viernes, 12 de octubre de 2012

Se alquila dinero



Hace unos días, mientras me desplazaba al lugar donde tomo el primer café matutino todos los días, iba oyendo la emisora donde desempeña su labor el conocido Cardenas.
   
No suelo yo oír esta emisora, pero por casualidades del destino, esa mañana el "destino" ha hecho que sus ondas se esparcieran dentro del vehículo.

Comentaba Cárdenas, a raíz de las declaraciones de nuestra "queridísima" Angela Merkel efectuadas en Grecia, donde con absoluto desparpajo ha dicho que nota grandes avances en el país, pero que no esperen salir de la crisis con facilidad, y augura décadas de suplicios y sacrificios como formula necesaria para la salida de la crisis. De forma velada, esto es extrapolable a la situación española, y todo apunta a que aquí también tardaremos décadas, es decir, generaciones, en salir del enorme agujero provocado en nuestras finanzas.

Insiste el amigo Cardenas en hacer tabla rasa con los políticos españoles, culpabilizando al gobierno anterior como causante de la supuesta ruina del país, y al actual por no haber tomado las medidas necesarias para evitarlo.

Es evidente que Cardenas parte de la más pura desinformación, o muestra una visión absolutamente favorable al partido gobernante restándole culpa en la entrada en esta crisis, y poco más que justificando, con la manida teoría de la herencia recibida, el no haber hecho nada para corregir los desmanes del anterior.

A poco que miremos hacia atrás, veremos que la causa real de esta crisis es la burbuja inmobiliaria desatada por el infame Aznar, que hizo crecer el país sobre una fantasía, que ciertamente durante años ha tenido una cierta utilidad, pero que desencadeno el animo de lucro de los grandes bancos, nacionales y extranjeros, que en lucha sin cuartel, daban hipotecas, incluso sin ninguna garantía a cualquiera que se aproximase a la puerta de alguna de sus sucursales, y que concedieron prestamos inmensos a compañías nacidas al albor de un enriquecimiento rápido, donde con dinero prestado se construían viviendas que antes de su entrega, vía especulación, duplicaban y a veces triplicaban su valor de forma absolutamente artificial.

Pone Cardenas de ejemplo el caso islandés como espejo en el que mirarnos para salir de estas.

Es cierto que Islandia es un país tremendamente pequeño, y con escasos recursos, por lo que la comparación es casi imposible, pero bien es cierto que ellos, que entraron en la crisis por la puerta grande, y antes que cualquiera de los otros países que han ido cayendo uno detrás de otro, dieron con una formula simple y rigurosa de salir de la crisis.

En España, el gobierno anterior, el de José Luis Rodríguez Zapatero, si que recogió una herencia maldita. Recogió una banca contaminada por créditos basura, créditos incobrables y de ladrillos embargados a esas entidades especuladoras que no habían conseguido vender sus bienes, subiendo artificialmente tanto los precios que al final no había compradores con capacidad para entrar en las operaciones, más cuando los bancos, asfixiados por su propio éxito, dejaban de dar créditos a los posibles compradores, cerrando el grifo de los prestamos una vez hecho el gran negocio. El PSOE de entonces, no habiéndolo hecho bien, al menos mantuvo vivas las políticas sociales, cierto que no con demasiado acierto, pero vivas.

Los nuevos, solo han recibido la herencia que ya estaba montada y bien montada por los gobiernos de Aznar, y la gran diferencia con el gobierno anterior del PSOE es que estos han privatizado la deuda de los bancos haciéndonos la todos los españoles responsables de la misma, se han cargado el bienestar social, y han cargado la mano sobre los que menos tienen.

Siguiendo el ejemplo islandés, lo correcto, lo entendible, lo que todos hubiésemos aceptado sin duda es que los responsables del crack bancario fueran obligados a soportar su deuda, quebrando entidades si así era necesario, y enjuiciando y encarcelando a los responsables.

No quita esto responsabilidad a los políticos del anterior gobierno, y allá donde las hubiere, debieran ser exigibles y depuradas, pero la indecencia de nacionalizar las deudas del sistema es responsabilidad exclusiva del gobierno de Rajoy, gobierno de derechas donde los haya, que con este tipo de medidas viene a proteger a los que entonces se enriquecieron, a los banqueros que en la avaricia del enriquecimiento vendían hipotecas a precio de saldo, como si fuesen productos de mercadillo, a los constructores y a los que sin ser constructores se metieron en el negocio inmobiliario propiciado por los gobiernos anteriores para aprovecharse, con un comportamiento claramente especulador, de lo boyante de nuestra economía.

No se puede culpar al gobierno anterior por lo que se encontró, más cuando en sus dos legislaturas mantuvieron un nivel de gasto social acorde con las necesidades de los españoles y lo hicieron manteniendo la deuda publica dentro de márgenes más que razonables que nunca llegaron a pasar del 60% del PIB, ni a este, pero a este si pomos echarle en cara su despotismo, como favorece a los que robaron en el pasado, como ayuda a los especuladores a salir de esta yéndose de rositas mientras exige al pueblo español sacrificios mas allá de lo razonable, habiendo encarecido la deuda estatal, es decir la de todos los españoles, hasta más allá del 100% del PIB. (si aún no lo han conseguido, lo conseguirán, es cuestión de tiempo...)

Dice un amigo mío, banquero para más señas, que los bancos comerciales son negocios de alquiler de dinero, y solo conceden créditos o hipotecas cuando hay detrás un buen negocio. En ningún caso es por favorecer o amparar las necesidades del usuario que llama a su puerta. Si algo te ofrecen, no es un favor, es una venta, normalmente con sofisticados engaños escritos en letra muy pequeña, en la que ellos van a sacar una buena tajada, si no... No te la ofrecen.

Es falso que un director de banca sea un asesor personal del cliente. Es un comercial puro y duro puesto por su empresa para vender productos financieros que les den a ellos una muy buena rentabilidad.

Ahora es habitual y costumbre encontrarse con un no a la petición de cualquier tipo de ayuda financiera, y es porque la falta de garantías del mercado apunta a que no es un buen negocio.

Ahora, el negocio de la banca esta en poner su recursos en la compra de deuda estatal, ya que esta ésta garantizada, queramos o no, por todos los españoles.

Viéndolo así, ¿por que el interés desmedido de Europa en que pidamos el rescate?

Porque, si lo pedimos, habremos firmado lo que se convertirá en un gran negocio para la banca internacional (y para la española que tiene interés en que esto se produzca), ya que sus fondos de inversión, nutridos con el dinero de los muchos ricos que hicieron su fortuna en el boom de hace unos años y con sus propios beneficios son los que se prestaran a interés de usura, lo que les regenerara sus riquezas haciéndolas crecer desmesuradamente.

El rescate, de cualquiera de los países de la zona euro, no es más que otro buen negocio de la banca. Es un nuevo contrato de alquiler que los grandes bancos firman con nuestro país y con unas rentas tremendamente suculentas.

Este es su negocio, y nosotros, el cliente engañado, los que les pagamos....


Jose Ramiro, bloguero