récord, el gran colmo entre los colmos. Vestir a España y los españoles de una idiotez, de una pasividad y un consentimiento que no se corresponde con la realidad.

Como muchos de los récords que se reflejan en el Guinness, este, esta amañado, comprado por los que quieren una España empobrecida y fácilmente controlable, una España de los privilegiados y al servicio de ellos, una España rota y vuelta a unir con ese pegamento que tan bien saben utilizar del “Una, Grande y... ¿Libre?”.

Quizás, deberíamos ayudarlos a batir un récord que nos llenaría de satisfacción a la gran mayoría: Que este gobierno déspota y dictatorial, injusto y corrupto sea el gobierno que menos ha durado de nuestra corta historia democrática.

Este no seria un récord amañado. Seria real. Tan real como aquella imagen fantasiosa de la zapatilla en la jaula que todos terminábamos viendo cantar…

Jose Ramiro, bloguero

domingo, 29 de julio de 2012

El sentido de la proporcionalidad


* Leer nota aclaratoria para mis lectores al final del artículo.

En las fiestas de cumpleaños domesticas, donde reunidos los familiares y amigos con el “cumplidor” se trata de celebrar y pasar un buen rato, siempre llega un momento de cierta complejidad, que es el de repartir la tarta.

Se hace un cálculo rápido, y tras contar a los asistentes, se decide el tamaño de las porciones. Como bien que en estos casos no usamos reglas ni calculadora, los trozos serán aproximadamente iguales, con  tan pequeñas diferencias que no harán envidiar al que recibe uno un poquito mayor ni nos hará pensar en un posible favoritismo del repartidor.

Siempre habrá alguien, que se llevara las miradas de los concurrentes, por que en su trocito, incluirá esa figura de chocolate que nos llamó la atención a todos cuando vimos pasar la tarta iluminada por las velas.

Hay otras circunstancias, donde al tener que compartir cualquier cosa, sale el espíritu mágico del repartidor de tarta y logrando una sin igual equivalencia, consigue una distribución justa y adecuada.

Nos pasa igual cuando pedimos una pizza familiar, o al abuelo al repartir una propinilla entre sus nietos, o tras una opípara cena entre amigos al decir “tocamos a xx por persona” y en mil ejemplos más.

Estos ejemplos demuestran un buen sentido de la proporcionalidad, y entregan a cada cual una parte equivalente del bien o bienes repartidos, resultado de dividir la cantidad total por el numero de beneficiados o perjudicados en el reparto

Aplicando esta misma regla, y asumiendo la difícil situación de España, es lógico pensar, que el esfuerzo necesario para salir de esta crisis debería ser proporcional y equivalente para todos nosotros, pero…

Aunque la proporcionalidad en muchos casos pueda ser matemáticamente correcta, no siempre es justa y equitativa.

Cuando a un español de a pie, de los que aun tienen sueldo, se le rebaja el mismo en un 7% y el rey de España, en un acto de solidaridad magnánimo dice que ha decidido rebajarse su asignación en el mismo porcentaje, es proporcional, pero no es justo ni equivalente.

Ese español de a pie, español medio, ingresa al año alrededor de 22.000.-€ y nuestro rey se acerca a los 300.000.-€ No, los sueldos no son proporcionales. La equivalencia no existe.

Igual ocurre con políticos, asesores nombrados a dedo, enchufados y recomendados, gerentes y ejecutivos de grandes empresas, banqueros y adinerados.

Es una elite, que a pesar de “magnificar” su solidaridad diciendo públicamente que ellos también hacen el mismo esfuerzo, mienten. El esfuerzo no es proporcional ni equivalente.

Pasa igual cuando analizamos la proporcionalidad de las medidas que este gobierno va tomando viernes tras viernes mientras nos conducen al caos.

Las medidas, las leyes, los recortes y las varianzas impositivas deberían guardar ese principio de proporcionalidad, no dañando mas que por igual a cualquier ciudadano español.

Cuando se recorta en educación en lo público y se favorece lo privado, se ha perdido el sentido de la proporcionalidad. Los ricos se educarán mejor que los pobres.

Cuando se imponen unas tasas abusivas para el acceso a la universidad, se ha perdido el sentido de la proporcionalidad. Los ricos podrán formarse, los pobres no

Cuando se aboga por la privatización del sistema sanitario, se ha perdido el sentido de la proporcionalidad. Los ricos estarán mejor atendidos que los pobres.

Cuando se aumenta de forma desmesurada el IVA, se ha perdido el sentido de la proporcionalidad. Los menos pudientes lo sufrirán más que los otros.

Cuando las tasas judiciales en segunda instancia se elevan por encima de las posibilidades del español medio, se ha perdido el sentido de la proporcionalidad. Los pobres no podrán defenderse.

Cuando se desmonta el estado del bienestar, que ladrillo a ladrillo hemos construido durante tantos años, se ha perdido el sentido de la proporcionalidad. Hay bolsillos que permitirán seguir viviendo en ese estado, otros no.

Cuando se permite a las grandes fortunas tributar al 1%, se ha perdido el sentido de la proporcionalidad. El resto, el pueblo, paga mucho más.

Cuando se invierte en obras megalíticas con el único fin de lucrar a los constructores, se ha perdido el sentido de la proporcionalidad. Aun cuando no son necesarias, también las pagamos los que no podemos permitírnoslo

Cuando se amnistía fiscalmente a ladrones contrabandistas y gente de mal vivir, se ha perdido el sentido de la proporcionalidad. Los que pagamos estamos perjudicados, los otros, beneficiados.

Cuando un político imputado en un caso (o varios) de corrupción sigue en libertad mientras un simple ladrón de gallinas esta en la cárcel, se ha perdido el sentido de la proporcionalidad. La justicia no es igual para todos.

Cuando un gerente o administrador de entes públicos o privados recibe una indemnización millonaria por su “despido”, se ha perdido el sentido de la proporcionalidad. Los afectados por un ERE se van a la calle con poco más que una mano delante y otra detrás.

Cuando se lucha contra la actual ley del aborto, se ha perdido el sentido de la proporcionalidad. Se le quita el derecho solo a quien no pueda pagar una clínica en Londres o en otro lugar, no a todos.

Cuando el gobierno desmantela las agencias anticorrupción y persigue a los parados que defraudan el sistema, se ha perdido el sentido de la proporcionalidad. Los parados luchan por sobrevivir, los corruptos por enriquecerse. 

Dice nuestra Constitución en su artículo 14 que todos los españoles somos iguales ante la ley sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, sexo, raza, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social.

Sin embargo, los hechos y actos del gobierno lo desmienten.

El trato preferencial a la iglesia, es solo un ejemplo, que junto con los recursos contra el matrimonio entre homosexuales o el uso de unos recortes, tanto de derechos como económicos que nos desigualan nos permite entrever el tipo de sociedad al que nos están llevando.

Una sociedad de castas, donde lo único, lo que de verdad prevalece son los derechos de los poderosos. Donde la prosperidad y la buena vida queda para los sinvergüenzas y corruptos y el esfuerzo y el sufrimiento para el obrero y el pobre.

No se ve la proporcionalidad en las medidas del gobierno y ante la ley, ante la justicia y ante el poder legislativo, un español rico no es equivalente a un español pobre…

Han perdido el sentido de la proporcionalidad…

¿Lo seguiremos permitiendo…?

Jose Ramiro, bloguero



* Nota aclaratoria:

Los comentarios, siempre bien recibidos, a mis dos últimos post me hacen pensar que no siempre consigo transmitir bien mis verdaderas intenciones.

En mi entrada del día 28/07/2012, “El inocente y el obediente” uso una cita bíblica como ejemplo del poder sobre el hombre, y nada más lejos de mi intención que haber ofendido a los lectores que profesan esa fe.
Desde mi ateismo confeso, siempre veré las religiones desde un punto de vista crítico, pero no por ello menos respetuoso.

Evidentemente, el retazo bíblico, como en otros artículos los entrecomillados,  está descontextualizado y usado a mi antojo como ejemplo critico del sometimiento humano, aunque en su contexto original, no sea ese el sentido de tal ejemplo divino.

Si alguien se ha sentido dolido u ofendido con mi texto, desde aquí, pido perdón públicamente.

Por otra parte, me queda la sensación de que en la entrada del día 29/07/2012 “La velocidad y las nubes, Apología del pasado… O del futuro”, dejo traslucir un apego a lo antiguo que no tiene nada que ver con mi personalidad.

Todo el articulo no es mas que una irónica puesta en escena de lo que pasaba en España hace muy pocos años (muchos de los lectores recuerdan escenas parecidas), y una critica, siempre constructiva sobre las relaciones actuales entre personas.

Tecnócrata por práctica, conocimiento y convencimiento, soy partidario de todo lo que signifique modernidad y avance, si bien es cierto, que creo que las nuevas tecnologías, las telecomunicaciones y las redes, no es que nos deshumanicen, sino que están dando forma a una nueva humanidad donde los conceptos de relación entre personas han cambiado, ni para mejor, ni para peor, solo que ahora es distinto.

La velocidad y el ritmo que impone la vida tal y como la conocemos me agrada, me seduce y me convence.

Forofo de la instantaneidad, soy de los que se quejan cuando se cae Tweeter, y lo uso,  a pesar de ser como la antigua cabina de teléfonos, un confesionario donde escribes de forma pública para todo el que te quiera leer.

Impaciente como el que más, cuando cuelgo algo en Facebook espero la llegada de los “me gusta”.

Utilizo constantemente el correo electrónico y mantengo un trasiego constante de textos, imágenes y videos en la nube.

Soy, casi un “solariano”…

Naturalmente que apuesto por esto y no por el pasado.

Si en esta entrada he generado alguna duda, la doy por aclarada.

Jose Ramiro