martes, 24 de marzo de 2015

Deconstrucción y esferificación de la política andaluza



Ferran Adrià, allá por los 90 empezó a utilizar determinadas técnicas culinarias que lo llevaron a ser nombrado mejor cocinero del mundo.

Términos como deconstrucción o esferificación, son parte de su patrimonio personal y de su legado, donde en una cocina más parecida a un laboratorio que a unos fogones tradicionales, Adrià aplica estas técnicas consiguiendo efectos y texturas extrañas que al introducirse en la boca traen el recuerdo, cuando no la certeza, de estar degustando el plato primigenio.

Sus técnicas culinarias y novedosas, y por que no decirlo, de autentico éxito viendo como han proliferado después cocineros de esa maravillosa escuela, se basan más en la física y la química aplicada a la cocina que al propio arte de cocinar

En su restaurante El Bulli (ya cerrado) no todo el mundo ha tenido la suerte de probar algunos de sus manjares, unos por lejanía, otros por no haber conseguido plaza, y otros muchos por lo prohibitivo de sus precios. En mi caso concreto, era más barato volar ida y vuelta hasta allí que el precio del menú degustación.

No por ello, dejo de admirar su… “Arte”. Dice Adrià en su libro Los Secretos de El Bulli: "La deconstrucción en cocina consiste en utilizar (y respetar) armonías ya conocidas, transformando las texturas de los ingredientes, así como su forma y temperatura (….) manteniendo cada ingrediente o incluso incrementando la intensidad de su sabor"

Uno de sus primeros experimentos fue deconstruir una clásica tortilla de patatas con cebolla de las que en muchos bares tenemos muestras de distintos diámetros y alturas.

Una Tortilla es básicamente huevo, cebolla, patatas y un poco de aceite. El tiempo en el fuego y el arte de darle la vuelta (a la tortilla) le dará un mejor o peor aspecto, pero básicamente todas se parecen

Adrià, en su deconstrucción, puso en una copa de cóctel bien lustrada confitura de cebolla dorada al fuego, sobre ella colocó un sabayón (crema) de huevo y finalmente, una espuma de patatas (la clara del huevo mezclada con puré de patatas llevada a punto de nieve, o bien sifonada).

El aspecto terminó siendo una exquisitez para la vista con una presentación del clásico radicalmente diferente, pero al probarlo el sabor era exactamente igual al de una tortilla de patatas convencional, porque, aun deconstruída, era una tortilla de patatas, con distinta presentación y texturas, pero con los mismos ingredientes. Se convirtió después de la deconstrucción en una tortilla de patatas reconstruida.

La esferificación es otra de las técnicas muy usadas en restaurantes con estrellas, y parte de principios similares a la deconstrucción.

Se trata en definitiva de coger algo licuado (deconstruido), mezclarlo con algún gelificante de tipo natural, como el alignato sódico, extraído de las algas pardas y sumergir pequeñas gotas de esta mezcla en una disolución de cloruro cálcico y agua, y a veces, para conseguir el PH adecuado (lo más cercano a PH 6), se le añade a esta mezcla citrato de sodio.

Al entrar en contacto con la disolución, las gotas gelifican su cara más externa consiguiendo el buscado “efecto caviar” de cualquiera de los sabores imaginables.

En Andalucía, Susana Díaz deconstruyó el parlamento con una visión claramente ganadora. Sabía que el candidato del partido popular no tenía posibilidades, y al adelantar las elecciones restaba oportunidades a formaciones como Podemos o Ciudadanos de difundir más la campaña anti-bipartidismo que desde ambos lados del espectro político defienden.

El resultado es un placer para la vista, ya que ahora el parlamento se pinta de cinco colores, y que aun con una gran predominancia del rojo del PSOE y del azul del PP, aparecen tímidamente representados los colores de IU, hay algo del naranja de Ciudadanos, y menos de lo esperado del morado de Podemos.

Pero detrás de toda deconstrucción hay una reconstrucción, una forma de montar el plato para que al final, aquello que rompimos tome distinta forma aunque en el fondo sean los mismos sabores.

Cuando sumamos los cuarenta y siete escaños del PSOE a los treinta y tres del PP el resultado es de 80 escaños ocupados por los dos partidos que tradicionalmente se han repartido el parlamento, con lo que resulta que ocupan el 79,4% del mismo, por tanto, el bipartidismo sigue siendo dominante.

Si además tenemos en cuenta que los dos partidos que se mueven en la transversalidad del arriba y el abajo en vez de la derecha o la izquierda, sabiendo todos que es mentira, y que Podemos es claramente de izquierdas y Ciudadanos claramente de derechas, las cuentas salen mucho mas definidas

Como bien que entiendo que el PSOE dejo la verdadera izquierda hace tiempo y que Ciudadanos es una escisión del PP o marca blanca, como a algunos les gusta llamarlos, si sumamos a los 47 escaños del PSOE los 33 del PP y los 9 de Ciudadanos tenemos un resultado de 89 sobre 109 lo que supone el 81,6% de los escaños ocupados por las dos tendencias defendidas por los bipartidistas. Y si a los 15 de podemos les sumamos los 5 de IU, tenemos los 20 escaños que la izquierda de verdad alguna vez tuvo en el parlamento.

Montando el plato de esta forma, la reconstrucción del parlamento nos da lo mismo que siempre, una gran victoria del bipartidismo y una escasa representación de la izquierda. Mismos componentes, distintos coloridos, pero el mismo sabor añejo a partidos anclados en el pasado y podridos por la corrupción.

El efecto esferificación se ha conseguido también, y es que estos políticos nuestros son grandes cocineros. El encapsulamiento de parte de la derecha en Ciudadanos y de parte de la izquierda en Podemos, nos recuerda ese caviar (en este caso de zumo de derechas e izquierdas) encapsulados con la gelatina pegajosa de las distintas siglas.

El caviar, aunque sea de zumo de naranja, por poner algo económico, sigue siendo manjar para la casta.

Detrás de todo esto seguirá la defensa de los corruptos, los escándalos de los ERES, la financiación en “B” del PP, los sobresueldos, los sobres marrones, los fondos de los cursos de formación, las puertas giratorias, los pactos de pasillos, y seguirá la pobreza, los desahucios, los prohibitivos precios de los elementos de primera necesidad como la luz o el agua, los impuestos especiales sobre los derivados del petróleo, la negación al sol de ser nuestra tabla de salvación energética, las tasas judiciales, las injusticias y las dobles varas de medir, y seguirán las Ong’s repartiendo comida, limosneando a los que el estado les ha retirado su apoyo, seguirán los sueldos de miseria y los despidos a capricho del empresario, seguirán moviendo artificialmente las cifras de paro creando un espejismo ante nuestros ojos de que todo va bien, seguiremos pagando 100.000.000 de euros en intereses todos los días, se seguirá vaciando el fondo de pensiones y la sanidad ira a peor por mucho que nos cuenten lo contrario, seguiremos teniendo el problema de la inmigración ilegal, que es la que entra por barajas con visado de turista, y haciendo devoluciones en caliente en Ceuta y Melilla, seguiremos mandando a nuestros jóvenes a otros países donde sepan sacarle provecho a los estudios que todos hemos pagado y seguiremos, sobre todo en Andalucía, siendo una fabrica de camareros para atender a nuestra principal y casi única industria que es el turismo, seguiremos bajo el yugo cada vez más pesado de una Europa que lo único que ha conseguido unificar es la moneda y donde la integración fiscal, laboral y legislativa no existe. Seguirán funcionando las sicav tributando al 1% y seguiran fugandose capitales a paraísos fiscales, seguiremos sin facilidades para conseguir crédito, seguirán los emprendedores pagando impuestos aunque generen cero ingresos y seguiremos con viviendas vacías y gentes durmiendo en las calles…

Seguiremos viendo portadas de la “dictadura democrática venezolana” (ya se que suena raro pero…) y el gran Felipe González, el que fuera espejo donde nos mirábamos la gente de izquierdas se va a defender a los opositores de derecha de aquel país (cierto que fue muy buen “amigo” de Carlos Andrés Pérez, que no era precisamente de izquierdas cuando Chávez tuvo aquel amago de golpe de estado allá por el 92), seguirán hablando de la extraña financiación de Podemos y parece que ahora también de donde proceden los fondos de Ciudadanos mientras hace algún tiempo el “piloto suicida” del PP (Carromero) llevaba fondos en fajos de billetes a la oposición cubana no se sabe muy bien para qué ni de donde procedían. Seguramente de alguno de los agujeros negros que se escondían en Génova…

Mismos ingredientes.

Lo montes como lo montes, una tortilla es una tortilla.

Sin nuevos ingredientes, quedan pocos platos por inventar…

Jose Ramiro, bloguero

viernes, 6 de marzo de 2015

Bienvenidos a la republica independiente de…



Este artículo está inspirado en una conversación informal con mi buen amigo Eduardo... Bueno, el ya sabe quien es.

Vivimos los españoles dentro de una estructura formada por un buen montón de países que configuran Europa, que a su vez es dependiente de las grandes economías mundiales como son algunos países de nuestro entorno, los Estados Unidos de América y algunas potencias del este.

Vivimos en una mancomunidad de países donde hay europeos de primera y de segunda clase, los hay que viven en auténticos paraísos donde el bienestar social y los derechos priman sobre cualquier otra razón y los habemos que vivimos donde esos mismos derechos sin violados constantemente y donde el bienestar social es cosa de nuestro pasado más reciente.

Grecia, Portugal, España, Italia, y algún otro somos los de la segunda clase, mientras que noruegos, fineses, suecos o alemanes (casi todos) pertenecen a la primera.

Visto así, España debería independizarse de Europa, o al menos de la Europa de los ricos que solo piensan en seguir enriqueciéndose aun a costa de los de segunda clase.

Debería asociarse con el resto de los que peor estamos y así poder defender los derechos y las necesidades comunes desde un frente más amplio y con posibilidades ante la enorme fuerza del dinero de los bancos de la privilegiada primera clase. (A este nivel, en Europa pasa como con la izquierda española, que discute matices y se mantiene en la desunión mientras la derecha recupera fuerzas de las ficticias victorias que nos relatan, grandes mentiras y verdades a medias)

España esta formada por 17 comunidades autónomas y dos ciudades-autonomías. Las necesidades en cada una de ellas difiere de las de sus vecinos, y no es igual vivir en el País Vasco o Cataluña, donde aun sobrevive una cierta industria, que en Andalucía, comunidad en la que resido, donde nuestra industria solo es el sol, la montaña, los hoteles y los chiringuitos de playa, donde el tejido empresarial lo forman un enorme batallón de autónomos, unas pocas empresas, un ejercito de parados y unos sobrevalorados parques tecnológicos en su gran mayoría rellenados con multinacionales que buscan suelo barato y salarios del tercer mundo.

Y como bien que Andalucía se siente de alguna forma distinta del resto de las comunidades (no olvidemos que en nuestra herencia genética esta profundamente marcado los cientos de años de permanencia de los árabes en nuestra geografía, que por cierto, no fue reconquistada como nos dicen los libros de historia, fue conquistada, cosa innegable después de casi ochocientos años de dominación árabe),  e históricamente desde la triste transición ha estado gobernada por los socialistas, en tiempos de gobiernos centrales de otro signo, la discriminación y el enfrentamiento es evidente, cuando no de derecho, si de hecho.

Por tanto, me sumo desde aquí a las propuestas soberanistas de catalanes, vascos y otros pueblos de nuestra geografía, y pido, también para nosotros, los andaluces, el derecho a decidir.

A decidir si queremos ser españoles y andaluces, solo españoles, o solo andaluces, si queremos ser una nación independiente, si queremos ser o no parte de la Europa de las naciones o ser simplemente nuestra nación, decidir como debe ser nuestro futuro y con quien debemos o tenemos que endeudarnos, expulsar a los salvapatrias de otras regiones que vienen con la boca llena de promesas y los bolsillos vacíos de recursos, librarnos de los que recortan, de los que privatizan, de los que negocian con nuestro viento que mueve esos grandes molinos energéticos y que nos cargan impuestos por utilizar nuestro sol, de los que quieren hacer desaparecer la sanidad publica y de los que roban sistemáticamente de la hucha de nuestros impuestos, de los enchufados y de los enchufistas, de los amigos de lo ajeno y de los que malgastan nuestros fondos, de los que marcan el precio de nuestro aceite, de los que revientan nuestras bellas costas con apartamentos que no se venden y faraónicas obras a medio terminar, de los especuladores que ganan con las recalificaciones de suelos rústicos que multiplican su precio de forma exponencial y de políticos que han hecho de lo que debiera ser su vocación una profesión. Y pido ese derecho para cada uno de los pueblos de España, ya que la equidad, en política, en nuestra política, no existe

Dentro de Andalucía, vivo en un barrio de Málaga que en tiempos fue un diseminado, es decir, una zona residencial de uso exclusivo para los residentes allí.

Con el paso de los años y el maldito boom inmobiliario, aquello que eran cuatro bloques de pisos y algún pequeño grupo de adosados ha ido creciendo y creciendo, hasta que algunas de nuestras calles, sin salirte de ellas te llevan hasta el mismísimo centro de la capital.

A la vez que en nuestra vecindad nacía el gran Campus Universitario de Málaga se fueron urbanizando calles y avenidas, plazas, parques y como no, rotondas.

Como buenos vecinos, pagamos nuestros impuestos municipales, nuestro IBI, nuestras tasas por recogidas de basura, nuestras otras tasas inventadas y reinventadas por los ayuntamientos, nuestros consumos de agua y nuestras facturas de la luz y teléfono.

Como bien que mi modesto edificio contiene a dieciséis familias, entre todos soportamos además los gastos comunitarios, de limpieza, mantenimientos y gastos propios del edificio.

A la vez, nuestro edificio esta dentro de una mini urbanización que dispone de una relativamente privada zona común con otros 15 pequeños bloques más. Y por tanto, también pagamos religiosamente nuestra cuota económica correspondiente por esas zonas comunes de uso privativo.

Nuestro ayuntamiento, interpretando la ley de forma absurda, mantiene que nuestro barrio es un diseminado, a pesar de que como digo alguna de nuestras avenidas conecta con el centro de la ciudad, de que la universidad es parte de nuestro entorno y que en nuestro barrio existen múltiples residencias universitarias, de que el metro recién estrenado llega casi hasta nuestra puerta y de que nuestras calles son  paso casi obligado del transporte publico hacia otros barrios, de que somos vecinos del gran Hospital Clínico Universitario de Málaga, y las ambulancias recorren nuestras calles minuto si minuto también, de que nuestros locales comerciales contienen una de las mas consolidadas zonas de ocio de la ciudad. Y como nuestro gobierno local entiende que no formamos parte del casco urbano de la ciudad, nos ha obligado a constituir una entidad de conservación de la zona, que también pagamos religiosamente, eso si, a las empresas que municipalmente designan los políticos de turno asesorados por sus cientos de consejeros que son poco más que caros floreros de adorno en las reuniones municipales donde se toman las grandes decisiones sobre nuestra vida de ciudadano.

Visto esto, y teniendo en cuenta que todos los gastos que se producen en nuestra zona son soportados por los vecinos de la misma, quiero reivindicar la independencia de mi barrio.

No quiero seguir formando parte de un municipio que me discrimina con respecto a alguien que vive en Calle Larios,  en el mismísimo centro de Málaga, sometiéndome a una doble y a veces mas que doble imposición. Quiero poner fronteras en los limites de lo que dicen es un diseminado y autorizar o desautorizar a mis visitantes, quiero decidir quienes cuidaran mis jardines y quien me venderá las lámparas de las farolas, quien podará mis árboles y cuando y quien limpiará mis calles, quiero decidir si los autobuses que van en dirección a otros barrios pueden pasar por mis calles y decidir si hace falta un semáforo u otras cosas, quiero que el césped de mis jardines sea natural y no el artificial que vende la empresa amiga de turno, quiero menos surtidores de gasolina y mas arbolado sostenible, quiero un parque de perros limpio y bien atendido y que las instalaciones publicas sean publicas y no cedidas a empresas privadas, quiero poner barreras a los políticos que vienen a inaugurar rotondas o nuevas zonas de aparcamiento o esparcimiento y quiero menos barreras arquitectonicas para los discapacitados físicos, quiero un parque de perros limpio y bien atendido en lugar de un vallado que se embarra con las primeras lluvias, con dos bancos dejados caer y una papelera junto a esos bancos que con el calor del verano desprenden un hedor insufrible, y quiero que las instalaciones publicas sean publicas y no cedidas a empresas privadas, quiero tener el derecho a decidir que me otorga una constitución, al menos en apariencia, democrática.

Quiero negociar por mi mismo con las empresas de suministros, con las que pintan el asfalto, con las que reparan aceras. Con los bancos quiero negociar mis condiciones y mis intereses, quiero conocer al dedillo las cuentas comunes y quiero determinar quien, cuando y como las va a administrar. Quiero que soterren las líneas de alta tensión que sobrevuelan nuestras calles y que desaparezcan las antiestéticas y monolíticas, aunque generadoras de enormes campos estáticos, torres eléctricas que forman parte de nuestro mobiliario urbano, que las telefónicas negocien con nosotros donde poner sus antenas y que alguien repiense (igual algún consejero “espabilao” que se dice en mi tierra) porque el metro corta el Campus universitario en forma de tranvía partiendo en dos, con una enorme cicatriz metálica y de traviesas que impide el cruce de los alumnos de forma racional (además de cortar el principal acceso al Hospital)

Quiero montar la republica independiente de mi casa, de mi urbanización, de mi ciudad o pueblo, de mi país, de las Europas de dos velocidades a las que geográficamente estoy atado... de mi VIDA. Quiero tener la oportunidad de DECIDIR.

Las voluntades comunes, aun en mínimas estructuras dan los mejores de los mejores resultados.

Bienvenidos a ella, a mi republica independiente, los que así pensáis y así os sentís.

Jose Ramiro, bloguero

(Nota: no es publicidad del monstruo nórdico de los muebles baratos para el que todos alguna vez hemos trabajado – gratis – de montadores, aunque para lo de la republica, espero que el manual sea claro y bien explicado)

lunes, 2 de marzo de 2015

Simple, y a la vez complejo



Las matemáticas, dentro de su extraordinaria complejidad, y de ser el lenguaje de algunos privilegiados que dicen tener una parte del cerebro mas desarrollada que la otra son una herramienta perfecta para entender el mundo. Las estadísticas, los complejos cálculos que dan lugar a teorías que nos parecen de ciencia ficción, los secretos del universo, los algoritmos con los Google es capaz de predecir nuestros comportamientos futuros y nuestras necesidades, la economía y la política se mueven alrededor de diez guarismos y unas pocas reglas. Simple y a la vez complejo. Es por eso que abren ante nosotros todo un mundo de posibilidades, de oportunidades y de interpretaciones.

La música, hija de la ciencia exacta, consigue (y así lo lleva haciendo desde que el ser humano es humano) infinitas combinaciones de siete notas que deleitan nuestros oídos, que llevan al éxtasis nuestros sentidos, que nos transportan a mundos donde prima la imaginación. Las casi infinitas variables que se pueden aplicar a estas pocas notas (ritmos, cadencias, alturas, volúmenes, tiempos y silencios, mezclas de metales, cuerdas y madera hacen que a diario nazcan obras dignas de ser patrimonio de la humanidad.

Nuestro alfabeto, formado por tan solo veintisiete letras, puesto negro sobre blanco es capaz de trasportarnos a mundos ilusorios donde todo es posible, y es que sus infinitas mezclas son la herramienta perfecta para la comunicación y para transportarnos a mundos imaginarios.

Llevando casi al absurdo la simplicidad, los aparatos más “inteligentes” de los que disponemos hoy en día (ordenadores, smartphons tablets, smartTV, etc) son capaces de interaccionar con nosotros solo a base de dos guarismos, el uno y el cero. Las maquinas hablan en binario, o todo (uno) o nada (cero) (Desde hace ya bastante tiempo se utiliza lo que en español se ha dado en llamar lógica difusa, capaz de contemplar estados intermedios entre el todo y la nada, lo que abre todo un nuevo mundo de posibilidades, aunque esto de la lógica difusa se merece un post solo para ella ).

Que simple parece todo visto desde esta perspectiva.

Cuando los políticos hablan de porcentuales, de cifras estadísticas, de macroeconomía, utilizan una burda mezcla de palabras e interpretaciones de cifras que terminan componiendo la peor de las sinfonías, obras malsonantes que oscurecen en vez de aclarar nuestro futuro, ponen negro sobre blanco medias mentiras que nos transportan al horror diario de su gestión.

Baja el paro, nos dicen, pero en realidad lo que sube es el trabajo precario y mal pagado.

Raíces profundas de la recuperación, pero esconden bajo tierra el crecimiento desmesurado de la deuda país.

Contención y ahorro del estado, pero se gastan la hucha de las pensiones.

Trabajar mas y ganar menos para aumentar la productividad, pero sus señorías cobran dietas y prebendas, coches oficiales e ingentes cantidades de dinero de dudosa procedencia para mostrarnos sus “programas”. Rentas que bien repartidas solucionarían un poco de esta crisis y mientras pierden el tiempo en jueguecitos infantiles mientras en los estrados algunas voces luchan por mejorar el desastre.

Luchar contra la corrupción dicen, pero nadie asume responsabilidades de las ingentes cantidades de dinero despilfarrado en comprar favores.

Separación de poderes, nos cuentan, pero politizan cada vez más todos los del estado.

Libertad de prensa, pero compran voluntades para que las portadas reflejen solo los datos que les interesa difundir y utilizan las televisiones públicas como aparatos de publicidad de los correspondientes partidos.

Sanidad universal, proclaman, pero entre líneas en sus programas descartan a los menos favorecidos, a los inmigrantes, a los sin papeles, y cortan, y recortan, y vuelven a recortar. A diario mueren enfermos por falta de tratamientos o por falta de dinero para poder comprarlos. No son las duchas nazis donde gasear a los indeseables, pero el resultado es el mismo: la muerte programada de los “inútiles sociales” que cuestan dinero al estado, gente mal vista que a veces duermen en los soportales de las viviendas de lujo o en los cajeros automáticos donde están los fondos de los que aun pueden permitírselo y el calor que irradian esos dineros “calientes” aportan algo de confort.

Segunda oportunidad, pero en realidad es para que los bancos garanticen sus cobros mientras inscriben los nombres de los afectados en múltiples ficheros de morosos que les impedirá en el futuro cualquier operación financiera.

Autoempleo y emprendedores dicen que hacen falta, pero castigan al que lo intenta con pagos de cuotas a veces inabsorvibles antes de tan siquiera empezar la actividad.

Planes de empleo que facultan a las empresas a despedir al 100% de su personal y en tiempo real conseguir subvenciones para cubrir esos mismos puestos con infrasalarios y condiciones cercanas a la esclavitud.

Condena al paro eterno a los mayores de cierta edad, que aunque desean trabajar y sentirse útiles, por pundonor no aceptan condiciones de trabajo humillantes

Planes de educación en un país “laico” que introduce la religión, cristiana como no podía ser de otra manera, dentro de los currículos de enseñanza. Rezos en la aulas y pronto volverán los crucifijos. Másteres impagables que reservan la “alta formación” a las elites que nos gobiernan, sean políticas o dinerarias.

Rezos y golpes de pecho, medallas a las vírgenes y peticiones de ayuda divina complementan la “exactitud” con la que miden nuestros políticos las medidas a tomar

Rescatamos bancos quebrados fraudulentamente y ahora pagamos las fianzas impuestas con dinero que dicen que es de las entidades, pero que es del que les “prestamos” (regalamos) en “defensa” de los pequeños ahorradores, no de los accionistas, claro.

Les pagamos sus grandes ritmos de vida, sus vicios, sus viajes y sus putas y putos, sus coches oficiales y sus escoltas, sus bacanales culinarios en comedores de muchos tenedores y algunas estrellas, les permitimos el aforamiento como privilegio ante la ley que se supone igual para todos, los engrandecemos en las puertas de los juzgados con vítores de ¡presidente, presidente!

Los votamos y los volvemos a votar. Aplaudimos sus peroratas aunque después nos sintamos ligeramente tarados mentalmente.

No es lo mismo decir que uno de cada tres niños tiene problemas de malnutrición que decir que el 36,6% de los niños pasan hambre. En el primer caso no suena tan mal, pero en el segundo caso se constata que es casi la mitad de la población infantil esta bajo el umbral de pobreza. En números absolutos, hablamos de tres millones de niños que pasan hambre. Si los pudiésemos reunir a todos en Madrid, la mitad de la población de la capital (poco más de seis millones de habitantes) serian niños pasando hambre.

Son las mismas cifras, pero con distinta forma de exponerlas. Hoy, aunque disgregado, tenemos en España una especie de gran campo de concentración nazi, fascista, donde 3.000.000 de niños y 6.000.000 de adultos están condenados a la malnutrición, a la falta de nutrición más bien, aunque algunos políticos del gobierno mezclen estas cifras con las de obesidad infantil, que hábilmente nos cuelan en sus estadísticas.

En términos de población total, teniendo en cuenta que en España vivimos 46.500.000 personas aproximadamente, UNICEF habla de un 20,4% de pobreza, que en cifras reales son más o menos 9.000.000 de personas bajo el umbral de pobreza. Más que toda la población de la comunidad más grande de España que es Andalucía

El arte de poner en alerta nuestros sentidos para detectar la mentira, la ocultación de la verdad y ver la verdad tras las grandes estadísticas nos da el poder de comprender la realidad en la que estamos inmersos, y de la que la unión europea y sus grandes bancos no nos quiere dejar salir, cómplice necesario en las estrategias centralizadoras, de sometimiento de los pueblos de Europa y sobre todo del sur de Europa, balnearios y sitios de relax de los europeos ricos.

Los intereses de los grandes bancos, tenedores de las abultadísimas deudas de los países, y la obligación contractual pero injusta recogida en las constituciones de pagar antes que comer solo nos puede llevar a empeorar la situación.

Cuando hace años nos vimos entrando en el mercado común europeo, cuando nos hablaron de la moneda única, cuando hablaron de unificar criterios legislativos, económicos y fiscales entre los países, nadie nos contó la tiranía que escondía aquella aparente belleza y bondad. Vivimos en una Europa inacabada.

Dicen que la unión hace la fuerza, pero esto también es mentira. La unión hace más fuertes a los fuertes y mucho, mucho más débiles a los débiles.

Política binaria: o todo, o nada. Han optado por la nada…

Yo, apostaría por el todo, aun sabiendo que estadísticamente la probabilidad de ganar esta apuesta es infinitesimal… Matemáticamente hablando, aunque con las combinaciones adecuadas, igual damos con el algoritmo de la igualdad, de la felicidad, de la humanidad… Aunque sea utilizando una especie de lógica difusa…

Jose Ramiro, Bloguero

martes, 17 de febrero de 2015

Si yo pudiera…



Estamos en año electoralísimo; Elecciones para todos los gustos.

Empezaremos en Andalucía el 22 de marzo, seguiremos con las municipales y autonómicas el 24 de mayo, las llamadas “plesbicitarias” de Cataluña el 27 de septiembre y terminaremos con las nacionales, que se deben celebrar entre el 20 de noviembre y el 17 de enero como fecha limite según lo previsto en el articulo 68 de la constitución.

Las formaciones políticas cierran filas en torno a sus líderes, a veces electos y a veces impuestos y abren despachos para sentarse con sus antagonistas a debatir el reparto de poder y de sillones necesario para poder gobernar en el caos electoral en el que estamos envueltos.

Claramente el bipartidismo ha muerto y ahora nos encontramos con una fuerza política que mantiene un respaldo considerable, a pesar del desgaste sufrido en los años de legislatura, el Partido Popular, y un cúmulo de fuerzas repartidas entre Podemos, Partido Socialista Obrero Español, Ciudadanos, Unión, Progreso y Democracia e Izquierda Unida. Otras muchas marcas electorales no conseguirán tan siquiera representación.

Un inmenso presupuesto se dilapidará en este año en arengar a los partidarios de las distintas fuerzas, en asistir a cualquier acto publico que permita una foto amable, en besos a desconocidas y desconocidos, en selfies con niños en los brazos, sonrisas en las bocas y besos de judas, en mítines a ellos mismos, llenos de banderas de su color politico, en un ejercicio de egolatría programada para hacer grande cada uno a su candidato.

Falsas promesas, palabras vacías y malvadas críticas a cualquiera de las otras partes serán los discursos que no nos cansaremos de oír. Todos serán los inventores y los garantes de la libertad y los derechos y los otros unos detractores o unos populistas. Todos prometerán el cielo y al final nos expulsaran del paraíso.

Dará igual que sean mentiras que verdades, los asesores de imagen y los directores de campaña decidirán lo que nos tienen que contar y como nos lo tienen que contar y cada uno de ellos se someterá a ese programa que es el verdadero programa electoral, el que debe permitirles llegar al gobierno, sea municipal, autonómico o estatal.
 
Después, harán lo que tengan que hacer, que eso ya lo determinan otras fuerzas que durante las campañas están ocultas. Las grandes empresas de energía, los fondos buitres, las grandes farmacéuticas, los lobbys de presión, las iglesias y las creencias, la gran banca, las fuerzas vivas de las finanzas, los intereses de los acreedores y un buen número de corruptos son los que determinarán la nueva forma de gobierno. Esto es la verdadera democracia, donde el que paga, manda…


Vótame, nos dirán una y otra vez mientras nos muestran su mejor cara, que cuando llegue al poder te prometo que… nada. Promesas vacías. Cuando estén alli solo harán aquello que les venga impuesto por otras más altas instancias.



Si yo pudiera, les pediría el programa de lo que piensan hacer, cuando y como, pero en documento publico, con un acta notarial de obligado cumplimiento que los forzara a cumplir o irse.

Si yo pudiera les pediría menos mítines y mas desarrollo de las propuestas, menos besos falsos, menos baños de multitudes, más tocar suelo y menos criticar, que no se amparen en los errores de otros y que nos anuncien cuales serán sus aciertos, que sean claros, concisos y objetivos, que sean leales con el pueblo, que de verdad intenten, aunque no todo lo consigan, arreglar el desaguisado social en el que nos encontramos.

Si yo pudiera, les pediría que pensaran en las necesidades del pueblo, que deshagan pactos suicidas, que luchen de verdad por las  libertades, que repongan el estado del bienestar, que industrialicen la piel de vaca, que creen tejido industrial y empresarial en vez  de chiringuitos, que formen mejor a los jóvenes, que les den oportunidades de desarrollo aquí, no en Alemania o en Inglaterra, que ayuden de verdad a la pequeña y mediana empresa como motor económico de nuestra tierra, que faciliten el acceso al mercado laboral, que normalicen salarios y cotizaciones y no solo los impuestos con respecto a Europa, que impidan las injusticias, que equilibren impositivamente a los que más ganan y los que mas pierden…

Y si para eso hay que tomar medidas drásticas, que las tomen. Que  impidan que los bancos desahucien personas y que obliguen a buscar cuotas de entendimiento y económicas que se puedan cumplir, que impidan que la factura de la luz deje en la pobreza energética a buena parte de las familias españolas, que asuman los comedores sociales como un problema de estado, que protejan a los más débiles, que garanticen la universalidad de la sanidad para todos los ciudadanos, que impidan el exagerado lucro de las farmacéuticas, que garanticen la atención a los enfermos y a los dependientes, que impidan la discriminación y que penen seriamente las actitudes extremófilas, que no persigan y castiguen a los que vienen buscando un mundo mejor y que ayuden a que sea mejor su mundo, que no apoyen guerras y que fabriquen menos armas aunque sean un buen negocio, que pacten con el pueblo y no se sometan.

Si yo pudiera, les pediría que, aunque solo fuera por el tiempo que gobiernen, se olvidaran de grandilocuencias y fueran, aunque solo lo fueran un poquito, más humanos…

¿Podré?

Lo dudo...

La política, esta política que sufrimos, es el arte de engañar al pueblo, de las falsas promesas, del refugio de los corruptos, del gasto desmedido e incontrolado en grandes obras y rotondas que riegan comisiones, de tarjetas negras y de todos los colores, de la imposición injusta a los que menos tienen y de leyes que favorecen los dineros oscuros que manejan, de paraísos fiscales e infiernos terrenales, de injusta justicia, de sanidad enferma, de mala educación, de favores y favorecidos, de discriminación y desprotección de quien lo necesita, de discursos vacíos y de opacidad.

Largo año nos espera… y decisivo.

Jose Ramiro, bloguero



jueves, 12 de febrero de 2015

Espectro visible y espectros invisibles



Rojos y azules

Siempre se identifican estos colores como la expresión visual de una identidad política, azules a la derecha y rojos a la izquierda, aunque esa clasificación, originaria según parece de los tiempos de la revolución francesa, en realidad pretendía distinguir a los partidarios de los de sangre azul (reyes y señores de la corte, con sus riquezas y privilegios) de los de sangre roja (el pueblo, siervos de sus señores y que por entonces no tenia nada de soberano).

Es evidente que en su concepción original, no significaba derecha e izquierda sino arriba y abajo, los que mandan y los que obedecen, aunque el paso del tiempo (y la guillotina, que vino a demostrar que la sangre que fluye por nuestras venas es siempre roja, seas del estrato social que seas), ha ido desvirtuando el concepto, relativizándolo a posiciones políticas que hoy poco o nada tienen que ver (salvo honrosas excepciones) con el nacimiento de aquella clasificación.

Hoy, pasados ya tantos años, somos más de utilizar esta clasificación para definir a los que defienden posiciones políticas liberales de los que las defienden más sociales.

Falta el verde, que dentro del espectro político es esencial para conformar un parlamento multicolor, asociándose a ese color a los que defienden políticas sostenibles y respetuosas con el medio ambiente

Estos tres colores, básicos dentro del espectro visible, y convenientemente mezclados en partes iguales, forman la luz blanca. Son colores llamados aditivos, ya que la suma entre ellos y en función de sus proporciones da lugar a cualquier matiz de color que seamos capaces de vislumbrar.

La suma de luz roja y luz azul nos dará el color magenta, la del azul y el verde nos dará el cian y la del verde y el rojo, nos dará el amarillo.

Estos tres colores, magenta, cian y amarillo, se conocen como complementarios o sustractivos.

Si superponemos luces azules y amarillas, que son complementarias entre si, a partes iguales, el resultado será la anulación de la luz. Igual con la mezcla de magenta y verde y de rojo y cian. Las mezclas de colores complementarios se anulan entre si.

Sin embargo, en tramos temporales como en los que vivimos estos meses, donde se ha abierto un periodo electoral que va a empezar en Andalucía y después se extenderá como una mancha de aceite por toda la geografía, las diferencias políticas tienden a diluirse, y en cada partido, en cada formación, se va perdiendo la identidad y el color, ofertando en sus programas mezclas de todos los colores, lo que al final, si las propuestas son aditivas nos llevaran a la luz blanca, a la claridad y si son sustractivas, de nuevo a la oscuridad, a una sociedad sin matices, gris…

Con esto, podemos colorear los nuestros pueblos, nuestras ciudades, nuestras comunidades y nuestra nación políticamente.

A ver, esta claro que el azul (PP) sigue representando las opciones liberales, que el rojo (PSOE, IU…) las sociales y el verde (Los Verdes) las sostenibles, pero cuidado… Como ya hemos visto, la mezcla de rojo y azul forma el magenta (UPyD) y si añadimos un poco más de azul se forma el morado (Podemos, que definitivamente han elegido mal el color que los representa, ¿o no?) El amarillismo de otros (Ciudadanos), siempre ha estado asociado al oportunismo y al aprovechamiento del escándalo (véase como funciona la prensa amarilla), de manera que solo hay que buscar los colores con los que se identifican, aunque sea inconscientemente, los partidos para ver, más o menos de que van…

De nuestros votos depende como pintemos los ayuntamientos y los parlamentos, aunque si es por el color de las ofertas, veremos que todos quieren pintar de blanco, erigiéndose en poseedores de una centralidad política que simplemente, no puede existir, entre otras cosas, porque para conseguir un blanco puro, la mezcla debe estar limpia, y me temo que en muchos de los partidos políticos, y no quiero dar  nombres, hay mucha suciedad, mucha corrupción que lo pinta todo de gris oscuro, prácticamente negro… La más pequeña descompensación en la potencia de los haces de colores teñirán de algún color nuestro futuro a corto plazo

Pero quería yo hablar de otro color, el cian, o mas conocido por verde-mar, aunque bien se podría llamar azul-cielo, ya que el color del mar es reflejo de la brillante  atmosfera azulada que envuelve nuestra tierra (en realidad mezcla de azul y verde en distintas proporciones)

Es el color que pinta el mediterráneo.

Frontera natural entre Europa y África, es poco más que un gran lago que conecta con los grandes océanos vía canal de Suez y estrecho de Gibraltar.

La tectónica de placas, teoría según la que los continentes flotan sobre un mar de magma y se mueven constantemente unos con respecto a otros, podría en el futuro convertir esta idea de gran lago en realidad, cerrando los dos estrechos pasos que lo comunican con el exterior.

Descubriríamos con el tiempo como el calor del sol terminaría desecándolo, convirtiéndolo en un enorme erial de sal, y bajo esa inmensa salina encontraríamos la mayor fosa común que seamos capaces de imaginar.

Diariamente, oímos como lanchas de juguete, pateras pensadas para el costeo, cayucos y balsas, detritus de antiguos y oxidados cargueros y pesqueros abandonados ya en su último viaje, abarrotados de gentes del sur, viajando en montonera, mujeres, hombres y niños y niñas, emprenden un último viaje hacia la esperanza como único destino, donde infinidad de ellos mueren de frío y  hambre, deshidratados y quemados por el abrasante sol o simplemente ahogados en una loca travesía hacia el primer mundo. (Otra extraña clasificación, estando probado que la humanidad nació en África, por lo que el primer mundo es aquel. Este, fue el segundo que conquistaron aquellos primeros humanos).

Miles (¿millones tal vez?) de cadáveres siembran las fosas abisales de ese nuestro precioso mar, mientras aquí, nórdicos y nacionales disfrutamos de paradisíacas playas, en el segundo mundo, que es el primero, y nos damos palmaditas en la espalda cada vez que rescatamos algunas de esas vidas condenadas a perderse.

Mientras tanto, llenamos nuestras fronteras de operativos destinados a no dejarlos salir del gran corral que es ese tercer mundo, nos preocupamos de que en sus países de origen gobiernen dictadores que nos vendan sus riquezas, llenamos las finas líneas que nos separan con concertinas, espinos y agentes de la autoridad dispuestos a matar al valiente que las supere, devolvemos de manera fría (aunque lo llamen devoluciones en caliente) y desconsiderada al que solo viene buscando ayuda, esquilmamos sus riquezas y dejamos que en origen proliferen las enfermedades y la miseria, y nos vamos diferenciando cada vez  más unos de otros, pintamos nuestra sangre de azul mientras derramamos la suya, que es roja. Roja probablemente por la indignación de estar condenados en vida a una muerte segura. ¿Nos extrañará si algún día sacan la guillotina a la calle?

Enorme fosa común de muertos sin nombre, cebo para los bancos de peces que se alimentan de su carroña y que nos servirán de alimento en el futuro, de gente que en vida solo aspiraba a… seguir viviendo, y que terminan sus días ocultos bajo un inmenso y frío sudario de agua salada, dando forma, poco a poco al mayor osario del mundo.

Hay muertos y muertos.

Los hay que descansan en placidos cementerios con sus tumbas osarios y columbarios bien iluminados y adornados con frescas flores y los hay que descansan para siempre bajo las tranquilas pero siempre turbias aguas mediterráneas, en un lugar siempre lleno de sombras, frío y sin adornos ni homenajes.

Estos, forman el mayor ejército conocido de espectros invisibles...

Jose Ramiro, bloguero

domingo, 8 de febrero de 2015

Oración de un ateo



Antes de empezar a escribirte esta misiva, no quiero que se interprete como un ataque hacia ti ni hacia los creyentes, sean del credo y signo que sean. No es mi intención abrir debate sobre las creencias de cada uno, sino mas bien de las mías propias. Si a alguien ofenden las siguientes líneas, pido perdón de antemano. Mi reino, en el que vivo, si es de este mundo, y no conozco paraísos y si los infiernos. Y me asaltan tantas dudas, que mi razón se vuelve a veces contra mi corazón. Esto no es una tesis universitaria, y el simplicísimo de estas líneas solo son reflejo desordenado de las mil ideas que pululan por mi mente.

Por unos momentos, voy a abandonar mi ateismo convencido e intentare pasar por agnóstico, que no lo soy.

Me vas a permitir que te tutee, dentro del respeto que sin duda te mereces, ya que dicen que estamos hechos a tu imagen y semejanza, y se sabe que entre iguales se puede hablar de tu a tu.

Las religiones monoteístas, como la cristiana, la judaica, la islámica u otras que me pillan más lejos dicen que solo hay un Dios, y que es el mismo que el de todos, aunque te llamen Dios, Alá, Jehová o con algunos de tus innombrables nombres,  pero hay cosas que no me cuadran.

Mientras a unos les prometes en el futuro (siempre que se cumplan ciertas condiciones y previa purga de culpas) subir al cielo y sentarse a la derecha del padre, que de repente no sé porque no a la izquierda, a otros les prometes un futuro en un paraíso rodeado de placeres que por otra parte parecen carnales y no del espíritu, del alma.

Si eres el mismo Dios, ¿por que nos discriminas en función del credo? A priori parece bastante injusto.

A unos los castigas si cometen algún crimen y a otros los premias con placeres y excesos, a unos les exiges que pongan la otra mejilla y a otros les permites que repitan el guantazo.

Si de verdad eres uno y además estas en todas partes, sin duda será un detalle que no se te habrá escapado.

Y no te justifiques con el libre albedrío, que está bien para permitir que yo escriba estas líneas pero que para tu absoluto poder debe ser poca cosa como para no poder controlar determinados excesos.

Por otra parte, tus representantes en la tierra, sean de uno u otro bando, están como anticuados, como que les hace falta sangre nueva. Supongo que en un reinado tan antiguo como el universo, ese que dicen que creaste en unos pocos días, es normal que los directivos se apoltronen y se vicien, se corrompan (en reinados infinitamente más cortos, aquí en la tierra, los dirigentes electos rápidamente se apoltronan y se corrompen) y que poco a poco tus enseñanzas se vayan desvirtuando, pero ya es hora de que le pongas freno.

No puede ser que los que hablan de poner la otra mejilla participen del lucrativo negocio de las armas, y que el Banco Vaticano (o IOR, como se le conoce oficialmente. Véase bit.ly/1zprhhY ) sea, seguramente a través de un grupo de inversión donde se diluye la procedencia de los dineros, el segundo accionista más importante de la famosa fábrica de armamento Pietro Beretta Ltda.

Impiden, o al menos así lo piden, el uso de los preservativos, dejando nacer en muchos caos a quien pronto va a morir, a hijos no deseados que nunca serán queridos, permitiendo así mismo que las modernas “plagas” se difundan por contagio sexual (en los últimos dos años se han duplicado las infecciones de sífilis y gonorrea en España. Véase bit.ly/1DPgcXb ) Ya entiendo que es un mecanismo poco prolífico, y que no ayuda mucho a lo de creced y multiplicaos, pero es un buen profiláctico cuando de evitar contagios se trata.

Algunos de tus obispos declaran desde los pulpitos que el abuso a menores en parte está justificado, ya que son estos, los menores los que provocan e incitan el abuso, otros, hablan de la homosexualidad como si de una enfermedad se tratara y otros, incluso el máximo representante de uno de tus credos se pregunta que “quien es el para juzgarlos” pero lo dice desde la compasión, no desde la comprensión. En algunos otros credos simplemente se les asesina, se les lapida y se les discrimina por su simple condición de ser distintos. Promueven alta literatura como “Cásate y se sumisa” compendio de consejos de cómo la mujer es solo algo para el regodeo del hombre. Parte de tu curia esconde la homosexualidad reprimiéndola como si de un pecado se tratara y terminan abusando de menores que acuden a los colegios y a las catequesis, y es publico que la castidad que se les supone se rompe repetidas veces.

Algo falla. Si lo que se defiende son tus postulados, ya tardan en sacar el capital de esas rentables empresas, ya tardan en dejar de decir majaderías sin sentido, y de propiciar que otros las digan, ya basta de abandonar tu rebaño, ya basta de hablar de cielos e infiernos y pisar suelo, hablar del mundo en el que vivimos, mucho más real, palpable.

Por otra parte, otros de tus hijos siguen cortando manos y dando latigazos, denigrando a las mujeres y escondiéndolas a la visión humana, castrándolas sexualmente y castigándolas aun cuando son violadas por los hombres, lapidando personas, cortando cabezas y llamando a guerras santas (¿Hay guerras santas?). Eso me parece que con los modernos medios de que, seguramente por tu intermediación divina, esta dotada la sociedad actual, es, diría yo que hasta denigrante para tus hijas e hijos de esos credos, donde las mujeres siguen siendo siervas de los hombres en sociedades controladas  por “el macho” y donde solo son gente de segunda, donde los hombres y mujeres de esos rebaños desean inmolarse en tu nombre para mayor gloria de ti mismo.¿Que les pasa a los de esos credos en la cabeza?. Seguramente un simple gesto tuyo bastaría para salvarlos, y de paso salvar miles de vidas que se están llevando por delante

No haces ya nada como hacías antiguamente. Mueren millones de personas agotadas por la malnutrición y la enfermedad, y no hay nadie que multiplique panes y peces y tampoco llueve maná del cielo. Por el contrario, tus súbditos mas descarados acumulan riquezas y mercadean con la vida humana sin que baje tu hijo (o suba, que no tengo muy clara la ubicación del cielo) a dar unos latigazos a esos comerciantes. Ya no resucitas gentes que mueren por la injusticia de tus creyentes y rara vez nos contáis alguna curación milagrosa (curación que se deba de verdad a una intermediación divina, no a una de las múltiples casualidades que existen en medicina). Esta bien que no te quieras dejar ver, pero mándales aunque sea un e-mail explicándoles que eso que hacen es una barbaridad…

Creer en los milagros es un acto de fe, es decir, de irracionalidad y requiere del convencimiento anterior de tu existencia, de que eso que no se puede probar es cierto.

En realidad, tengo la sensación de que ese universo que tan rápidamente creaste se ha hecho demasiado grande para controlarlo y pasas de él, o bien que te has mudado a otro universo, evidentemente también creado por ti, o bien que definitivamente has firmado un pacto con el diablo (que por cierto, siendo como era solo un ángel caído, no entiendo por que lo investiste de tanto poder, por que lo endiosaste, no entiendo por que le entregaste el reino del mal cuando siendo como eres tan poderoso podrías haberlo descartado). Su existencia en cualquier caso solo pone en duda la tuya propia, ya que el mal, en esa infinita guerra contra el bien parece ir ganando la batalla, y eso te quita el halo de todopoderoso.

Tan poco entiendo lo del pecado original. Está bien lo de te ganarás el pan con el sudor de tu frente y eso, pero con la cantidad de tiempo que ha pasado, en magnánimo gesto, podrías ya perdonarnos. No nos merecemos las guerras, ni el hambre, ni la desigualdad, ni el sexismo, ni la enfermedad, ni el infierno, ni el miedo, ni cualquier otro castigo divino, ni veo claro que alguna de las modernas plagas como el sida, el ébola, la hepatitis, el cáncer o incluso las innumerables variantes de la gripe tengan detrás algún significado oculto que no sea el de seguir matando personas y enriqueciendo multinacionales farmacéuticas. No pinta que sean castigos divinos, que podrían limitarse a mandarnos al rincón de pensar, es mas bien obra del diablo. El hombre, no se merece castigos tan grandes como estos, ni tan largos ¿o solo es para dar miedo y mantenerlos en el corral?

Siempre has pedido sacrificios en tu nombre, a veces tan crueles como la vida de nuestros propios hijos.

Hoy, ese sacrificio se produce todos los días, a todas las horas, y en casi todos los sitios. Muere gente de hambre, de frió, de enfermedades. Mueren intentando llegar a un mundo aparentemente mejor, huyen de guerras y de persecuciones, de la barbarie del ser humano, se hacinan en campos de refugiados como si de antesalas de mataderos se tratara, sacrifican sus vidas cruzando el estrecho de Gibraltar, saltando vallas, huyendo del mal que los persigue, cruzando fronteras de sitios donde no son bien recibidos, huyendo del castigo no se si divino o demoníaco que suponen sus vidas mas allá de nuestras civilizadas fronteras. ¿Te parece poca prueba de la fe de los que te siguen? Si es así, ya sabes que es de bien nacido ser agradecido y no veo tu agradecimiento por tanta sangre derramada.

En algunos casos, parece extraño que no decidan vender su alma al diablo. Al menos gozarían de una buena vida terrenal aunque la condena sea el fuego eterno. A fin de cuentas, en muchas de tus religiones ya nos convierten en cenizas al fallecer…

Dios, si existes, tomate esto más que como regañina como pacifica protesta, y en lo posible, que dicen que para ti todo lo es, pon remedio…

Incluso descártame a mí y a los que como yo piensan de tus divinas recompensas, sería merecido castigo por no creer en ti, pero pon remedio…

Retorno de mí agnosticismo inducido a mí más profundo ateismo reafirmándome en la idea de que no puedes existir, al menos como buen Dios… Si existes, que yo personalmente no lo creo, te has olvidado de nosotros...

Contigo solo existe el falso negativo, que es decir que si algo no se puede explicar detrás está Dios, (siempre queda echar las culpas al diablo o justificr la maldad en el libre albedrio) en lugar de aseverar que si Dios no existe, debe haber una explicación. solo hay que encontrarla...

Jose Ramiro, bloguero