martes, 24 de julio de 2012

Resignación o muerte...


Son las 06:00 AM.

Acaba de sonar el despertador

Siguiendo mi rutina diaria, me dejo caer lentamente hacia el suelo, donde el frío de las baldosas ayuda a despertarme.

Pongo la radio. Solo hay ruido blanco. Ninguna de las emisoras de costumbre está emitiendo. Hasta eso controlan…

Intento recordar que día fue ayer. No estoy seguro… Uno más, que más da…

Las primeras luces empiezan a introducirse a través de la ventana. Parece que va a ser un día luminoso. Los primeros rayos de sol van lentamente posándose en la pared del dormitorio y empiezan un caminar como de caracol, lento, pausado, sin prisas, dejándose llevar por el lento tic-tac del reloj. Qué largos se me hacen los días…

Bueno, es hora de ponerse en marcha., ¡Arriba!... Con el esfuerzo necesario de los años acumulados en mis articulaciones, inicio el gran rito del estiramiento. Venga, en pie, la cintura parece que me duele menos que ayer, seguramente fruto del calor y de este clima seco… Las rodillas, …las articulaciones se quejan en esos primeros movimientos, chirriando, advirtiéndome de la falta de engrase que significa mi edad. Brazos, hombros, cuello…Vale, no estamos peor que otros días.

En el baño me espera una tonificante ducha que terminara por despertarme. Vamos… ¡Qué raro!, otro día qué no hay agua… Estarán haciendo alguna reparación, aunque no sé… seguro. Bueno, un café no me vendría mal mientras espero.

En el fogón, mantengo una antigua cafetera de las de hervir el café mezclado con achicoria. Vamos, caliéntate ya, que te necesito…

Vierto un líquido espeso, pastoso y humeante, de aroma incalificable, en la misma taza donde lo tomé ayer. Mi taza. Pienso que soy un poco maniático. En otra taza sabría igual, pero no me resisto a mis hábitos. El hueco de mis manos hace años que se adaptó a su forma y la reciben como a un ser querido.

Que gusto, que calor tan agradable se desliza desde mi garganta buscando el hueco de mi estomago aun vacío… ¿Cuándo comí la ultima vez, así en serio?... no recuerdo…

¿Habrá ya agua?... Pues no, aun no ha vuelto… y lo peor, no sabemos si volverá… Igual, si me doy un paseíto, a la vuelta ya puedo ducharme… Si, será lo mejor.

La ropa… bueno, tampoco tengo mucho donde elegir… las zapatillas de todos los días y una de mis pocas, poquisimas camisas… esto estará bien para el paseo.

¡Joder!,  la escalera esta me mata. Mis articulaciones ya no están para esto, pero ¿donde voy a ir…?

Esta la mañana fresca, pero ese cielo despejado y el sol cada vez más alto y potente me dice que terminaremos teniendo otro día caluroso.

La calle esta vacía. No se ve ni un alma. Igual me he levantado antes de tiempo, o el despertador ha fallado…

Hombre, allí, a lo lejos, veo aparecer tras una esquina una sombra, larga y delgada, que anuncia que tras ella viene alguien… Otro madrugador… Este es de los míos… Míralo, delgado, poco más que un saco de huesos, martirizado por su propia vida…

Pensándolo bien, debería aprovechar que es tan temprano para hacer las labores de avituallamiento. Después, como todos los días tendré que esperar cola, y eso siempre significa un riesgo añadido…Si, en vez de volver, vamos a ver que encuentro hoy.

Lentamente, aprovechándome de la soledad, me voy aproximando al barrio de los otros. Allí, siempre es fácil conseguir algo. Tienen tanto, que tiran hasta lo comestible. Si, allí seguro que encuentro algo. Ayer, por tardón, no pude llevar nada a casa…

¡Que cabrones! Ellos nadando en la abundancia y nosotros… nosotros aquí, esclavizados, hundidos en la pobreza y en la miseria… pero claro, al menos nos permiten rebuscar entre sus desechos… De qué si no íbamos a vivir…

Que asco, que injusticia de mundo. Antes, cuando sufría estos fuertes dolores, tenía la opción de medicarme, ahora… Eso solo es para los otros, nosotros ahora no tenemos esos derechos…

Morimos como ratas, en cualquier parte, tirados y abandonados por la naturaleza… y en el fondo creo que eso es lo que quieren, exterminarnos. Que desaparezcamos. Somos un estorbo…

Siempre me he preguntado como hemos llegado a esto… ¡huy!, por cierto estos posos de café parecen todavía aprovechables… los voy a recoger, que aquellos ya están un poco, digamos… usados, Je je je.

Menos mal que estoy solo en el mundo. No soportaría ver a mi familia pasar por esto…

Ellos, los otros, si que tienen vida… Sus médicos, sus diversiones, más comida de la que son capaces de devorar, sus colegios y universidades, sus casas rebosantes de riqueza y esos coches despampanantes… Yo una vez tuve uno. No era tan grande ni tan lujoso, era viejo y quejumbroso, como yo, pero ahora, me ahorraría estas caminatas insanas para mi salud…

Fuera, dicen que hay opciones, en otros países, pero están tan lejos, y además, ¿como llegar allí? Sin dinero no es posible… Ellos, los otros, si que pueden. Viajan en avión, cómoda y rápidamente a cualquier parte del mundo…

Resignación o muerte, que decía mi padre…

Algún día, me rebelaré… Estoy cansado de tanta miseria.

Algún día, voy a pelear por lo que es justo, por derrocar esa riqueza que nos comprime, nos humilla y nos mantiene alejados de la verdadera vida…

O quizás, algún día, termine con mis días como única forma de acabar con tanto sufrimiento.

O tal vez, si me armo de valor, hablo con esos que dicen que son capaces de sacarte de aquí. Ya se que cobran mucho y no tengo, pero cualquier cosa mejor que seguir así… es una aventura que igual me decido a correr…

¡Hummm...! ¡Qué apetitosos restos de pescado…! No es que huelan muy bien, pero mi estomago seguro que lo aguanta… je je… Peores cosa le he echado dentro y mira, fuerte como un toro… un toro viejo y delgado si, pero fuerte…

¿Qué me diferencia de uno de ellos, de los otros…? Somos casi iguales…

Claro, ellos con esa vida cuidada que tienen presentan un aspecto más saludable, y más limpio, tienen mucha ropa, no les falta el agua ni los buenos perfumes, y se afeitan y acicalan a diario, no como yo…

Al menos, si fuera mujer, podría prostituirme. Ellos, los otros pagan por eso… te dan comida y ropa de la que les sobra…pero a mi edad y siendo varón…

Definitivamente, me voy a aventurar. Mañana, cuando salga el sol, iré a ver a esos, a ver cual es el plan para salir de aquí… Ya no aguanto más…

Creo que si tuviera hijos, o nietos, los mataría antes que verlos así, como yo…

Resignación o muerte...


Esto es una fantasía literaria, que nada tiene que ver con la realidad… O si.

Bien podría ser parte del diario de un subsahariano… o de un jubilado español o griego o… en el futuro… No me atrevería a negarlo…

Jose Ramiro, bloguero