jueves, 26 de abril de 2012

La vida es según el color del cristal con que se mira.


El color de los cristales de los políticos.
 
El Ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, anunciaba esta mañana la puesta en marcha del “plan integral para la reinserción de presos terroristas”, vinculado no solo a ETA, sino también a los GRAPO, a los grupos Yihadistas, e incluso a presos provenientes del crimen organizado, que entre sus premisas supone que aquel que quiera acogerse a dicho programa “será necesario que manifiesten rotundamente, clara, firme y solemnemente su voluntad de abandonar la organización terrorista o grupo al que pertenezcan”. La participación en este programa dará beneficios a los presos incursos en algún tipo de delito terrorista o de crimen organizado llegando a poder ser trasladados a centros próximos a sus domicilios.

En una aclaración posterior, el ministerio del interior precisa que estos presos no tendrán que pedir perdón a sus victimas ni siquiera colaborar con la justicia, bastando con la rotura fehaciente con la banda o grupo al que pertenecían.
Evidentemente, parece un paso adecuado, después del anuncio de "alto el fuego" unilateral promovido por ETA, que en teoría favorecerá, o al menos es lo deseable, la desaparición de dichos grupos que solo han provocado dolor, muerte, odio y tristeza en este país.

No hace tanto tiempo, con lo que permanece fresco en nuestra memoria, tanto el Partido Popular, ahora en el Gobierno, como la AVT presidida por el Sr. Alcaraz, así como las cadenas y ondas afines a la derecha mas rancia, criticaban del gobierno anterior la toma de cualquier medida en este sentido, dando por supuesto que la petición de perdón a las victimas era imprescindible antes de adoptar cualquier medida.

No hace tanto tiempo, desde lo que entonces era la oposición – por cierto, la oposición mas destructiva que recuerdo en nuestra democracia, solo comparable a la de aquel “Váyase, señor González”- en la Cámara, se acusaba de forma permanente al gobierno legitimo de España de “negociar con ETA”, de “favorecer a los etarras” y de mil cosas más, sin distinguir que esas medidas (las que se tomaron), fueron consultadas previamente en el congreso de los diputados, de donde , y si por una mayoría razonable y con los votos no solo del Partido del Gobierno, consiguieron el apoyo necesario para llevarlas a cabo.

Eso es un comportamiento Democrático.

Esto, a pesar de estar bien y contar, supongo, con el apoyo masivo de la cámara, es una medida adoptada desde la soberbia que le da a este gobierno la mayoría absoluta.

Es evidente la acusada falta de memoria de estos personajes, que ahora, desde el gobierno, hacen lo que antes no admitían que se hiciera.

Siempre les quedará la salida de culpar a Zapatero de tener que tomar estas decisiones, si es que sus propios votantes no se muestran de acuerdo con estas medidas, amparados en la herencia recibida, ultimo recurso de los que demuestran una hipocresía mayúscula en este terreno, como en todos los demás.

José Ramiro, Bloguero