domingo, 14 de diciembre de 2014

Dar cera, pulir cera…



Es la frase con que culminaba la fase de su primer entrenamiento el pequeño aspirante a karateka de aquella película de 1984 (karate kid) con la que el maestro conseguía dos cosas a la vez.  Por una parte el chaval fortalecía su musculatura y por otra el paciente maestro conseguía que sus suelos pareciesen recién instalados, brillantes, impolutos.

El impaciente alumno, no acababa de comprender de que iba aquello, el lo que quería era formarse en un arte marcial legendario para vencer en las peleas callejeras. No aspiraba a ser un gran campeón ni nada por el estilo, sino que terminase el abuso al que se veía sometido por otros, digamos más preparados, y su maestro perdía el tiempo mandándole hacer tareas que aparentemente nada tenían que ver con aquello…

Su joven mente no le hacia suponer que encerar el suelo no era mas que una especie de tabla de gimnasia que preparaba su cuerpo para lo que vendría después, dotándolo de una formación física, que si bien se podía conseguir de otra forma, quizás no tan efectiva, lo preparaba para el combate.

Y es que no hay objetivo que no requiera de una cierta preparación, de un esfuerzo, de una formación adecuada que garantice el éxito de aquella empresa que uno pretenda acometer, aunque a veces nos parezca que aquello que hacemos o aprendemos no nos valdrá para nada.

Con seguridad, nuestros hijos e hijas, aquellos que se inclinen o se hayan inclinado por algo que tenga que ver con las ciencias, lo habrán pasado mal en el duro entrenamiento que les supusieron las asignaturas de letras y viceversa.

Con el tiempo, comprenderán que aquel sufrimiento no era más que parte del equipaje necesario para enfrentarse a la vida futura, como lo fue el desagradable trabajo de pulimentar el suelo de la casa de su maestro para el pequeño héroe.

Las cosas en la vida cuestan…

Conseguir  las libertades de nuestra sociedad ha costado un sinfín de esfuerzos y muchas vidas, de aquellos que en la lucha quedaron diseminados por los caminos, y de aquellos otros que en su defensa vieron segada su vida por un terrorismo sin sentido.

El robo de libertades y derechos a los que no somete este gobierno, el desparpajo con el que se ríen de nosotros mientras viven en la mentira permanente y el robo de los recursos públicos, nos hacen pensar que debemos reaccionar, que debemos enfrentarnos a ellos, pero antes, hay que prepararse, que organizarse, que formar un frente común contra el abuso que nos permita luchar con al menos una pequeña esperanza de salir ganadores. Solo con la indignación no se gana esta guerra que, decididamente tiene una cita para el gran enfrentamiento.

Cuando llegue el momento de enfrentarse a las urnas, tenemos que llevar clara la supremacía del pueblo, tenemos que tener claro que quien vota decide, y que lo que se vota es decisorio.

Se trata de poder pasearnos después con la cabeza alta, sabiendo que somos parte del cambio necesario para retornar, aunque sea poco a poco al estado anterior a las cosas, sabiendo que somos participes de la recuperación de las libertades y los derechos que sigilosamente a veces y a veces con descaro nos han ido arrebatando. Tenemos que aprender a sonreir ante sus miradas, mostrándoles el mismo y afectuoso desprecio que ellos nos muestra.

Nada es eterno, y nos lo han demostrado con creces.

Un somero repaso a los derechos fundamentales “consagrados” en la constitución nos da una idea de quien nos gobierna y para quien gobierna.

Derecho a la vida: se privatizan hospitales, se niegan tratamientos, se recorta en dependencia, se cierran quirofanos y camas, se derivan enfermos a la sanidad que préviamente han privatizado…

Derecho a la integridad física y moral: se faculta a los policías antidisturbios para el castigo desmedido, y se les dota de armas y medios (pistolas eléctricas, cañones sónicos, bombas de agua a presión, porras, chalecos y cascos de ultima generación) que atentan gravemente contra nuestra integridad física. Un buen golpe desmoraliza a cualquiera…

Derecho a la libertad confesional, estado laico: se condecora a las vírgenes, se las hace alcaldesas a perpetuidad, se les implora ayuda para que nos saquen del bache del paro, nuestras representantes políticas se visten de mantilla y ellos besan las cruces con frenesí mientras favorecen la educación segregada y los rezos mañaneros de los alumnos…

Derecho a la seguridad jurídica y a la tutela judicial efectiva: desmantelada con la ley Gallardón que impone tasas que impiden de hecho esa tutela y que hasta los jueces critican...

Derecho a la vida privada, que incluye el derecho a la intimidad, el de la inviolabilidad del domicilio el secreto de las comunicaciones y la protección de datos en formato digital: la nueva ley de seguridad ciudadana destruye estos derechos, permitiendo que se nos pueda grabar en nuestra propia casa, que se puedan intervenir los correos postal y electrónico, que se puedan pinchar teléfonos al libre albedrío del ministro del interior o de sus lacayos sin la intervención de un juez que garantice que esos actos son necesarios y que proteja el contenido de las investigaciones…

Derecho a la igualdad ante la ley: la aplicación de doctrinas tipo Botín, Parot, etc., terminan discriminando al penado en función de las “conveniencias” del estado, dotando de subterfugios oscuros a la aplicación de la ley. “Fiscales defensores” y jueces plegados al poder y el dinero impiden de hecho la igualdad. Movimientos de presión sobre los politizados poderes judiciales quitan y ponen jueces a conveniencia del gobernante de turno…

Derecho a la libertad de expresión: mermada en cuanto algún titular no gusta en los altos estamentos del estado, complicada por la enorme politización de las televisiones públicas que terminan siendo un instrumento de publicidad para el partido gobernante…

Derecho a la información, con expresa prohibición de la censura y el secuestro administrativo: mientras en RTVE y en algunas cadenas de algunas autonomías se minimizan las cifras de la crisis o se enaltecen las decisiones del gobierno en activo, mientras, se quita de los quioscos una revista satírica que muestra una imagen “poco honorable” de nuestros reyes no electos…

Derecho de reunión, manifestación y asociación: con la nueva ley de protección ciudadana queda prácticamente anulado…

Derecho a acceder a cargo publico en condiciones de igualdad: que se lo digan a los miles de asesores, consejeros y cargos de libre designación. Un autentico disparate…

Derecho a la educación libre y gratuita: se cierran colegios públicos y se subvencionan los privados, no se cubren las bajas del profesorado y en la práctica se mejora la oferta privada navegando en contra de este punto…

Derecho a la negociación colectiva: destruido en base a la libertad otorgada por el gobierno a las empresas para la negociación directa con sus empleados, lo que destruye el espíritu de este derecho…

Derecho y deber de trabajar: con casi cinco millones de parados, al menos hay que poner en duda que se cumpla este derecho. La falta de apuestas decididas para crear tejido industrial, la decidida apuesta por mantener a este país como reserva turística donde se les pueda dar trabajo a nuestros mejores camareros no ayudan a que desaparezca el enorme agujero que suponen las descabelladas cifras de paro que padecemos… El sol, es un buen aliado y nuestras playas pero no podemos pretender que esto sea el sustento de todos… los mermados salarios y las facilidades a la hora de despedir a los trabajadores hace que aunque queramos hacer uso de nuestro deber a trabajar, cada vez será mas difícil que esto sea realmente un derecho…

Podría seguir paseándome por el articulado de nuestra constitución para terminar viendo que, más que cambiarla, que también, lo que si hay es que cumplirla.

Bastaría con eso de momento…

Mientras tanto, dar cera, pulir cera… preparándonos… y a vencer en las peleas callejeras, que no nos quiten más derechos, que no lo consintamos…

Jose Ramiro, bloguero

jueves, 11 de diciembre de 2014

Cristal líquido



Todos hemos tenido alguna vez un “Casio”, aquellos relojes que llegaban del oriente y que no tenían saetas, sino una pantalla donde se presentaba la hora de forma digital en lugar de analógicamente.

El invento, es muy sencillo, aunque la explicación teórica de su funcionamiento requiere una buena dosis de abstracción, por lo que intentare describirlo de forma entendible.

En realidad, lo que llamamos cristal liquido es un conjunto de dos láminas polarizantes invertidas entre si a 90º, de forma que la luz que llega a ellas, si no es frenada por el primer polarizador lo será por el segundo, y entre ellas llevan una lámina de un material que cambia su orientación molecular bajo pequeños pulsos eléctricos, de forma que cuando no está (esa lámina) energizada, sus moléculas permanecen alineadas con uno de los dos polarizadores y al energizarlas giran y hacen girar la luz los grados precisos para que pueda atravesar el segundo polarizador, de esa manera el conjunto de láminas, alli donde se aplica una pequeña tensión se hace transparente.

El gracioso invento tiene multitud de utilidades, aunque la más conocida sea seguramente la de las pantallas de los relojes mencionados anteriormente. El dibujo de los numeritos no es más que la forma de los microscópicos electrodos que, adheridos a la capa de cristal liquido, energizan esas zonas.

Para otras aplicaciones, este material se puede polarizar en función de la temperatura, consiguiendo así el cambio de fase de sus moléculas.

Curioso. A veces es transparente y a veces totalmente opaco. La ventaja es que uno puede decidir cuando una cosa y cuando la otra.

Incluso manejándolo cuidadosamente, se le puede hacer pasar por distintas fases de menor a mayor transparencia.

Este principio parece ser el que se ha aplicado al Portal de la Transparencia del Gobierno de España, donde la transparencia parece que existe, pero la dificultad de llegar a los datos, el registro obligatorio para el acceso, con DNIe o Certificado Digital o aportando datos personales “irrelevantes” para recibir una clave de acceso lo convierte en algo que parece, pero que no es. Además, asumes el riesgo de que el portal esté “caído” por sobrecarga en las demandas de acceso o bien que la información que buscas simplemente no exista, ya que el gobierno ha decidido que solo estarán disponibles los datos a partir del 2014, nunca anteriores y que la respuesta a tu cuestión sea resuelta con un mensaje en pantalla que te informe de que “no disponemos de esa información”

Es además un sitio para los que les gusta “calentarse”. Primero por las dificultades que presenta, segundo por el léxico administrativo no siempre comprensible que utiliza, y tercero, porque una vez das con la información que buscas casi con seguridad es una pasada ver como se gastan nuestros impuestos. Eso calienta a cualquiera…

Salarios altos, dietas y prebendas incomprensibles, gastos agigantados para una administración que boquea en lo social, puestos designados a dedo que se cuentan por cientos, con salarios difícilmente justificables, fundaciones que se lucran con nuestros fondos, coches oficiales y viajes en primera clase, líneas de teléfono, internet, smartphones y tablets para que sus señorías jueguen al apalabrados o algo similar, la certeza de cómo usan las puertas giratorias, los pobres currículos de algunos de nuestros representantes, las exageradas pensiones que cobran sus señorías cuando dejan el puesto a la que tiene “derecho” durante dos años, los dinerales que se reparten entre los partidos para sus… “gastos ordinarios”, la oscuridad que rodea al CNI, del que no hay información por considerar esos datos como “reservados”, la misma oscuridad que rodea al patrimonio del estado, difícil de localizar y sin valores catastrales que nos hagan saber cuanto valen (sobre todo para cuando lo quieran vender), la nula información sobre las comunidades autonómicas y las corporaciones locales, la ausencia de informes sobre los anteproyectos de ley, etc.

Si, como el cristal liquido, a veces transparente y a veces totalmente opaco.

Eso si, cuando quieras una información de esas que el portal dice que no dispone, se comprometen a facilitártela en el razonable plazo de un mes, si..., siempre que sea información ya elaborada y que no se tenga que preparar para tu “amable pedido…”

Es como con la ley de seguridad ciudadana. Esa normativa represora y castigadora que acaban de aprobar, como no, con su aplastante mayoría en el parlamento los señores diputados del PP.

En realidad no es más que una lámina polarizada que solo deja pasar aquello que no molesta. Si la protesta es incomoda, pues se polariza con la aplicación de la norma y se impide. No protestar, No expresarse, No reunirse, devolver a los inmigrantes en caliente (sobre todo si antes la policía de turno en la frontera lo ha calentado con esas magnificas porras que portan), escuchar tus llamadas, leer tus washapp, hurgar en tu correo electrónico, intervenir tu correo postal, grabar en tu propia casa o en tu oficina sin permiso de ningún juez. Después dirán que esto no es un estado policial. Después dirán que las libertades, en este país, se respetan.

Cuando la justicia parece funcionar, cuando no esta polarizada en el sentido que marcan las saetas que cruzaban aquel yugo, se ataca de forma disimulada al juez de turno, se le destituye, pero haciendo ver que es el que no quiere seguir, que por ellos… O como cuando el Fiscal Defensor (Raro, raro, raro...) sugiere que se aplique la "Doctrina Botín" a la Infanta de España y Duquesa de(l) (em) palma (do)...

Pues no, no parece un accidente, se ve la larga mano (derecha) del régimen (que lo es) manejando los hilos de este telar…

El cristal líquido, como ya comentaba al principio se maneja muy fácilmente con tensión eléctrica.

Estas normas, estos actos, esta actitud, generan tensión, enorme tensión entre los ciudadanos, pero poca transparencia. España es cada día un poco más oscura, más opaca…

Jose Ramiro, bloguero

lunes, 8 de diciembre de 2014

Campeones de campeonato



Campeón, según la RAE, es la persona que obtiene la primacía en un campeonato, y campeones cuando se refiere uno a un grupo de personas o equipo.

Un campeonato es una especie de concurso, juego, certamen o contienda donde se disputa un premio

También cuando se habla de algo fuera de lo normal se utiliza como adjetivo, por ejemplo, cuando se nos ha pasado la hora del almuerzo, y magnificamos nuestro apetito con la frase “tengo un hambre de campeonato”

También se decía campeón de aquella persona hábil con las armas que campeaba y presentaba batalla y si además sobresalía en sus hazañas le llamaban Campeador, como a nuestro Díaz de Vivar, el Cid.

En política, los escaños de nuestro parlamento están llenos de campeones. Cuando algo funciona, ninguno duda en mostrarse como artífice de la medida, y cuando no funciona tampoco dudan en echar balones fuera y culpar al de la bancada de enfrente.

Estamos cansado del y “tú más” y del “yo mejor”, pues solo se muestran campeones en la dialéctica, pero nunca en los hechos.

El ministro De Guindos augura un crecimiento del PIB para el año que viene que rondará el 2%

Esto nos lo venden como buenos campeones contándonos una y otra vez que las medidas adoptadas por el gobierno del que es ministro son las artífices de la futura bonanza, pensando como siempre en que los que escuchamos la perorata que traen aprendida somos algo así como imbéciles que no tenemos dos dedos de frente.

Entre líneas, nos enteramos de que ese previsible crecimiento se ampara en el bajo precio del petróleo, en la devaluación del euro, en los bajos costes salariales y en la recuperación del crédito y en las futuras medidas del BCE. Vaya, fruto de su trabajo…

Dice desde su púlpito, con ese aire de suficiencia que siempre muestra, que el abaratamiento del petróleo supondrá para España un ahorro de 10.000 millones de euros, alrededor del 1% del PIB. Seguramente no miente, pero España parece ser que no somos los españoles. Cuando el precio de referencia del crudo Brent ha caído un 37,7%, el precio de los carburantes apenas ha variado, por lo que al español de a pié poca mejora le supone, más cuando en el momento en que el crudo baja, aumenta la carga impositiva del estado a los combustibles.

Dice que la competitividad ha aumentado considerablemente, y seguramente tampoco miente, aunque el mayor abaratamiento ha sido para las empresas no ya en la carga impositiva, sino en que los salarios de ahora ni se parecen a los de antes de la crisis.

Se nos habla del aumento de contratos, pero se nos oculta que el 90/95% de ellos son precarios.

Una forma de computar realmente la situación, seria medir la masa laboral viva en España, es decir la fuerza laboral medida en el número de horas de una jornada normal. Digamos que en España existimos x numero de personas en edad laboral. Pues las multiplicamos por 40 horas a la semana y obtenemos la capacidad productiva. Ahora cogemos la masa salarial del total de los trabajadores y la dividimos por ese número de horas. El precio resultante por hora trabajada daría  escalofríos…

Ese es el país que estamos… ¿construyendo?

Pero en los debates, cada cual culpa al de enfrente y salva sus cenizas. “Porque yo hice…”, “Por que tu no hiciste…”, “y tú más…”. Tal para cual…

Rajoy y el Rey de algunos españoles (los que nos sentimos republicanos no terminamos de reconocer su “alteza” aunque si su altura, van viajando, campeando por otros países vendiendo las bonanzas de nuestras reformas, pretendiendo dar ejemplo de lo bien que lo sabemos hacer. Campeones de campeonato…

No cuentan,  y tampoco lo hacen sus ministros, porque es malo para la marca “España” y eso vende muy mal, lo de los comedores sociales, lo de las cifra record del desempleo y lo de los parados sin ningún tipo de ayuda, lo de nuestra baja natalidad, ni lo de la huida de nuestros universitarios a otros países.

No hablan de la creciente violencia machista ni del trato a los inmigrantes “ilegales”.

No cuentan el desmantelamiento social al que nos están sometiendo, ni el estado policial que andan montando, ni hablan de las corrupciones que manchan tanto al gobierno como a la regia casa.

No hablan de tarjetas negras, ni de balances falseados, ni de gastos injustificables, ni de inversiones inútiles, ni de la manipulación de la justicia.

No hablan de la escasez de jueces pero si de lo ejemplar que es nuestra justicia, que va a ser capaz de resolver hasta el procedimiento más complejo en el límite temporal de seis meses.

Y por supuesto no hablan de culpables ni de dimisiones.

No cuentan que en las cunetas se esconden muchos cadáveres de la dictadura que mientras no se desentierren es como si no existieran, pero si hablan de herencias recibidas, de errores pasados, de aciertos presentes y nunca de la “dote” que andan preparando para las generaciones venideras.

No hablan de que el fondo de pensiones ya casi ha tocado fondo, de que los ricos son cada vez más ricos y los pobres cada vez más pobres.

No hablan de hospitales cerrados, de quirófanos parados, de enfermos sin tratamiento, de dependientes pendientes del hilo de la solidaridad familiar, de la pobreza energética y de la otra pobreza, la del estomago, ni de los sin techo a los que les están robando incluso el espacio en los soportales y bajo los puentes, que hace feo que se vean tantos desgraciados tirados por las calles tapándose con viejas cajas de cartón.

No hablan de la escasez de contenedores con basura orgánica de la que se alimentan a diario cientos de personas ni de las sanciones impagables con las que algunos ayuntamientos persiguen tamaño delito.

En unos días, un bonito discurso perfectamente hilvanado nos hablará a través de las etéreas ondas del nuevo dividendo digital de los retos en los que estamos metidos, y de lo bonita que es la navidad, de que españoles somos todos y nos alertaran de nuevo para que en estas fechas seamos solidarios. Nos hablaran de transparencia, de honradez, del bien de todos los españoles.

Muchos mas de los que ellos piensan entonaran una plegaria (los creyentes) o un deseo (los menos creyentes o los que se sientan abandonados hasta por su dios) para que esa solidaridad les salpique con alguna prebenda en estas fechas. Fiesta maldita para el que nada tiene que celebrar.

Y es que son unos campeones… como para hacerles la ola…

Jose Ramiro, bloguero

sábado, 6 de diciembre de 2014

¿Y tú, de quién eres?



Desde los albores de la humanidad, el ser humano ha tendido a clasificarse, a ubicarse a un lado de las cosas y no al otro.

En algún momento de la prehistoria, uno de nuestros antecesores decidió separarse del grupo matriz en el que había nacido y constituyó un nuevo pueblo, idéntico en lo genético pero socialmente diferenciado. No tardarían mucho en aparecer las primeras guerras, que desde entonces acompañan al despreciable ser que, por ser único, es capaz de matar, sin que la excusa sea el hambre o el afán reproductivo, como ocurre en el extenso y muy variado mundo animal.

Nacieron pues así los primeros pueblos claramente diferenciados. Algunos se hicieron cultivadores, otros, cazadores, y otros más, pastores o granjeros. Unos pocos, se dedicaron a intercambiar legumbres y verduras por carne de caza y aves de corral, y así nacieron los primeros intermediarios, seres no productivos que vivían de los beneficios que conseguían en el canjeo de aquellos alimentos.

Pronto, supongo, en alguno de esos poblados alguien se dio cuenta de que uniéndose a aquellos que producían lo que allí escaseaba mejoraba su forma de vida, y como no, haciendo uso de la mejor moneda conocida por aquel depravado mono, concertó el primer matrimonio de conveniencia. Nacieron así las primeras alianzas.

El tiempo, la climatología y el aislamiento fueron diferenciando a los distintos pueblos, conformando la variedad de colores y formas que hoy presentemos, hijos de un mismo padre/madre ancestral, deformados por el cruce genético entre los distintos pueblos.

Hoy, nos esforzamos por marcar nuestras diferencias, clasificándonos taxonómicamente como únicos. Somos europeos o americanos, somos alemanes o españoles, somos catalanes o andaluces, somos sevillanos o malagueños, somos coinos o alhaurinos, somos verdes o morados, somos del madrid o barça, rojos o azules, republicanos o monárquicos, independentistas o unionistas, de la casta o descastados, y así, hasta el infinito, somos… únicos.

Ese afán de clasificarnos, de sentirnos identificados con grupo afín es lo que nos une, y a la vez, es lo que nos separa.

Aunque nuestro ADN sea prácticamente idéntico, en lo mental las diferencias entre las personas son enormes

Un europeo, español, andaluz, malagueño, alhaurino, de los verdes, del madrid, socialista, profundamente republicano, ante un gran derbi entre el madrid y el barcelona disfrutará más con la derrota del contrario que con la propia victoria. El ganador no es feliz por el hecho de ganar, sino por la humillación que le supone al “adversario”… Prueba de ellos es que cuando el rival de nuestro enemigo es otro, y vence, celebramos la derrota…

Como somos…

Socialdemocratas o liberales, demócratas o republicanos, de izquierdas o de derechas, blancos o amarillos, politeístas o monoteístas, cristianos o musulmanes,…

Si en lugar de etiquetarnos, de diferenciarnos, fuésemos capaces de identificarnos como componentes de esa especie única que es el ser humano, si los valores altruistas que circulan ancestralmente por nuestras venas (el altruismo es de todas la mejor arma de defensa de nuestra herencia genética) afloraran, si de verdad nos lo propusiéramos, si que seriamos el ser supremo, la perfecta obra de los dioses en los que algunos creen, capaces de luchar contra cualquier adversidad, de superar cualquier reto, de vencer la enfermedad, el hambre, la penuria, la miseria, la sed… Igual seriamos capaces incluso de perpetuarnos en lugar de destruirnos.

Bastaría casi con eso…

Yo, para clasificarme de alguna forma (parece ser inevitable), y obviando mis orígenes, solo quiero ser… ciudadano de un lugar llamado MUNDO, y no es publicidad…

Y tú, … ¿de quien eres?

Jose Ramiro, bloguero.

viernes, 5 de diciembre de 2014

El Gran Hermano



No termino de ver cual es el interés del publico en presenciar los devaneos de la vida de unos personajes encerrados en una casa, donde casi cualquier cosa puede pasar, y si no pasa, la productora se encarga de propiciar el momento y las circunstancias para que pase.

Amoríos bajo mantas, semidesnudos en las duchas, flirteos a escondidas, discusiones enconadas, malos y buenos, listos y menos listos, encuentros y desencuentros, buenos y malos ratos, peleas y reconciliaciones, retos absurdos…

Debo reconocer que no sé si mi análisis es correcto porque confieso no haber presenciado ni uno solo de los capítulos de esta larga serie que ocupa ya varios años en la parrilla televisiva.

En cualquier caso, si no es así, será algo parecido, seguro. Los guionistas saben como vender las miserias humanas y el oscuro placer que les reportan a los televidentes.

En 1949, George Orwell publicó una de sus novelas mas conocidas, (1984), donde genero esa figura hoy tan conocida del gran hermano, del que todo lo controla, del que todo lo ve, del que todo lo maneja, el hombre-dios, amo y señor de todos los demás.

No hay que ser muy suspicaz para ver, de forma extrapolada, como la sociedad en la que hoy vivimos se asemeja a descrita por Orwell en su novela.

Habla el autor de un mundo dividido en tres grandes zonas o países (potencias) que ocupan y controlan la practica totalidad del suelo planetario.

Hoy, el mundo esta dividido realmente de esa forma. Por una parte los todopoderosos Estados Unidos y sus aliados europeos, por otra Rusia y los satélites que la rodean y por otra el creciente poderío asiático.

En el mundo que describe, existe una organización absolutamente piramidal de la ciudadanía que se divide en tres grandes grupos. En la cima, esta el circulo interior del partido único o consejo dirigente (en realidad el gran líder), por debajo, se establecen los miembros externos o burócratas del estado y en la base, los que el llamaba Proles, es decir, el proletariado, la gran masa de personas que con su trabajo mantiene en pie todo el sistema.

Algo muy parecido a nuestra sociedad. En la cúspide los políticos, endiosados, encumbrados en el poder que les da el dinero y las corruptelas, que manejan a los burócratas, encargados de controlar a la plebe, al pueblo que sustenta todo el peso de la pirámide con su trabajo y esfuerzo.

Tiene ese estado ficticio cuatro ministerios que controlan la sociedad, y que en el idioma oficial (neolengua) son:

  • Minimor
  • Minipax
  • Minidancia
  • Miniver
Minimor, o Ministerio del Amor, que se encarga de administrar los castigos y de la reeducacion de los miembros del partido inculcando lealtad férrea al líder y a sus ideologías. Algo parecido al Ministerio de Educación, que prioriza la religión a la educación para la ciudadanía, que favorece la educación segregada y huye de la libertad de cátedra, y algo parecido a cuando desde los estamentos políticos nos venden como grandes verdades las mayores falsedades. Crece el empleo, ya no hay crisis, vamos a crecer, esto va bien…

Minipax, o Ministerio de la Paz, que se encarga de los asuntos de guerra. Si no hay guerra, se busca. Si el país esta en conflicto con el exterior, habrá paz en el interior, aunque sea por miedo a la guerra. En nuestro país, vemos como desde el gobierno y desde los partidos políticos asentados en el sistema se habla del miedo a la revolución, de la malignidad de aquellos que proponen distintas formulas para salir del boquete social en el que nos hallamos. Con esa difusión del miedo a lo desconocido, pretenden afianzar sus votos. Esa guerra de ideales es la que afianza fidelidades y posibles alianzas. En el mundo, procuramos mantener algún conflicto bélico siempre vivo, y si puede ser, lejos de nuestras tierras. Siempre es la excusa del miedo a ese enemigo lo que nos une y somete, cuando en realidad, son los intereses económicos los que declaran las guerras y firman las paces.

Minidancia, o Ministerio de la Abundancia, se encarga de mantener en su justo punto el umbral de pobreza. Cuantos más pobres en la base, mas dinero para los de la cúspide. Igual que nuestros ministerios de economía y hacienda, que favorecen a los ricos y a los poderosos mientras se merman cada vez más las capacidades económicas del pueblo.

Miniver, o Ministerio de la Verdad, que se encarga de difundir la verdad que ellos defienden y de reescribir la historia en función de la versión oficial que se defiende desde el estado. En España, las trabas a la ley de memoria histórica y las referencias veladas al caudillo como el verdadero salvador de la patria esconden un historia escrita por el poder, para que olvidemos las fosas comunes y el sufrimiento que supuso la guerra civil para los dos bandos. Cuidado, en los dos bandos murieron inocentes, pero unos eran partidarios del gobierno electo y los otros unos golpistas, aunque la historia reescrita no nos lo cuente así.

Dispone ese estado novelado de una policía del pensamiento, que se preocupa de cualquier desviación de la doctrina marcada por el consejo dirigente y que dispone de medios de vigilancia en las calles y las casas, a fin de tener un absoluto control de las bases

Ahora, en un paso mas hacia este Gran Hermano que poco a poco va haciéndose presente en nuestra sociedad, acaban de aprobar una modificación de la ley de enjuiciamiento criminal que permitirá al Ministro del Interior, sin previa autorización de ningún juez, la intervención de correspondencia electrónica, los pinchazos telefónicos, la incautación del correo postal e incluso la grabación de imágenes en sitios protegidos, como podría ser nuestra propia casa.

En realidad, esta modificación faculta al ministerio como policía del pensamiento, ya que ahora, aunque a posteriori deban comunicar a un juez la decisión tomada, estamos bajo el ojo del Gran Hermano.

Desde luego, no lo podemos negar, Gran Visionario Orwell… 

Jose Ramiro, bloguero

miércoles, 3 de diciembre de 2014

Cuando un si es un no... o todo lo contrario…



En conversaciones con un cierto sesgo sexista es habitual, en comentarios de barra, decir que las mujeres niegan lo que quieren y afirman lo que no desean, viniendo a significar las supuestas contradicciones de la mente femenina.

Conozco gente, indecisa  en su vida, hombres  y  mujeres, que ejercen este comportamiento de forma casi sistemática.

Te convidan a un restaurante de lujo, de esos que aun llenos de astros solares y más tenedores de los que realmente se necesitan para un buen yantar, y te ofrecen el plato estrella de la casa (normalmente unos pocos gramos de algo exquisito reducido a la mínima  expresión, que explota en boca con un paraíso de sabores y que revienta la cartera del convidante figurando en la factura a precio de tonelada) y uno dice que no, por más que te apetezca la obra de arte del chef, y que prefiere otra cosa a fin de salvar la economía del anfitrión.

No es cosa de mujeres, es cosa de educación y de sentido común.

En el PP, ente extraño, pero con un cierto sesgo machista, tienen un comportamiento similar, aunque no movidos precisamente por la educación y ni tan siquiera por salvaguardar el dinero publico encomendado para su administración a los componentes de sus gobiernos.

Cuando Mariano dice algo (véase el programa electoral con el que movieron mayorías en las ultimas), es para no cumplirlo y cuando lo niega, es para con movimientos enrevesados terminar haciéndolo. Mentiras y medias verdades…

“Vamos a bajar los impuestos"… Y los suben.

"Somos el partido de los Trabajadores"... Por los cojones

"Europa no nos va a rescatar"...Joder, es verdad, los hemos rescatado nosotros.

"Vamos a crear empleo”...  Precario, temporal, a tiempo parcial y con miserables salarios.

Se acercan elecciones y aunque sea a nivel discursivo, las promesas de futuro se aproximan cada vez más a lo que los ciudadanos quieren oír. Se preparan los programas electorales llenándolos de falsas promesas, que en ningún caso piensan realmente cumplir.

PP Y PSOE se afanan en convencernos de sus diferencias, mientras en los despachos ya hablan de una Gran Coalición de Gobierno que les ayude a perpetuarse en el poder.

La deriva hacia la derecha de los dos grandes partidos cada vez los hace más parecidos, a la vez que la izquierda de verdad se hace fuerte en utopías difíciles de llevar a cabo.

Pero los programas de izquierda siempre han de ser, al menos en lo social, ambiciosos, aun cayendo en fantasías irrealizables.

Defender lo que ya tenemos es conservador y pretender gobernar para la sociedad, para los ciudadanos, se ve como antisistema.

Si defender la vuelta a unos derechos laborales ya perdidos, si defender un salario social para los que nada tienen, si defender una mayor carga impositiva para los que más tienen, si pretender que los bancos no roben mediante tretas a los que no pueden pagar sus hipotecas y dejen de desahuciar a quien no se lo merece, si defender la auditoria de la deuda, y pretender reestructurarla  a fin de poder pagarla si...  entonces, Yo soy antisistema.

Hay que luchar para que la sanidad sea eficaz y universal, para que la justicia sea de verdad independiente, para que los bancos ganen lo justo y dejen la usura de lado, para que fluya el crédito, para que la educación este garantizada, para que el derecho a la vivienda, consagrado en la constitución, sea efectivo, para que los ricos paguen un poco más, en justa proporcionalidad con los obreros, para que las empresas repartan socialmente algo de sus beneficios, para que las energéticas vendan sus productos a precios razonables, para que los que manejan el cotarro dejen de robar, para que la justicia retome la memoria histórica, para que los delitos de lesa humanidad se puedan juzgar aquí y en Pekín,  para que desaparezcan los aforamientos, para reindustrializar el mercado, para que los derechos perdidos se recuperen, para que vuelvan los salarios dignos y las jornadas razonables, para que los sindicatos sean lo que tienen que ser, para que los poderes del estado realmente se separen, para que la verdadera democracia impere en este país.

Y desde luego, ver en la próxima legislatura gobernando a esa camorra de amigos de lo ajeno en la que se han convertido los partidos clásicos solo seducirá a sus compinches o a los que amparados en la ignorancia política sean con su voto cómplices del desastre.

Podemos evitarlo

Podemos intentarlo…

Votando responsablemente y exigiendo el cumplimiento contractual al que se deberían ver obligados por los programas electorales.

¿Si… o no....?.

Jose Ramiro, bloguero

sábado, 29 de noviembre de 2014

Los bancos del hambre



En estas fechas, las ong’s acaparan las puertas de las grandes superficies para llenar cajas y cajas del limosneo de los españoles.

El objetivo no es otro que el de garantizar unas mínimas fiestas navideñas (aunque sea con un plato de lentejas aguadas) a los desamparados por el estado del bienestar 750.000 familias sin ningún tipo de ingresos en nuestro país, muchas de ellas, ciudadanos de la calle, durmientes de cajeros automáticos y de colchones de cartón de embalaje.

Los medios de comunicación dedican minutos en sus informativos a elogiar la enorme solidaridad del pueblo español, el enorme corazón que late bajo nuestros ropajes de ciudadanos ejemplares.

Hasta la publicidad (Loterías del Estado) se parapeta tras la irreal bondad de la gente y nos muestra a un pobre hombre emocionado cuando un camarero de los antiguos le hace entrega de un décimo premiado… Digo de los antiguos, por que se ve que si fuera mas actual tendría alguna carrera universitaria terminada (la hostelería es una de las “industrias” que promociona nuestro gobierno con mas ímpetu y es de las pocas salidas dignas para nuestros universitarios si no quieren migrar a otros países en busca del sustento) y no habría elegido elejir en vez de elegir para el menú del día.

Nuestros políticos, manchados por el enriquecimiento ilícito de muchos de ellos y del encubrimiento por parte de sus partidos, hablan en los debates de la magnifica solidaridad del pueblo (que ayuda a mantener sus bolsillos llenos) mientras algunos se muestran estupefactos (el director de La Razón es uno de los que siempre se muestra estupefacto sea lo que sea de lo que se hable, salvo que el discurso oído sea una loa al buen gobierno de Mariano “el rápido”) en las discusiones sobre si podemos… o no podemos.

Lo cierto, es que, esos políticos, que se muestran como seres angelicales, revestidos de, probablemente, falsa honestidad y que se reprochan unos a otros lo mal que lo hizo el anterior y el anterior del anterior, que arguyen permanentemente el manido “y tu mas”, fueron los que dieron forma a la prioridad del pago de la deuda y sus intereses por encima de cualquier bien social (Art. 135.3 de la Constitución Española) y son esos mismos políticos los artífices del monumental rescate bancario que nos condena a vivir en un retroceso del estado del bienestar muy por encima de nuestras posibilidades. Todo gracias a nuestra solidaridad, y de la de nuestros descendientes por un tiempo probablemente muy largo

Los números más optimistas hablan de un coste real del rescate bancario que oscilaría entre 84.000 y 100.000 millones de Euros

Si esta descabellada cifra se repartiera entre esas familias “sin nada” les tocarían mas de 100.000.-€ a cada una de ellas, y si el reparto se hiciese entre los más de 4.000.000 de parados, les tocaría más de 20.000.-€ a cada uno.

La magia de dividir…

Eso si seria solidaridad.

Ya sé que estos repartos son utópicos, pero si solo una parte del rescate se hubiese dedicado a rescatar a los que de verdad lo necesitaban, estaríamos hablando de otro país, no de España.

Se mantiene el número de desahucios y la Banca engorda sus activos con más y más ladrillos.

El Estado, supuestamente protector de los ciudadanos, facilita a los desahuciados otras viviendas en régimen de alquiler social mientras el bien desahuciado se subasta en el mercado de ocasión de las inmobiliarias bancarias. Y me pregunto yo… ¿no seria más solidario obligar al banco a reestructurar, aun temporalmente, los importes de las hipotecas y adaptarlos “socialmente” a lo que realmente pueden pagar esas familias?

Otra utopía…

En cualquier caso, lo que demuestran estos pequeños ejercicios matemáticos, y estas elucubraciones es que si se quiere…

Se puede.

Jose Ramiro, Bloguero

lunes, 20 de enero de 2014

Salir del armario



Cualquiera que lea el titulo de este post, pensará seguramente que voy a regodearme en las últimas noticias, en los últimos rumores, que indican que, con toda probabilidad, Mariano Rajoy es gay.

Pues no.

Me importa poco la identidad sexual de este señor (y de cualquier otro señor y señora), y su vida personal me la trae al pairo.

Poco me importan sus aventuras de cama o sus amores escondidos, poco me importa que sea verdad o mentira. En cualquier caso, es su vida, su persona, su intimidad, y ese es un ámbito en el que ni yo, ni nadie, incluidos los programas basura de las televisiones "populares" y algún “popular” medio escrito debería entrar.

Hace algún tiempo, cuando Felipe de Borbón decidió casarse con una periodista, surgieron voces del fondo de las cavernas criticando la unión de una persona de sangre azul con una plebeya, y me importo exactamente lo mismo.

Al príncipe, al Rey, a las Infantas, al presidente del gobierno o a cualquier otro, mientras lo sean, o mientras la sociedad les permita mantenerse en esos puestos privilegiados que les otorga su nacimiento en un caso y las urnas en otro, si hay algo que exigirles es que se comporten según el papel para ellos reservado, en lo social, en lo político, en los problemas de España y en su representatividad.

Después, cuando cuelguen el uniforme de "embajadores de las Españas", de grandes estrategas políticos, nos la debe refanfinflar, que diría Maria Moliner.

A Rajoy, como presidente que lo es de todos los españoles, aunque el se niegue a reconocer que solo gobierna para los que tienen dinero o están a su lado en la derecha de las derechas, solo hay que pedirle que sea eso, un buen presidente para los españoles y que cuide del pueblo que le ha encomendado el gobierno de este país.

No lo está haciendo, y eso si que es criticable, no el hecho de que posiblemente no haya salido del armario.

Aunque bien mirado si que ha salido del armario, aunque de otro armario. Él y otros como él.

Antes de ser elegido presidente, daba una imagen de señor moderado, tanto en sus formas como en sus actos, tanto, tanto, que podía llegar a parecer simpático.

Pero un día, las urnas lo encumbraron al poder de una forma inesperada. Esas elecciones las gano el partido popular, no por que su proyecto político para el país, (por cierto incumplido casi en su totalidad, con la excepción de la ley del aborto) ganara en aquel concurso de votos, sino por que la otra parte, los socialistas que estaban en el poder habían decepcionado de tal forma a sus votantes que estos decidieron castigarlos. Fueron los votos de menos del PSOE los que le dieron la victoria, no los de más del PP (el numero de votos del PP permanece en la practica casi invariable de una elección a otra).

Históricamente es así. La derecha, mantiene sus votos cautivados con una forma de gobernar que siempre favorece al que mas tiene, que hace favores y que no olvida a quien se los hace, se alimenta de votantes que se dicen liberales pero que no les gusta la libertad de los que no piensan como ellos, mientras que el voto de izquierdas, siempre mucho mas crítico, huye del que lo hace mal, castiga con su ausencia a los que no cumplen con las tareas asignadas por las urnas.

Lo que si me importa, eso si, es que hayan salido del armario en ese otro sentido, en el ideológico, del que parecen sentirse menos avergonzados.

Han salido, y con que fuerza.

Atacando los pilares del estado del bienestar, destrozando lo público, favoreciendo lo privado. Bajando las condiciones laborales y salariales de los pocos que mantienen su puesto de trabajo a niveles de países tercermundistas, han roto la igualdad de oportunidades entre estudiantes, han hecho desaparecer las políticas de genero, andan privatizando la sanidad y favoreciendo a empresarios de su corte político, han llevado a las comunidades a despertarse del sueño español para cada uno retomar sus sueños independentistas, se han cargado leyes que en derecho estaban ajustadas y aceptadas por la gran mayoría de españoles y legislan a golpe de decreto, hacen valer su mayoría parlamentaria tumbando una y cada una de las propuestas y protestas de todo lo que no huela a bancada popular, han hecho renacer las dos Españas y a no mucho tardar seremos mas de dos, están luchando, o eso es lo que parece, para que el terrorismo no desaparezca del todo y cerrando las fronteras a golpe de cuchillas, han potenciado las fuerzas represoras del estado y han politizado la justicia de tal modo que ya dentro quedan pocos hombres justos.

La derechización del gobierno, de Rajoy y de sus ministros, de fiscales y jueces afines, de dirigentes policiales y de los tribunales hasta de más alta instancia no puede traer nada bueno.

El renacer de ideologías de ultraderecha, incluso dentro de sus filas es un hecho, y vuelven a aparecer partidos a la derecha de la derecha, como el recién llegado Vox, partido de Ortega Lara, del que no me cabe duda de su posición política, o de baja definición, como ciudadanos y otros que no se sabe muy bien donde situarlos, calcos de UPyD nacidos al calor del hastío de los votantes (aunque yo, si me preguntaran, también los pondría a la derecha)

Y en la izquierda, rompiendo la poca e histórica fidelidad del votante hacia partidos concretos, aparecen espejismos (Podemos, Pablo Iglesias) de partidos que nunca serán algo más que poco o nada, pero que quitarán unos pocos votos necesarios a una izquierda que si algo necesita ahora mismo es un atractor común, algo o alguien capaz de reconducirla a puestos ganadores, alguien o algo, capaz de hacer ver a la gente que no es lo mismo la izquierda que la derecha, aunque en algunos matices se parezcan.

Las primarias "de pago" del PSOE no son mas que otro “espejismo democrático” con el que calmar los ánimos de gentes decepcionadas con los dirigentes actuales, una especie de "co-pago" para tener derecho a lo que ya nos lo dá la constitución gratis, que es elegir a nuestros representantes políticos.

Teatro de teatros, políticos manchados de corrupción que se esconden en los avatares diarios de la nación para pasar desapercibidos, cual armario donde parapetarse. Disciplina de voto que rompe el principio democrático de libertad. Teatro para complacientes espectadores.

Más les valdría tocar suelo, sentir lo que el pueblo, para saber que hacer. Ya vale de comedia, de risas y de sobres, de sobre sueldos y de escándalos de financiación, de comisiones y de amiguismo, de dineros en suiza o en paraísos fiscales, de empresas superpuestas y de dietas y privilegios, de coches oficiales y del batallón de consejeros que los acompañan, ya basta de decir que España va bien, frase recursiva de todo el que llega al poder, ya basta de mentir, de destruir derechos y caminar contra el que te votó, ya basta de contarnos lo mal que está defender la independencia y de no preocuparse por los dependientes, ya basta de hacer políticas de genero, de un solo genero, el masculino, ya basta de crear desigualdades y favorecer el enriquecimiento de los que ya son ricos, ya basta de atacar al pobre y negarle el sustento básico, los derechos más fundamentales, de maltratar al enfermo y castigarlo con co-pagos, de dejar sin sanidad  al que huye de la tempestad del paro e intenta buscarse la vida fuera, de culpar a la inmigración de la falta de trabajo, de mantener actitudes violentas con los que acaban de renunciar a la violencia, de negar a los que quieren incorporarse al sistema democrático cualquier derecho por haber estado fuera del mismo, ya basta de no reconocer la violencia del régimen anterior, de dejar en las cunetas tantos cadáveres, de no castigar, aunque sea solo de boquilla y en muchos casos a título póstumo, a los que entonces asesinaron, de favorecer a la iglesia católica y hacernos comulgar con ruedas de molino.

Ya basta.

Salió del armario Rajoy, y también una buena parte de los componentes de su partido. Han salido del armario de la moderación y se han convertido en extremófilos de la derecha.

Siguen dentro del armario de la corrupción, hasta el punto de que si te aproximas huele desde fuera, son corruptos y corruptores.

Utilizan la fuerza de la "familia", como buenos camorristas, para intimidar a los jueces que los juzgan, desvirtúan el delito de los que les pagan cuando no los indultan y finalmente reciben de ellos jubilaciones de oro y convierten en delito incluso la posibilidad de expresarse en libertad, articulan leyes que eliminan derechos y las hacen nuevas cortando y recortando, nos condenan a vivir supeditados al pago de una deuda artificial, creada por ellos y ahora pagada por todos, venden tiempos de bonanza cuando esa bonanza solo esta en las cajas de los grandes bancos y de las empresas que como ellos se mueven en un mundo diferente, donde robar no esta penado, sino al contrario, premiado.

Deberíamos salir del armario de la complacencia, echarnos a la calle todos a una, desmontarles el garito, expulsarlos de un sistema que solo en la ficción es realmente democrático, unirnos contra los abusadores de poder, contra los que solo miran hacia arriba, y siempre que el objetivo este a la derecha.

Deberíamos salir del armario.

Protestar, luchar…

Ellos han salido. ¿Y nosotros…?

Jose Ramiro, bloguero