martes, 25 de septiembre de 2012

Día "D", hora "H"…



Los espías, los servicios secretos y las historias de 007 siempre me han parecido que no tenían más lugar en la vida real que en las páginas de esas novelas y relatos de acción que tantos buenos ratos nos hacen pasar.

Pero no es verdad, pululan por nuestro alrededor, conviven con nosotros y conocen de nuestras vidas más que nuestros propios familiares.

Basta con escribir unos cuantos mensajes de correo que contengan cualquier palabra que al sistema le parezca peligrosa (manifestación, revolución, terrorismo, pistola…), para que salten las alarmas de las centrales de inteligencia de los países.

Sus “sniffers” (programitas informáticos que andan por la red buscando esa terminología peligrosa y cualquier otra que les parezca sospechosa) detectaran un posible brote de violencia y empezarán a vigilarnos más de cerca.

Por nuestro teléfono “inteligente” sabrán de nuestra derrota por las ciudades y pueblos, y por nuestras tarjetas de crédito en que gastamos y en que sitio consumimos, y de una forma mas ladina, a través de la cesión voluntaria que hacen los gobiernos de nuestros datos, incluso de los más personales, sabrán de nosotros casi cada uno de nuestros movimientos y conocerán cada una de nuestras inquietudes.

Esta mañana leía en alguno de los periódicos que suelo hojear casi de madrugada que a un periodista que viajaba desde España hacia Cuba, un funcionario de la embajada de Estados Unidos le ha negado la tarjeta de embarque.

Sorprendentemente, me entero entonces de que tenemos una especie de pacto con aquel país para cederle los datos de los viajeros que saliendo de España se dirijan a cualquier país cercano a estados unidos, para que ellos puedan evitar la posibilidad de que secuestremos el avión y lo desviemos hacia su país y allí cometamos algún tipo de atentado.

Fiscalizan así a todos los viajeros que sobrevuelan cielo estadounidense o cercano y se reservan el derecho de evitar que viajemos, sin más aviso, sin más protocolo.

Supongo, que sin llegar a los extremos de sobreproteccionismo de Estados Unidos (hasta hace muy poco, había que rellenar un folleto para entrar en el país donde te preguntaban, de forma simple e idiotizada, si portabas armas, o si pretendías atentar contra su presidente en vigor, como si los terroristas fueran tontos y contestaran siempre con la verdad…), el resto de los países actuará de igual forma, conociendo al detalle quienes somos, donde vamos, y mucho me temo que hasta por qué vamos…

Ese uso ilegal de nuestros datos se va generalizando, y saltándose la ley de protección de datos, marcando excepciones a la ley, hora por un tratado bilateral con otro país, hora por necesidad de controlar la fantástica formula del copago farmacéutico, se van cediendo de forma generosa a quien nada le importa ni quienes somos, ni donde vamos, ni por que vamos y, como en el caso de las farmacias, nuestro nivel de ingresos a nivel familiar.

En ese aspecto, los gobiernos funcionan como los paparazzi de la prensa rosa y amarilla, olfatean en nuestras mierdas para conocernos mejor, para controlarnos, para, aunque sea de forma velada, cotillear en y de nuestras vidas.

Conocen así nuestras tendencias políticas, nuestros hábitos de consumo, en que pasamos el tiempo libre, nuestra fe, si es que profesamos alguna religión y hasta si somos de misa dominical. El rastro informático que vamos dejando cada día en nuestros correos electrónicos, en nuestros tweets y en nuestro perfil de las redes sociales les entrega una foto cuasi perfecta de nuestras personalidades. Y buscan, y encuentran, y confeccionan expedientes de cada ser sospechoso, y lo vigilan…

No es de sorprender en este tipo de políticos, donde la vuelta atrás, a la mirada hacia una sociedad controlada y obediente les viene de sangre… La confección de listas negras, tan habituales en otros tiempos, mucho me temo que vuelve a la actualidad.

Hoy es el día “D”, 25 de septiembre, y tenemos una cita para desmontar las estrategias de dominación de estos.

Hoy tenemos una oportunidad que seguramente no se va a repetir.

Hoy es el día de elevar la voz, de que nos vean, de que noten nuestro hartazgo, de que comprendan que andan en el camino equivocado, de que queremos salir de la crisis creciendo, no enrocándonos en nuestras miserias, que si debemos, tendremos que pagar, pero en plazos razonables y con intereses justos, que la deuda de los bancos es de ellos y que queremos que sean ellos los que la paguen, que ya está bien de recortes y ajustes, que no queremos perder el bienestar conseguido en tantos años por el capricho de unos pocos, que necesitamos políticas activas de empleo y protección para los millones de parados que no lo están por gusto, que queremos una sanidad universal y leyes justas, que queremos una verdadera separación de poderes y que el país sea realmente democrático, que necesitamos una universidad que sea de todos y para todos y no para los favorecidos por el dinero, que comprendan que la educación es el pilar del futuro de nuestro país, que entiendan que ¡ya esta bien…!!

Día “D”, hora “H”… ¡Ojalá lo entiendan…!

Jose Ramiro, bloguero