sábado, 5 de mayo de 2012

Mirándolo desde otro punto de vista


La banda terrorista ETA anuncia su disposición de entregar las armas a cambio de dialogo con el gobierno.

Desde el punto de vista de las victimas del terrorismo, sus familiares y gente cercana, parece razonable que no se admita ningún tipo de negociación con esta banda

Han hecho mucho, mucho daño, y los que están en las cárceles, sin dudas de alguna clase de se lo merecen.

Por otro lado, el terrorismo no solo causó daño solo a las victimas directas, sus familias y sus allegados, sino que daño durante muchos años a todo el estado, es decir a todos los ciudadanos.

Todos deberíamos negarnos a cualquier tipo de concesión a esta gentuza.

Ahora bien, desde otro punto de vista, este frío y analítico, y teniendo en cuenta las señales constantes de debilidad que presentan, parece un buen momento para acabar definitivamente con esta lacra, y no digo acabar en términos de guerra, sino de racionalizar la situación.

A partir de aquí, habrá a quien no le guste mi reflexión, y lo admito, pero debo expresarme en libertad y así lo hago

La disposición a “entregar las armas”, habría que aprovecharla.

ETA esta armada y nada apunta a que su capacidad de volver a hacer daño haya disminuido.

La “tregua” por la que pasamos, se declaro de forma unilateral, y de la misma forma puede romperse.

Evidentemente, el terrorista que ha cometido delito de sangre, no merece ningún tipo de perdón, si acaso, dejar de llamarlo terrorista y llamarlo por su nombre, asesino.

Deben cumplir sus penas de forma integra y sin perdón posible.

Pero, una vez les cambiemos el nombre, de terroristas a asesinos, deben cumplirla como el resto de los asesinos, sin castigar además a sus familiares con políticas de alejamiento, que es a quienes más castiga.

Pues desde este punto de vista, podríamos hacer algún esfuerzo, siempre condicionado a un paso esencial en esta negociación: El abandono definitivo de las armas y la violencia; el abandono definitivo de eso de defender sus ideas de formas, digamos, no democráticas; el abandono definitivo de cualquier planteamiento rupturista como condición para dejar de matar, dañar y chantajear.

Conseguido esto, hablemos.

A partir de este punto, seria razonable empezar con políticas de acercamiento, tanto de presos como de posiciones, y a posteriori, dejar que sus representantes, en función del apoyo popular que fueran capaces de conseguir, defiendan en foros públicos y democráticos cualquier tipo de postura, igual que lo hacen otros representantes de personas que no se encuentran a gusto dentro de nuestra estructura como país.

Es anacrónico que en un mundo donde lo grande prima (la Unión Europea es una buena muestra de eso, uniendo pueblos dispares en proyectos comunes) hay quien piense que es mejor el aislamiento de “sus” territorios históricos. Nunca lo entenderé

Me siento europeísta (no tanto europeo, sino ciudadano del mundo) y por tanto no confieso con ideas separatistas. Pero existen, y son tan respetables como cualquier otra. Si se defienden con el dialogo y la fuerza de los votos, bienvenidas.

José Ramiro, Bloguero